Cualquier noticia que refiera soluciones al principal
problema que preocupa a los ciudadanos de Euskadi, es conveniente ponerla en
valor. Máxime que si las noticias implican realidades y no simples promesas.
Por ello, el inicio de las obras de 98 viviendas protegidas de Ciudad Jardín,
en Donostia, constituye un ejemplo de lo decimos.
Se trata de una promoción impulsada por el Gobierno
Vasco, que incorpora 63 viviendas de protección oficial y 35 viviendas tasadas,
todas ellas en regimen de alquiler. Formula que amplia las opciones para
quienes encuentran enormes dificultades a la hora de acceder a una vivienda.
Esto es consecuencia de una labor conjunta entre
instituciones, Ayto. de Donostia y Gobierno Vasco. Ya que no hubiera sido
posible sin la cesión gratuita de parcelas por parte del consistorio. Once
meses después de la firma del convenio, se pone la primera piedra. En definitiva,
nuevamente, los hechos rompen el relato basado en promesas
Este proyecto de Ciudad Jardín no es un hecho
aislado sino un eslabón más de una cadena de realidades con el objetivo de ir
dando soluciones a la ciudadanía.
Ya en artículos anteriores, en este mismo blog, nos hemos hecho eco de protocolos de colaboración entre el Gobierno Vasco y el Ayto.
de Donostia, que contempla futuras cesiones de parcelas, de ámbitos urbanísticos
municipales, para promover mas de 5.000 viviendas protegidas y alojamientos dotacionales.
Txomin Enea II, Playa de Vías de Easo, Cuarteles de Loiola, Auditz Akular,
Antzita, Jolastokieta, Campos Elíseos, Apostolado, Rodil y Sarrueta presenta
claros ejemplos.
Dentro de esa política de cesiones municipales,
hay otras actuaciones ya comprometidas, como los 263 apartamentos dotacionales
en Riberas de Loiola y Morlans Behera, en regimen de alquiler asequible, y dirigidos
a jóvenes y personas mayores.
Desde el Gobierno Vasco se ha convenido en que la
cesión de suelo publico es muy necesario si se quiere dar respuesta al problema
de la vivienda Ese modelo demuestra una realidad evidente: sin suelo público disponible
no puede construirse vivienda pública.
Dar solución a las necesidades de vivienda, exige
planificación urbanística, cesión de suelo, financiación y capacidad de gestión.
En este caso concreto Donostia es un buen ejemplo de colaboración institucional.
Aquí es donde se contraponen dos modelos distintos:
De aquellos que se limitan a portadas en medios, presentando promesas y de
quienes están manos a la obra para dar soluciones día tras día. Y prueba de
ello es el reciente Contrato Programa de Visesa para 2027, que prevé la
promoción de 801 nuevas viviendas protegidas alquiler, el
mayor programa aprobado hasta la fecha por la sociedad pública.
Consecuencias de esta planificación, en Vitoria-Gasteiz, ya han arrancado las obras de 225 viviendas protegidas en alquiler en Salburua, integradas
en un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y el Gobierno Vasco que
contempla más de un millar de viviendas. Más de la mitad de esas promociones ya
están entregadas o en fase de construcción, demostrando que cuando existe
colaboración institucional, las actuaciones dejan de ser anuncios para
convertirse en viviendas reales.
Ese es precisamente el valor del protocolo suscrito con el Ayuntamiento de
Donostia. No se limita a anunciar futuras promociones; establece un marco
estable para identificar suelos, agilizar el urbanismo, formalizar cesiones y
acelerar el inicio de las obras.
Nos puede gustar una melodía atrayente, recordando la leyenda alemana del Flautista
de Hamelin. Las familias que esperan una vivienda no necesitan música.
Necesitan suelo, proyectos, grúas y llaves. Las viviendas no se construyen al
ritmo de una flauta, sino con planificación, colaboración institucional y
trabajo diario. Quizás convendría entonar menos musica, y ponerse a trabajar
para buscar suelo público donde construir.
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