8 ago 2026



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Una mayoría para avanzar (II)

De la encuesta Ituna 2026, realizada por Garro y Asier Blas, también podemos obtener información al margen de la percepción de la ciudadanía respecto al Concierto Económico. Datos significativos sobre lo que supone nuestro autogobierno.

En relación al nivel de autogobierno, cuando se pregunta cuál debería tener Euzkadi, a juicio de los ciudadanos, el 38,8 % responde que mantendría el actual. Frente a ese porcentaje, un 34,9 % desea una autonomía mayor y el 20,5 % preferiría que Euzkadi se convirtiera en un Estado independiente.

En resumen y juntando ambas opciones, el 55,4 % se muestra a favor de que Euzkadi deba disponer de más autogobierno del que actualmente disponemos.

En su contra, solamente el 2,9 % desearía una autonomía a la baja y el 1,7 % eliminarla. Apenas el 4,6 % apuesta por reducir o suprimir nuestra capacidad de decisión.

Otro de los datos que podemos extraer es a día de hoy no hay una mayoría social que apueste por la independencia, dando la sensación que nuestra sociedad no demanda rupturas, aunque no mantiene una posición resignada

No existe, hoy en día, una mayoría social independentista, pero sí una mayoría favorable a progresar en una autonomía cada vez mayor. La sociedad vasca no parece demandar rupturas improvisadas, pero tampoco se muestra resignada a permanecer indefinidamente en el punto alcanzado hace más de cuatro décadas.

Por otro lado los resultados por recuerdo de voto ayudan a comprender las diferentes posiciones existentes dentro del ámbito abertzale. Así, entre los votantes del EAJ-PNV, la opción preferida es aumentar el nivel de autonomía, con un 46,5 %. El 31,8 % mantendría el actual y el 18,4 % elegiría la independencia.

Entre los votantes de EH Bildu, en cambio, la independencia ocupa el primer lugar, con un 46,9 %, seguida por una autonomía mayor, con el 39,3 %.

Si bien ambas formaciones políticas mantienen estrategias dispares, coinciden en algo fundamental: Sus apoyos electorales, sus votantes respectivos, consideran insuficiente el marco actual.

Respecto al electorado del PSE-EE y del PP, un tercio de su electorado y un 44,2% de la izquierda confederal, se muestran partidarios de incrementar el grado de autonomía, aunque sean mayoría los que apuestan por mantener el actual nivel de autogobierno vigente

Y en ese sentido, el 66,3 % de la población, considera que la elaboración y aprobación de un nuevo Estatuto de Autonomía debería ser una prioridad para el Gobierno Vasco. El 27,6 % lo estima muy prioritario y el 38,7 %, algo prioritario.

Si nos atenemos a los votos obtenidos en las últimas elecciones, entre el electorado de EH Bildu, la prioridad alcanza el 79 % y entre el del PNV, el 72,7 %. Pero también supera el 60 % entre la izquierda confederal y se sitúa en el 56,6 % entre quienes votaron al PSE-EE.

Como conclusión, y después de casi cinco décadas de la aprobación del Estatuto de Gernika, cuando todavía se sigue discutiendo el cumplimiento íntegro de las transferencias, existe una mayoría social que demanda la necesidad de abordar un nuevo marco político, y cree necesario una reforma al alza del citado Estatuto.

Una pregunta que realiza la encuesta nos aporta unos datos relevantes. En un escenario hipotético donde el Estado derogase unilateralmente el Concierto Económico, el 51,1 % optaría por que el País Vasco se constituyera como un estado independiente plenamente soberano. El apoyo a la independencia pasaría así del 20,5 % en las circunstancias actuales al 51,1 % ante la supresión del sistema foral.

Como decimos se plantea decisiones dentro de, repetimos, escenarios hipotéticos, por lo que derivar este resultado a la realidad actual seria erroneo. En estos momentos no existe una mayoría independentista en Euzkadi. Pero ignorar ese dato del 51,1% favorable a un estado soberano si se debería tener en cuenta.

Resulta significativo que entre los votantes de EAJ-PNV, formación que en su artículo 1 de sus Estatutos Nacionales, declara como objetivo la recuperación de la soberanía nacional, solamente el 18,4% prefiera el actual modelo de autogobierno en lugar de la ansiada soberanía. Aunque, no es menos cierto que una hipotética derogación del Concierto, el apoyo a la independencia ascendería al 55,1%

Entre el electorado de EH Bildu pasaría del 46,9 % al 85,7 %. Entre quienes votaron a la izquierda confederal, el incremento sería todavía más llamativo: del 4,7 % al 48,8 %.

Incluso entre el electorado del PSE-EE y del PP aumentaría el apoyo a la independencia, aunque continuaría siendo minoritario. Con lo cual deja a las claras que una gran mayoría de la sociedad vasca apuesta por la defensa del acuerdo, y de la convivencia dentro de un Estado, pero que se muestre respetuoso con nuestra singularidad, pero mostrando una determinación para la búsqueda de otros caminos en caso de ese pacto fue atacado

Por eso, los poderes estatales deberían tomar nota de los datos que ofrecen esta encuesta. Los sucesivos incumplimientos, retrasos en las transferencias pactadas afectan a la confianza en el pacto y firmado acordado por la sociedad vasca hace casi 50 años

En definitiva y en base a los datos facilitados hay una evidencia y es que existe una mayoría para avanzar. La responsabilidad de las fuerzas políticas consiste en convertir esa mayoría social en un nuevo pacto que reconozca nuestra realidad nacional, amplíe nuestra capacidad de decisión y garantice una relación bilateral basada en el respeto.


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7 ago 2026

El Concierto: un consenso que debemos explicar (I)

Se ha hecho pública la encuesta Ituna 2026, elaborada por Jon Garro y Asier Blas, un estudio que permite tomar el pulso a lo que la ciudadanía vasca piensa y siente sobre el Concierto Económico, el autogobierno y su impacto en el día a día. El trabajo de campo se realizó entre el 26 de enero y el 23 de febrero de 2026 mediante 1.200 entrevistas telefónicas a residentes en la CAV mayores de edad. Aunque su margen de error global es del 2,8 %, los datos de los electorados con menor representación deben interpretarse con prudencia.

La principal conclusión es clara: el Concierto Económico goza de una legitimidad social ampliamente consolidada. Un 82,2 % de los encuestados se muestra favorable a su continuidad y el 89,1 % considera que tiene mucha o bastante importancia para el autogobierno. Se trata de la institución que concita mayor adhesión en la sociedad vasca, superando con claridad el respaldo de otros marcos normativos fundamentales: mientras el Concierto roza el 82 %, la Ley de Territorios Históricos se queda en el 63,8 %, el Estatuto de Gernika en el 60 % y la Constitución española en un 42,3 %.

Esta adhesión destaca además por su transversalidad política. Lo apoya el 91,4 % del electorado del PNV, el 91,1 % del PSE-EE, el 87,1 % de EH Bildu y el 86 % de la izquierda confederal.

Sin embargo, el estudio también deja algunas advertencias que las instituciones no deberían ignorar. La primera afecta a los fundamentos sobre los que se asienta este respaldo. Para el 53,9 % de los encuestados, la principal fuente de legitimidad del Concierto es el bienestar que genera; un 24,1 % señala su origen histórico y la foralidad, mientras que solo un 15,6 % la sitúa en el Estatuto de Gernika y la Constitución. Estos datos confirman el valor que la ciudadanía concede a sus resultados, pero también muestran la necesidad de hacer más pedagogía sobre el fundamento histórico y jurídico de nuestras instituciones entre las generaciones presentes y futuras.

La segunda advertencia es la brecha de conocimiento, especialmente entre los jóvenes. Aunque más del 82,2 % apoya el Concierto, solo el 58,8 % afirma conocerlo «mucho o algo»; un 28,5 % admite saber poco y un 12,4 % ni siquiera ha oído hablar de él. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la cifra de quienes dicen conocerlo cae al 46,3 %, muy lejos de los porcentajes superiores al 60 % que se registran a partir de los 46 años. Difícilmente se puede defender con convicción aquello que se desconoce. Explicar el Concierto, cómo funciona, de dónde viene y de qué manera financia hospitales, escuelas o carreteras, debe ser una tarea continua, y no un argumento al que acudir solo al negociar el Cupo o al defenderse de acusaciones de «privilegio».

El respaldo ciudadano al Concierto se sostiene principalmente en sus resultados prácticos: su contribución al bienestar obtiene una puntuación media de 3,92 sobre 5; su percepción como derecho histórico y no como privilegio alcanza un 3,90; y la eficacia y proximidad en la gestión saca un 3,85. De hecho, las instituciones vascas son las que inspiran mayor confianza para gestionar políticas públicas (Gobierno Vasco 6,25; Diputaciones 6,21; Ayuntamientos 6,16), situándose por encima de la Unión Europea (4,96) y del Gobierno de España (4,77).

Gestionar bien no sustituye a la construcción nacional, pero ninguna causa política ampliará su base social si no mejora la calidad de vida de la gente. El futuro del Concierto no dependerá únicamente de su blindaje jurídico, sino de la capacidad de las instituciones para gestionarlo con eficacia, explicarlo a las nuevas generaciones y ponerlo al servicio de la sociedad.


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6 ago 2026

El euskera no necesita ventanillas, necesita más hablantes

La mejor forma de fortalecer una lengua minorizada no es alimentar nuevas polémicas, sino conseguir que más personas quieran incorporarlo con naturalidad a su vida cotidiana.


Cada verano parece traer consigo una nueva polémica lingüística. Este año ha sido la decisión de varias txosnas de Algorta de habilitar una ventanilla específica para quienes soliciten sus consumiciones en castellano. Así que asistimos a uno nuevo y es la polémica lingüística creada a raíz de la instalación de las citadas txoznas.

Los protagonistas aducen que se trata de una iniciativa presentada como un gesto simbólico para incentivar el uso del euskera. A lo cual desde determinado medio y portavoces de partidos políticos han mostrado su rechazo alimentando un nuevo enfrentamiento.

No seré yo quien cuestione la necesidad de impulsar el euskera. Todo lo contrario. Constituye uno de los principales elementos que conforman nuestra identidad nacional y una lengua minorizada que necesita políticas públicas, compromiso social y espacios donde pueda desarrollarse con normalidad.

Por otro lado y en defensa de las txoznas, durante décadas han desempeñado un papel importante en el impulso de nuestra lengua. Hemos podido vivir, relacionarnos y disfrutar en euskera con absoluta normalidad. También es verdad que lo digo en tiempo pasado.

Dicho esto, convendría preguntarnos si iniciativas diversas ayudan realmente al fortalecimiento del euskera en el espacio festivo o terminan generando el efecto contrario, cuando el verdadero reto debe ser aumentar el numero de personas que deciden incorporarlo con normalidad a su vida cotidiana. El euskera necesita personas hablantes por convicción, no por necesidad.

Interesados en desacreditar las políticas de normalización lingüística aprovechan ciertas iniciativas para proseguir con su euskerafobia. Por eso el foco debe situarse en la defensa del euskera desde la utilización publica en recintos festivos.

Las lenguas no sobreviven únicamente mediante normas o símbolos. Sobreviven porque la ciudadanía las considera, cercanas y, sobre todo, emocionalmente propias. Dejando al margen las posibles oportunidades para trabajar, estudiar, crear cultura o relacionarse con naturalidad.

El euskera no de refuerza en una ventanilla de una txozna, sino con el compromiso de los consumidores de utilizarlo, aunque sea con los mínimos conocimientos adquiridos. Hay muchos términos conocidos que pueden ser usados a la hora de subirse a un autobús, por ejemplo, egunon o gabon, etc. A la hora de pedir una consumición, zurito, beltza, zuri, pintxo bat, etc. También eskerrik asko, mesedez, Kaixo, agur, on egin, eta abar

Y asi podríamos seguir con una gran cantidad de términos y vocablos. Este es el compromiso que debemos tener en el dia a dia quienes entendemos que el euskera es nuestra lengua.

Por eso, el futuro del euskera no se decidirá en una ventanilla de una txosna. Se decidirá en las familias que opten por transmitirlo a sus hijos; en las escuelas que forman nuevas generaciones bilingües; en las empresas que lo incorporan a su actividad; en los comercios que atienden con normalidad en ambas lenguas; en los medios de comunicación, en la cultura y en quienes, cada día, hacen el esfuerzo de utilizarlo, aunque todavía no lo dominen plenamente.

¿Es la mejor estrategia abrir polémicas a mayor utilización de quienes están en contra de la inmersión lingüística? Yo creo que no. El euskera necesita prestigio, ilusión, y ser compartido por cada vez mayor numero de ciudadanos.

Quienes defendemos el euskera deberíamos preguntarnos cuál es la mejor estrategia para seguir avanzando. ¿Queremos abrir nuevos espacios de encuentro o alimentar nuevas trincheras?

El euskera no necesita que la ciudadanía tenga miedo a equivocarse. Necesita exactamente lo contrario: que cada vez más personas se atrevan a utilizarlo, aunque sea con unas pocas palabras. Porque una lengua crece cuando se habla. Y se habla cuando quienes la defienden saben invitar, convencer y contagiar el deseo de usarla.

El euskera necesita ilusión. Necesita convertirse en una lengua cada vez más compartida. Pero construir un país consiste en sumar voluntades, no en levantar nuevas barreras. El reto sigue siendo el mismo de siempre: conseguir que cada vez más personas quieran vivir también en euskera. Ese objetivo exige inteligencia, pedagogía y confianza. Mucha más confianza que confrontación.

 

 


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5 ago 2026

Soberanía, aranceles y reciprocidad (III)

La Unión Aduanera Europea como mecanismo de presión frente al chantaje fronterizo 

Desde una opinión particular sobre lo que está siendo analizada la crisis migratoria de Ceuta y Melilla, en el primer artículo, y lo que supone para ambas ciudades la presión geopolítica ejercida en la llamada “zona gris”, referida en el segundo. Desde mi humilde convencimiento personal de que es tiempo de no admitir mas parches temporales, la pregunta es ¿Existe un mecanismo jurídico, institucional y económico capaz de blindar de forma definitiva la integridad territorial de ambas plazas, dinamizar su tejido socioeconómico y neutralizar la asfixia impuesta por Rabat?

Segun analisras, la respuesta existe, está amparada por el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas (Artículo 25.4) y constituye la mayor herramienta de soberanía que España y la Unión Europea aún no han ejecutado plenamente: la incorporación de Ceuta y Melilla al Territorio Aduanero Comunitario (TAC) y su integración en la Unión Aduanera de la UE.

Desde 1986, las Ciudades de Ceuta y Melilla son consideradas territorios especiales de la UE. Es decir, las ciudades autónomas están excluidas del territorio aduanero común. Recordemos que este régimen fiscal histórico otorgó ventajas tributarias locales y creo un limbo aduanero que Marruecos ha utilizado como método de asfixia y presión política, siendo referente de estas actuaciones el cierre unilateral de la aduna comercial de Melilla en 2018 y las sistemáticas trabas en la aduana de Ceuta.

Expertos sugieren que una integración plena de las ciudades autónomas en la Unión Aduanera podría revertir de manera radical estas las consecuencias de estas situaciones. Y citan varias palancas que se podrían utilizar

Hasta hoy, y como ya hemos comentado en los anteriores artículos, Rabat abre o cierra el grifo, tanto migratorio como comercial, en función de su conveniencia. Con la aduana comunitaria, la UE pasa a ostentar la regulación de el acceso de los productos agrícolas pesqueros y textiles del prospero norte marroquí (Nador y Tetuán, como regiones fronterizas), al mercado de Ceuta y Melilla, y este comercio dependerá del estricto cumplimiento de los compromisos de las autoridades marroquíes, de buena vecindad y control fronterizo, y cualquier incumplimiento habilitaría respuestas arancelarias respaldadas por Bruselas

Al pasar a ser Frontera exterior de la Unión Aduanera, cualquier veto o traba comercial por parte de Rabat deja de ser un contencioso entre Madrid y España, ya que se convierte en una infraccioin directa contra la política comercial común supervisada por la Comisión Europea (Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera - TAXUD) y las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Bajos las normas del Código Aduanero de la Unión (Reglamento UE n.º 952/2013), el tránsito de mercancías deja de depender de las "veleidades políticas" de Rabat. Las aduanas pasarán a operar bajo aranceles, homologaciones y controles fitosanitarios fijados por Bruselas.

En consecuencia, Marruecos, para comercial con Ceuta y Melilla, y en su deriva para comercial con la UE, Rabat se vería obligada a atenerse a la normativa europea, dejando sin sentido la perenne narrativa denominado “ ciudades ocupadas” a las ciudades autónomas, ante el reconocimiento de facto de la frontera administrativa de la UE en el Norte de África

Durante décadas hemos observado ese histórico régimen especial que favoreció durante décadas el denominado “comercio atípico” o porteo. No vamos a negar que ese tipo de comercio, informal, degradante y vulnerable al chantaje político dependía de la coyuntura política al otro lado de la valla

Para Ceuta y Melilla, su inclusión en la aduana comunitaria implicaría un blindaje que permitiria un cambio económico estratégico en base a la sustitución del modelo actual caduco que permitiría erradicar la economía citada anteriormente integrando a las dos ciudades en las cadenas logísticas y comerciales legales de la UE

Por otro lado, otorgaría seguridad jurídica para la ubicación de empresas de tecnológica, servicios digitales, comercio electrónico, etc. etc. En definitiva, atraer inversiones respaldadas por la estabilidad que ofrecería el marco normativo europeo

Y lo que es no menos importante, acceso prioritario a fondos y recursos comunitarios ya que la gestión y modernización de la frontera aduanera pasa a ser cofinanciada por el presupuesto europeo a través como el Fondo de Gestión Integrada de Fronteras (IGFV) y los programas de la Agencia de Aduanas de la UE.

Activar la Unión Aduanera Europea en las dos ciudades autónomas es la decisión geopolítica más potente para reafirmar la soberanía de España y Europa en su frontera sur. Permite cambiar las reglas del juego: frente al histórico chantaje unidireccional, se establece un marco de estricta reciprocidad aduanera e institucional.

Si Rabat desea disfrutar de una relación comercial y de cooperación fluida con la UE, deberá acatar los compromisos adquiridos y respetar la integridad del espacio aduanero comunitario. Se cierra así definitivamente la rendija de la "zona gris", transformando un territorio vulnerable en un bastión de legalidad, certidumbre y progreso socioeconómico.


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4 ago 2026

Ceuta, Melilla y el triángulo geopolítico: Rabat, Washington y Bruselas (II)

En lineal con el anterior artículo de opinión, vamos a analizar la posición de Ceuta y Melilla, no ya desde únicamente de las periódicas crisis migratorias, sino de su posición en una partida de ajedrez geopolítica donde Marruecos aplica una estrategia deliberada de lo que se viene a llamar “zona gris”.

Medios de comunicación marroquíes califican a ambas ciudades españolas, como "presidios coloniales" o territorios pendientes de recuperación. Ha sido y es una constante en la política exterior marroquí, pero la correlación de fuerzas ha dado un vuelco decisivo a favor del Reino Magrebí gracias a su articulación diplomática con Washington y Tel Aviv.

La historia nos enseña que esta relación no es fruto casual, sin que en enraíza en la diplomacia histórica. En 1777, el Sultanato (bajo el reinado de Sidi Mohammed III) permitió la libre entrada de los buques de la joven república norteamericana en los puertos bajo su dominio, lo que condujo a la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1786, el acuerdo bilateral ininterrumpido más antiguo en la historia diplomática de Washington.

Esta sintonía se consolidó institucionalmente en 2004 con la concesión del estatus de Aliado Mayor No-OTAN (Major Non-NATO Ally o MNNA, por sus siglas en inglés). Es una designación oficial que otorga el Gobierno de Estados Unidos a países aliados que no forman parte de la OTAN pero con los que mantiene una cooperación militar, de inteligencia y estratégica de primer nivel.

El punto de inflexión definitivo de la era reciente se fraguó en diciembre de 2020 con los Acuerdos de Abraham. Mediante esta red de pactos de normalización diplomática entre países árabes e Israel, Rabat obtuvo de Washington el reconocimiento formal de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio del restablecimiento de relaciones con Tel Aviv.

Aunque los primeros Acuerdos de Abraham se firmaron meses antes (septiembre de 2020) entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, el 10 de diciembre de 2020 se produjo el acuerdo a tres bandas impulsado por la Casa Blanca que involucró directamente a Marruecos y cuyas consecuencias son:

La Proclamación de EE. UU. sobre el Sáhara: El presidente de Estados Unidos (Donald Trump) firmó una proclamación oficial por la que EE. UU. reconocía formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Fue el primer país del P5 (miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) en dar este paso decisivo.

Reanudación de relaciones con Israel: A cambio, Marruecos acordó la normalización y reanudación inmediata de relaciones diplomáticas plenas con el Estado de Israel, reabriendo oficinas de enlace en Tel Aviv y Rabat.

El impulso tecnológico y defensivo: Este pacto derivó en la firma de acuerdos históricos entre Tel Aviv y Rabat en 2021, permitiendo a Marruecos acceder a drones de última generación, sistemas de defensa antiaérea e inteligencia cibersegura.

Con esta alianza Marruecos se ha dotado de un blindaje geopolítico y tecnológico, mediante una cobertura geopolítica y tecnológica sin precedentes, materializada en la adquisición de armamento de última generación y en acuerdos de cooperación militar y ciberseguridad con Israel

Contar con un activo de inteligencia prioritario para la arquitectura de seguridad norteamericana en el Norte de África supone reducir a la mínima expresión el margen de la Unión Europea para imponer sanciones o exigir contrapartidas a Rabat en materia fronteriza.

Pero además, los Acuerdos de Abraham no solo reforzaron a Marruecos frente a EE. UU., sino que rompieron el equilibrio con Argelia (provocando el cierre del gasoducto Magreb-Europa). Esto dejó a España atrapada en una pinza diplomática donde cualquier movimiento hacia Rabat tensionaban la relación energética con Argel.

En este tablero, España y la UE chocan además con el histórico vacío defensivo de la Alianza Atlántica. El redactado del Artículo 6 del Tratado de Washington delimita el ámbito geográfico de cobertura defensiva de la OTAN a Europa, Norteamérica y las islas situadas al norte del Trópico de Cáncer, asi como las islas Canarias, pero dejando a las dos ciudades autónomas españolas ubicadas en el continente africano fuera del paraguas explícito del Artículo 5 sobre defensa colectiva. Aunque en el Concepto Estratégico de la Cumbre de la OTAN de Madrid se introdujo la premisa de defender la integridad territorial de "todos los aliados", el texto formal del tratado se mantiene inalterado.

Asimismo, frente a tácticas como el cierre unilateral de la aduana comercial de Melilla o episodios de presión como la crisis migratoria de Ceuta, la doctrina de la Alianza no prevé la activación de mecanismos de respuesta ante maniobras por debajo del umbral del conflicto armado. Mientras el espacio comunitario prefiera mirar hacia otro lado ante este limbo de seguridad, la estabilidad de las plazas españolas continuará subordinada a la agenda estratégica de Rabat y a su blindaje tras los Acuerdos de Abraham

 

 


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