Suficiencia y eficiencia… sí. Pero también producción
El artículo publicado recientemente en GARA por
miembros de Stop Fosilak tiene algo de reconocimiento implícito. Tardío, pero reconocimiento,
al fin y al cabo.
Llevamos meses defendiendo que Euzkadi necesita soberanía energética real hemos tenido que escuchar durante años campañas
contra parques eólicos, oposición sistemática a infraestructuras, discursos
maximalistas incompatibles con la realidad industrial vasca, y una romantización
del “no a todo” que nos condenaba a seguir dependiendo del gas y del petróleo
exterior.
Ahora incluso sectores próximos al ecosistema
ideológico de la izquierda abertzale reconocen algo elemental: sin renovables,
no hay soberanía posible.
Y resulta especialmente significativo que este
giro aparezca precisamente en GARA/NAIZ, medios históricamente cercanos al
ámbito político que durante años alimentó muchas de esas resistencias.
Stop Fosilak reconoce varias cuestiones
fundamentales:
Que Euzkadi depende masivamente de combustibles
fósiles, que la transición va demasiado lenta, que las renovables deben
desplegarse, y que no basta con pequeños proyectos simbólicos. Exactamente el
debate que algunos llevamos tiempo planteando.
La soberanía no consiste únicamente en grandes
discursos identitarios, ya que. También, significa producir energía, garantizar
suministro, y reducir dependencia exterior. Proteger la industria y evitar que
cada crisis internacional golpee directamente nuestra economía.
Hablar de soberanía energética implica aceptar: parques
eólicos, redes eléctricas, almacenamiento, fotovoltaica, infraestructuras, planificación
territorial, y decisiones incómodas.
¿Está dispuesta toda esa izquierda política y
social a asumir las consecuencias reales de lo que plantea?
Como también decíamos en artículos anteriores, no se puede reclamar soberanía energética mientras se combate sistemáticamente cualquier proyecto energético.
Durante demasiado tiempo, parte del debate
energético vasco ha estado dominado por el inmovilismo: “renovables sí, pero
aquí no”, “no in my back yard”. “transición sí, pero sin infraestructuras”, “descarbonización
sí, pero sin impacto visual”.
Mientras tanto: seguíamos quemando gas, importando
energía, dependiendo del exterior, y debilitando nuestra autonomía estratégica.
Ahora incluso sectores ecologistas cercanos a ese
espacio reconocen que la situación es insostenible.
La soberanía energética no se declama, se
construye, se produce con industria, tecnología, planificación, renovales etc.
Como tambien deciamos en dias anteriores, Se construye con proyectos como las Comunidades Energeticas
Y, por supuesto, con la capacidad de tomar
decisiones estratégicas propias, ya que Euzkadi nunca será soberana mientras dependa
energéticamente del exterior
Algunos empiezan a descubrir en 2026 lo que otros llevamos
meses defendiendo: que la soberanía energética no se construye con pancartas
contra molinos, sino reduciendo de verdad la dependencia fósil
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