No hay bienestar sin capacidad de decidir
El secretario general del PSE, Eneko Andueza, durante la reunión del Comité
nacional de su partido, en declaraciones efectuadas reivindico un proyecto
basado en el fortalecimiento de los servicios públicos, la vivienda, el empleo
y las políticas sociales. Lo que el denomina “prioridad social”, en contraposición
con lo que para su socio de gobierno, EAJ-PNV, dice ser “prioridad nacional”,
sin más argumentos que el slogan.
Nuevamente nos encontramos que un socio de gobierno, necesita marcar perfil
propio, más en modo preelectoral que real. Y para ello abre un debate artificial
que plantea una cuestión de calado como es la incompatibilidad entre ambas prioridades.
Acusa a EAJ-PNV, repetimos, su socio de gobierno, de “coqueteos” con una agenda nacionalista con propuestas fiscales de “sesgo neoliberal”, situándose en
debates identitarios en lugar de en la mejora de la vida cotidiana de la ciudadanía
vasca.
Desde su posición “socialdemócrata” es un planteamiento legítimo, aunque
bastante superficial. Ya que la experiencia, en Euzkadi, demuestra a lo largo
de décadas, el desarrollo de políticas sociales ha sido posible gracias a un mayor
grado de autogobierno, con ejecutivos presididos por EAJ-PNV, en coalición con
otras fuerzas políticas.
Como socio de gobierno, como integrante del Gobierno Vasco, el propio PSE conoce que cada transferencia asumida amplía la capacidad de las instituciones vascas para diseñar políticas públicas adaptadas a su realidad. Cuanto mayor es el grado de autogobierno, mayores son las herramientas para diseñar políticas sociales.
Establecer consensos, y hacer cumplir una ley cual es el Estatuto de Gernika,
supone negociar traspasos de transferencias que permitan establecer dinámicas para
que la ciudadanía mantenga el estado de bienestar del que ahora mismo goza.
Basta observar la evolución del autogobierno vasco durante las últimas
décadas para comprobar que competencias como la sanidad, la educación, las
políticas activas de empleo, la protección social o la gestión de la RGI han
permitido desarrollar un modelo propio que, con sus aciertos y sus carencias,
presenta indicadores sociales superiores a la media estatal en numerosos
ámbitos.
El propio presidente del EBB, Aitor Esteban, calificó las declaraciones de Andueza de “puro teatro” y las interpretó como un intento de marcar perfil político
en el inicio de un nuevo ciclo electoral, pero, incluso EH Bildu, tampoco
comparte el planteamiento presentado por el Sr. Andueza
El PSE-EE necesita reforzar un perfil propio dentro del Gobierno Vasco y
diferenciarse de su socio principal. Es una estrategia habitual en los
gobiernos de coalición cuando comienza a aproximarse una etapa electoral. Y, quizás
por ese motivo, el Sr. Andueza, de vez en cuando intente distinguir su discurso
de su socio en el gobierno.
En declaraciones de Mertxe Aizpurua, portavoz de la coalición EH Bildu en el Congreso, calificó de “falsa dicotomía” contraponer prioridad nacional y prioridad
social. Para EH Bildu el fortalecimiento de los derechos sociales son
consecuencia de un mayor reconocimiento nacional.
Dos formaciones políticas que, a su vez, mantienen profundas discrepancias
sobre el modelo institucional de Euzkadi, pero que representan a una amplísima mayoría
de la ciudadanía vasca, coinciden en rechazar esa incompatibilidad entre agenda
nacional y agenda social. No en vano, Euzkadi lleva demostrado, como decíamos, décadas
de que ambas dimensiones pueden avanzar de forma paralela.
Una agenda nacional en aras a fortalecer nuestra capacidad de gestión sobre
los recursos públicos, mejoras en el Concierto Económico o del Cupo, etc.etc.
permite a Euzkadi disponer de instrumentos financieros propios para establecer políticas
adaptadas a la realidad del entorno, a la realidad de la ciudadanía vasca.
La “prioridad nacional”, el fortalecimiento del autogobierno, no constituye
necesariamente un fin en sí mismo. Es precisamente el instrumento
que permite construir una sociedad con mayores cotas de bienestar, igualdad y
cohesión social.
La prioridad
nacional no compite con la prioridad social. La hace posible. Pero sin
capacidad para decidir, tampoco existe capacidad para desarrollar políticas
sociales propias.
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