El euskera une, no segrega
Nuevamente El Correo Español, nos ofrece un editorial de hace unos dias un artículo donde presenta al euskera como un factor de división, como un factor de
segregación el conocimiento del euskera. Donde se penaliza a determinadas
poblaciones, especialmente migrantes. Cuando la historia nos enseña que ha sido
precisamente lo contrario.
Quien decide establecer su proyecto de vida en Euzkadi debe
tener presente que lo hace en una comunidad con dos idiomas oficiales y con dos
comunidades lingüísticos cuyos derechos son exactamente iguales. Integrarse
significa asumir esa realidad bilingüe. Lo contrario supondría aceptar que sea
la sociedad de acogida la que renuncie progresivamente a una de sus lenguas
para adaptarse a quienes llegan.
Argumentar una discriminación no se sostiene. Acaso aprender
alemán en Baviera, francés en Quebec, Finlandia, Gales, constituye una penalización
ante la población migrante. Ahora bien, cuando se trata del euskera medios y
determinados grupos políticos españoles construyen argumentos que difícilmente se
aceptarían respecto a cualquier otra lengua propia.
Lo que realmente genera ciudadanos de primera y de segunda
es aceptar que todos los residentes deben conocer el español, en tanto que el
euskera queda reservado para quien quiera aprenderlo como una opción personal o
meramente cultural. Este modelo que estas fuerzas apoyan con absoluta firmeza, convierte
una de las lenguas oficiales, no se nos olvide, en una lengua subordinada a la
otra, Eso si es desigualdad y discriminación con la comunidad euskaltzale
No hace falta recordar que el acuerdo parlamentario objeto
de críticas diversas, no nace de una imposición minoritaria. Nace de la decisión
de una muy amplia mayoría democrática del Parlamento Vasco, que, ante la ola de
euskarafobia, en diversos ámbitos, también en el judicial, han decidido acordar
el blindaje jurídico del euskera.
Puede ser objeto de críticas, gustar mas o menos. Pero
calificarse de ruptura democrática una decisión apoyada por una amplia mayoría de
los representantes elegidos por los vascos, esa calificación, como digo, no
deja de ser un dislate. Pero tampoco nos sorprende este tipo de editoriales de
El Correo Español denunciando el riesgo de segregación cuando se trata del
euskera. Declaraciones similares podemos encontrar contra perfiles lingüísticos,
y cualquier avance destinado a garantizar los derechos de los euskaltzales.
Pueden cambiar gobiernos, leyes, incluso resoluciones judiciales
a favor del euskera (algunas hay por aquello de la excepción confirma la regla).
Pero los editoriales seguirán siendo los mismos. El euskera hay que presentarlo
como un problema y no como un derecho colectivo.
Es una falsa dicotomía crear un debate sobre si un migrante
debe aprender euskera o español. Si quienes llegan a Euzkadi deben incorporar a
una sociedad bilingüe o si, por el contrario, somos los propios euskaltzales
quienes debemos renunciar progresivamente a una de nuestras lenguas oficiales
para facilitar esa integración.
Con estos titulares, El Correo Español ya nos muestra claramente
su opción.
A la vez, resulta significativo que el editorial dedique
toda su atención a quienes consideran excesiva la exigencia del euskera, pero
apenas menciona a quienes tienen reconocido legalmente el derecho a utilizar
esa lengua en su relación con las administraciones públicas. Los perfiles
lingüísticos no nacen para premiar ni castigar a nadie. Nacen para garantizar
un derecho ciudadano
Al editorial “euskera para unir, no para segregar” hay que
contraponer una realidad y es que lo que segrega no es el euskera, es
considerarla una lengua de segunda. Integrarse en Euskara también significa
respetar las dos lenguas. Y no continuar con viejas proclamas, poniendo al
euskera como el principal problema para la integración de una parte de la
sociedad
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