20 ago 2026

Urtero bezala, Aste Nagusian, San Anton Abesbatzak Txistulari Alardean parte hartuko du, hilaren 30ean. Txurruka kaian elkar ikusiko dugu!

Como todos los años, en Aste Nagusia, el Orfeón San Anton Abesbatza participara en el Txistulari Alardea, el dia 30. Nos vemos en el Muelle Churruca




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14 ago 2026

La muga del doble rasero: 

De las "gamberradas" en Cantabria a los delitos de odio en Euskadi

Las declaraciones efectuadas por el alcalde de Laredo, tildando los sucesos, agresiones a jóvenes veraneantes vascos, de banda de gamberros, al margen de ser de una irresponsabilidad supina, suponen un insulto a las familias de las víctimas de esas “bandas de gamberros”, y un agravio comparativo con otros hechos sucedidos en Euzkadi, con motivo de la final de a Copa del Mundo de futbol.

A la delegada del gobierno del Pais vasco, Marisol Garmendia, hay que convenirle la fascinación que nos supone la elasticidad que utilizad las diferencias semánticas en función de los lugares donde se producen los mismos hechos. Y nos produce vergüenza ajena su silencio contenido ante los hechos violentos de los que son objeto ciudadanos vascos.

Como es posible que, para altercados o persecuciones reiteradas en el tiempo, dirigidas contra vecinos vascos en Laredo, se utilicen lenguajes moderados, benevolentes, simplistas. Banda de gamberros, incivismo juvenil, chiquilladas productos del calor veraniego, sin mayor calado ideológico o político.

A partir de la muga, a partir de El Haya, cualquier altercado con los mismos ingredientes, adquiere la tipificación de delito de odio o de atentado a la convivencia pacifica. Ya dejan de ser chiquilladas para ser amenazas institucionales que justifica grandes titulares en el mismo medio de comunicación aprovechando la linea editorial consabida. Condenas de máxima gravedad cuando no de resoluciones ministeriales.

En nuestra opinión esta forma de retorcer la semántica es utilizada como excusa perfecta para justificar la invasión competencial. Dejando constancia quien es el garante último del orden, e imponiendo la autoridad de la Policía Nacional como responsable de su cumplimiento. Al margen de lo que el pueblo vasco ya decidió hace décadas, eligiendo a la Ertzantza, para su seguridad.

Como digo, y es nuestra opinión personal, la actitud de la delegada del Gobierno, Marisol Garmendia es un ejemplo de su pretensión de implantar sus reales como única contestación posible ante una ciudadanía que mira, miramos con distanciamiento explicito los símbolos de identidad.

Intentar tapar, cuando no despreciar, una realidad social, unas aspiraciones de décadas, con presencia policial de su propio cuño, y discursos alarmantes solamente pueden llevar al fracaso. Desde determinados sectores hay un empeño, cuando no una planificación controlada, de ensalzar a la “roja” como elemento identitario, cohesionador, etc, se olvidan que una gran parte de la sociedad vasca siente ese marco como algo ajeno, y que las actitudes que aquí trasladamos, lo alejan cada día más.

Desconocer este sentir y responder ante las tensiones sociales con doble rasero legal revela algo más que una falta de tacto diplomático o institucional: sugiere una pataleta ante lo que no se amolda a sus conveniencias geopolíticas.

Creemos que es absolutamente reprobable aplicar la ley en función de unos intereses determinados aplicando la tipificación como delitos de odio unos hechos violentos, cuando se realizan dentro del ámbito vasco, para luego minorara la gravedad de agresiones equivalentes cuando estas afectan a ciudadanos vascos fuera de su comunidad.

Sra. Garmendia, como ciudadanos de la comunidad que Vd. Representa ante el Gobierno del estado vecino, garante de la legalidad, le pedimos coherencia, respeto a la verdad y lealtad a unas instituciones que nos dimos desde el año 1979.

Reducir la violencia a «gamberrada» según la conveniencia política distorsiona la justicia y profundiza la distancia entre las instituciones estatales y la sociedad a la que afirman representar.

 

 


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8 ago 2026



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Una mayoría para avanzar (II)

De la encuesta Ituna 2026, realizada por Garro y Asier Blas, también podemos obtener información al margen de la percepción de la ciudadanía respecto al Concierto Económico. Datos significativos sobre lo que supone nuestro autogobierno.

En relación al nivel de autogobierno, cuando se pregunta cuál debería tener Euzkadi, a juicio de los ciudadanos, el 38,8 % responde que mantendría el actual. Frente a ese porcentaje, un 34,9 % desea una autonomía mayor y el 20,5 % preferiría que Euzkadi se convirtiera en un Estado independiente.

En resumen y juntando ambas opciones, el 55,4 % se muestra a favor de que Euzkadi deba disponer de más autogobierno del que actualmente disponemos.

En su contra, solamente el 2,9 % desearía una autonomía a la baja y el 1,7 % eliminarla. Apenas el 4,6 % apuesta por reducir o suprimir nuestra capacidad de decisión.

Otro de los datos que podemos extraer es a día de hoy no hay una mayoría social que apueste por la independencia, dando la sensación que nuestra sociedad no demanda rupturas, aunque no mantiene una posición resignada

No existe, hoy en día, una mayoría social independentista, pero sí una mayoría favorable a progresar en una autonomía cada vez mayor. La sociedad vasca no parece demandar rupturas improvisadas, pero tampoco se muestra resignada a permanecer indefinidamente en el punto alcanzado hace más de cuatro décadas.

Por otro lado los resultados por recuerdo de voto ayudan a comprender las diferentes posiciones existentes dentro del ámbito abertzale. Así, entre los votantes del EAJ-PNV, la opción preferida es aumentar el nivel de autonomía, con un 46,5 %. El 31,8 % mantendría el actual y el 18,4 % elegiría la independencia.

Entre los votantes de EH Bildu, en cambio, la independencia ocupa el primer lugar, con un 46,9 %, seguida por una autonomía mayor, con el 39,3 %.

Si bien ambas formaciones políticas mantienen estrategias dispares, coinciden en algo fundamental: Sus apoyos electorales, sus votantes respectivos, consideran insuficiente el marco actual.

Respecto al electorado del PSE-EE y del PP, un tercio de su electorado y un 44,2% de la izquierda confederal, se muestran partidarios de incrementar el grado de autonomía, aunque sean mayoría los que apuestan por mantener el actual nivel de autogobierno vigente

Y en ese sentido, el 66,3 % de la población, considera que la elaboración y aprobación de un nuevo Estatuto de Autonomía debería ser una prioridad para el Gobierno Vasco. El 27,6 % lo estima muy prioritario y el 38,7 %, algo prioritario.

Si nos atenemos a los votos obtenidos en las últimas elecciones, entre el electorado de EH Bildu, la prioridad alcanza el 79 % y entre el del PNV, el 72,7 %. Pero también supera el 60 % entre la izquierda confederal y se sitúa en el 56,6 % entre quienes votaron al PSE-EE.

Como conclusión, y después de casi cinco décadas de la aprobación del Estatuto de Gernika, cuando todavía se sigue discutiendo el cumplimiento íntegro de las transferencias, existe una mayoría social que demanda la necesidad de abordar un nuevo marco político, y cree necesario una reforma al alza del citado Estatuto.

Una pregunta que realiza la encuesta nos aporta unos datos relevantes. En un escenario hipotético donde el Estado derogase unilateralmente el Concierto Económico, el 51,1 % optaría por que el País Vasco se constituyera como un estado independiente plenamente soberano. El apoyo a la independencia pasaría así del 20,5 % en las circunstancias actuales al 51,1 % ante la supresión del sistema foral.

Como decimos se plantea decisiones dentro de, repetimos, escenarios hipotéticos, por lo que derivar este resultado a la realidad actual seria erroneo. En estos momentos no existe una mayoría independentista en Euzkadi. Pero ignorar ese dato del 51,1% favorable a un estado soberano si se debería tener en cuenta.

Resulta significativo que entre los votantes de EAJ-PNV, formación que en su artículo 1 de sus Estatutos Nacionales, declara como objetivo la recuperación de la soberanía nacional, solamente el 18,4% prefiera el actual modelo de autogobierno en lugar de la ansiada soberanía. Aunque, no es menos cierto que una hipotética derogación del Concierto, el apoyo a la independencia ascendería al 55,1%

Entre el electorado de EH Bildu pasaría del 46,9 % al 85,7 %. Entre quienes votaron a la izquierda confederal, el incremento sería todavía más llamativo: del 4,7 % al 48,8 %.

Incluso entre el electorado del PSE-EE y del PP aumentaría el apoyo a la independencia, aunque continuaría siendo minoritario. Con lo cual deja a las claras que una gran mayoría de la sociedad vasca apuesta por la defensa del acuerdo, y de la convivencia dentro de un Estado, pero que se muestre respetuoso con nuestra singularidad, pero mostrando una determinación para la búsqueda de otros caminos en caso de ese pacto fue atacado

Por eso, los poderes estatales deberían tomar nota de los datos que ofrecen esta encuesta. Los sucesivos incumplimientos, retrasos en las transferencias pactadas afectan a la confianza en el pacto y firmado acordado por la sociedad vasca hace casi 50 años

En definitiva y en base a los datos facilitados hay una evidencia y es que existe una mayoría para avanzar. La responsabilidad de las fuerzas políticas consiste en convertir esa mayoría social en un nuevo pacto que reconozca nuestra realidad nacional, amplíe nuestra capacidad de decisión y garantice una relación bilateral basada en el respeto.


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7 ago 2026

El Concierto: un consenso que debemos explicar (I)

Se ha hecho pública la encuesta Ituna 2026, elaborada por Jon Garro y Asier Blas, un estudio que permite tomar el pulso a lo que la ciudadanía vasca piensa y siente sobre el Concierto Económico, el autogobierno y su impacto en el día a día. El trabajo de campo se realizó entre el 26 de enero y el 23 de febrero de 2026 mediante 1.200 entrevistas telefónicas a residentes en la CAV mayores de edad. Aunque su margen de error global es del 2,8 %, los datos de los electorados con menor representación deben interpretarse con prudencia.

La principal conclusión es clara: el Concierto Económico goza de una legitimidad social ampliamente consolidada. Un 82,2 % de los encuestados se muestra favorable a su continuidad y el 89,1 % considera que tiene mucha o bastante importancia para el autogobierno. Se trata de la institución que concita mayor adhesión en la sociedad vasca, superando con claridad el respaldo de otros marcos normativos fundamentales: mientras el Concierto roza el 82 %, la Ley de Territorios Históricos se queda en el 63,8 %, el Estatuto de Gernika en el 60 % y la Constitución española en un 42,3 %.

Esta adhesión destaca además por su transversalidad política. Lo apoya el 91,4 % del electorado del PNV, el 91,1 % del PSE-EE, el 87,1 % de EH Bildu y el 86 % de la izquierda confederal.

Sin embargo, el estudio también deja algunas advertencias que las instituciones no deberían ignorar. La primera afecta a los fundamentos sobre los que se asienta este respaldo. Para el 53,9 % de los encuestados, la principal fuente de legitimidad del Concierto es el bienestar que genera; un 24,1 % señala su origen histórico y la foralidad, mientras que solo un 15,6 % la sitúa en el Estatuto de Gernika y la Constitución. Estos datos confirman el valor que la ciudadanía concede a sus resultados, pero también muestran la necesidad de hacer más pedagogía sobre el fundamento histórico y jurídico de nuestras instituciones entre las generaciones presentes y futuras.

La segunda advertencia es la brecha de conocimiento, especialmente entre los jóvenes. Aunque más del 82,2 % apoya el Concierto, solo el 58,8 % afirma conocerlo «mucho o algo»; un 28,5 % admite saber poco y un 12,4 % ni siquiera ha oído hablar de él. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la cifra de quienes dicen conocerlo cae al 46,3 %, muy lejos de los porcentajes superiores al 60 % que se registran a partir de los 46 años. Difícilmente se puede defender con convicción aquello que se desconoce. Explicar el Concierto, cómo funciona, de dónde viene y de qué manera financia hospitales, escuelas o carreteras, debe ser una tarea continua, y no un argumento al que acudir solo al negociar el Cupo o al defenderse de acusaciones de «privilegio».

El respaldo ciudadano al Concierto se sostiene principalmente en sus resultados prácticos: su contribución al bienestar obtiene una puntuación media de 3,92 sobre 5; su percepción como derecho histórico y no como privilegio alcanza un 3,90; y la eficacia y proximidad en la gestión saca un 3,85. De hecho, las instituciones vascas son las que inspiran mayor confianza para gestionar políticas públicas (Gobierno Vasco 6,25; Diputaciones 6,21; Ayuntamientos 6,16), situándose por encima de la Unión Europea (4,96) y del Gobierno de España (4,77).

Gestionar bien no sustituye a la construcción nacional, pero ninguna causa política ampliará su base social si no mejora la calidad de vida de la gente. El futuro del Concierto no dependerá únicamente de su blindaje jurídico, sino de la capacidad de las instituciones para gestionarlo con eficacia, explicarlo a las nuevas generaciones y ponerlo al servicio de la sociedad.


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6 ago 2026

El euskera no necesita ventanillas, necesita más hablantes

La mejor forma de fortalecer una lengua minorizada no es alimentar nuevas polémicas, sino conseguir que más personas quieran incorporarlo con naturalidad a su vida cotidiana.


Cada verano parece traer consigo una nueva polémica lingüística. Este año ha sido la decisión de varias txosnas de Algorta de habilitar una ventanilla específica para quienes soliciten sus consumiciones en castellano. Así que asistimos a uno nuevo y es la polémica lingüística creada a raíz de la instalación de las citadas txoznas.

Los protagonistas aducen que se trata de una iniciativa presentada como un gesto simbólico para incentivar el uso del euskera. A lo cual desde determinado medio y portavoces de partidos políticos han mostrado su rechazo alimentando un nuevo enfrentamiento.

No seré yo quien cuestione la necesidad de impulsar el euskera. Todo lo contrario. Constituye uno de los principales elementos que conforman nuestra identidad nacional y una lengua minorizada que necesita políticas públicas, compromiso social y espacios donde pueda desarrollarse con normalidad.

Por otro lado y en defensa de las txoznas, durante décadas han desempeñado un papel importante en el impulso de nuestra lengua. Hemos podido vivir, relacionarnos y disfrutar en euskera con absoluta normalidad. También es verdad que lo digo en tiempo pasado.

Dicho esto, convendría preguntarnos si iniciativas diversas ayudan realmente al fortalecimiento del euskera en el espacio festivo o terminan generando el efecto contrario, cuando el verdadero reto debe ser aumentar el numero de personas que deciden incorporarlo con normalidad a su vida cotidiana. El euskera necesita personas hablantes por convicción, no por necesidad.

Interesados en desacreditar las políticas de normalización lingüística aprovechan ciertas iniciativas para proseguir con su euskerafobia. Por eso el foco debe situarse en la defensa del euskera desde la utilización publica en recintos festivos.

Las lenguas no sobreviven únicamente mediante normas o símbolos. Sobreviven porque la ciudadanía las considera, cercanas y, sobre todo, emocionalmente propias. Dejando al margen las posibles oportunidades para trabajar, estudiar, crear cultura o relacionarse con naturalidad.

El euskera no de refuerza en una ventanilla de una txozna, sino con el compromiso de los consumidores de utilizarlo, aunque sea con los mínimos conocimientos adquiridos. Hay muchos términos conocidos que pueden ser usados a la hora de subirse a un autobús, por ejemplo, egunon o gabon, etc. A la hora de pedir una consumición, zurito, beltza, zuri, pintxo bat, etc. También eskerrik asko, mesedez, Kaixo, agur, on egin, eta abar

Y asi podríamos seguir con una gran cantidad de términos y vocablos. Este es el compromiso que debemos tener en el dia a dia quienes entendemos que el euskera es nuestra lengua.

Por eso, el futuro del euskera no se decidirá en una ventanilla de una txosna. Se decidirá en las familias que opten por transmitirlo a sus hijos; en las escuelas que forman nuevas generaciones bilingües; en las empresas que lo incorporan a su actividad; en los comercios que atienden con normalidad en ambas lenguas; en los medios de comunicación, en la cultura y en quienes, cada día, hacen el esfuerzo de utilizarlo, aunque todavía no lo dominen plenamente.

¿Es la mejor estrategia abrir polémicas a mayor utilización de quienes están en contra de la inmersión lingüística? Yo creo que no. El euskera necesita prestigio, ilusión, y ser compartido por cada vez mayor numero de ciudadanos.

Quienes defendemos el euskera deberíamos preguntarnos cuál es la mejor estrategia para seguir avanzando. ¿Queremos abrir nuevos espacios de encuentro o alimentar nuevas trincheras?

El euskera no necesita que la ciudadanía tenga miedo a equivocarse. Necesita exactamente lo contrario: que cada vez más personas se atrevan a utilizarlo, aunque sea con unas pocas palabras. Porque una lengua crece cuando se habla. Y se habla cuando quienes la defienden saben invitar, convencer y contagiar el deseo de usarla.

El euskera necesita ilusión. Necesita convertirse en una lengua cada vez más compartida. Pero construir un país consiste en sumar voluntades, no en levantar nuevas barreras. El reto sigue siendo el mismo de siempre: conseguir que cada vez más personas quieran vivir también en euskera. Ese objetivo exige inteligencia, pedagogía y confianza. Mucha más confianza que confrontación.

 

 


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