1 ago 2026

¿Marcha Verde II? La inmigración como instrumento de presión geopolítica

Cíclicamente se producen hechos que se repiten con episodios similares a los que han provocado estos dias una crisis migratoria de gran calado. Asi en 2005 (Ceuta y Melilla), 2014 (Tarajal), 2018, 2021, 2026. Cada cierto tiempo la historia parece repetirse. Miles de personas intentan acceder irregularmente a Ceuta o Melilla en apenas unas horas. Imágenes de caos, administraciones publicas desbordadas carentes de respuestas de emergencia, y Europa preguntarse, una vez más, si está preparada para proteger su frontera sur.

Las hemerotecas recuerdan la crisis de Ceuta de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera después de que Marruecos relajara sus controles en plena crisis diplomática con España. Hoy vuelven a aparecer imágenes similares y la pregunta resulta inevitable: ¿estamos asistiendo a una nueva utilización de los flujos migratorios como instrumento de presión política?

Las sucesivas crisis migratorias y la propia hemeroteca muestran un patrón que numerosos analistas interpretan como la utilización del control fronterizo por parte de Marruecos como instrumento de presión diplomática de 'zona gris'.

Un par de datos: Históricamente, cada acercamiento del Gobierno español a Argelia (suministrador de gas) o cualquier gesto percibido como hostil por Rabat (como la atención médica al líder del Frente Polisario en 2021) ha desencadenado una "relajación" inmediata del control fronterizo marroquí. A su vez, cuando Pedro Sánchez apoyó el plan de autonomía marroquí para el Sáhara en 2022, el conflicto diplomático se trasladó a las relaciones con Argelia, pais con el que España ha recuperado recientemente su interlocución

Pero circunstancia que puede afectar y ser una posible causa de la pasividad con la que el gobierno marroquí ha actuado en esta crisis sea que, en 2020, EE. UU. reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de relaciones de Marruecos con Israel (Acuerdos de Abraham).

Las ultimas declaraciones del presidente de Trump. El bautizo de la arteria de más de 1.000 km entre Tiznit y Dajla como «Autopista Presidente Donald J. Trump» es un guiño explícito para blindar el apoyo de Washington y reforzando alianzas estratégicas con Israel. En ese tablero geopolítico, el control de la frontera sur de Europa constituye un instrumento de enorme valor diplomático.

Si esta hipótesis que se ha instalado en diversos medios fuera cierta el verdadero debate dejaría de ser exclusivamente migratorio para convertirse también en un problema de seguridad y política exterior

A este escenario se añade otro factor reciente: la sentencia del Tribunal Supremo que limita la aplicación del denominado "rechazo en frontera" para quienes acceden a Ceuta nadando. El Alto Tribunal dictamina que la a Disposición Adicional Décima de la Ley de Extranjería habla del rechazo de quienes intentan entrar superando los elementos físicos de contención fronteriza.

Estos elementos son las vallas, muros o barreras físicas. Pero quien llega nadando no supera una valla, sino que entra por vía marítima. Por tanto, ya no puede aplicársela el rechazo inmediato, sino el procedimiento ordinario de devolución previsto en el artículo 58 de la Ley de Extranjería, con las garantías correspondientes (identificación, asistencia letrada, posibilidad de solicitar protección internacional, resolución administrativa, etc.).

El propio Supremo sugiere que, si la ley menciona "elementos de contención", el Estado tendría que desplegar barreras o estructuras marítimas homologadas para poder aplicar jurídicamente el rechazo inmediato en el agua.

Por otro lado, es absolutamente erróneo pensar que las crisis migratorias se detendrán mediante transferencias de financiación a los Estados de origen, en este caso Marruecos, o plegándose a las exigencias de cada momento. Mientras Rabat pueda abrir o cerrar el grifo migratorio cuando exista una tensión diplomática, España seguirá viviendo crisis periódicas.

Financiar a un pais para que haga de guardián de costas y ciudades como Ceuta y Melilla, genera dependencia hacia ese pais, y supone delegar en un tercer Estado una parte esencial del control efectivo de las fronteras exteriores de España y, por extensión, de la Unión Europea. Y si cuando las arcas o apetencias de ese pais, cambian, y sus compromisos son incumplidos, sin consecuencias seguirá utilizando deliberadamente los flujos migratorios para obtener ventajas diplomáticas.

Por ello, para romper esta dinámica seria necesario desactivar la capacidad de Marruecos para usar la frontera como una baza política. Utilizar la utilización de la desesperación de sus ciudadanos, en lugar de luchar contra el desempleo juvenil, la desigualdad social que lanzan a los jóvenes marroquíes a buscarse una vida nueva, en aventuras que pueden acabar con su propia vida

Las crisis migratorias no se detendrán únicamente con medidas policiales ni con concesiones diplomáticas aisladas. Los medios de opinión verbalizan la necesidad de europeizar las fronteras de Ceuta y Melilla con la integración plena en la Unión Aduanera y espacio Schengen elevando la frontera de “española” a “europea”.

Mientras la frontera sur de Europa siga dependiendo, en gran medida, de la voluntad política de un tercer país, seguiremos asistiendo periódicamente a nuevas crisis. Cambiarán las fechas y las circunstancias, pero las imágenes volverán a repetirse.


Pulsa aqui para leer más...