21 mar 2026

Euzkadi, de manos atadas: ¿Por qué Madrid bloquea la solución a nuestra crisis sanitaria?

En los últimos meses, hemos visto cómo las plazas de nuestros centros de salud se vacían y cómo el personal médico, agotado, sale a la calle. Ante esta situación, surge la pregunta: ¿Por qué el Gobierno Vasco no soluciona de raíz el déficit de facultativos? La respuesta es tan antigua como nuestro autogobierno: porque Madrid no nos deja.

La gestión de nuestra salud, el pilar de nuestro bienestar sigue sufriendo las interferencias de un Estado que prefiere el control centralista a la eficacia asistencial.

El muro de la homologación: Un ataque a nuestra autonomía

Euskadi necesita médicos, y los necesita ahora. Aunque en 2024 se acordó el traspaso de esta competencia a Euzkadi (para agilizar la contratación de médicos ante la falta de personal), el Tribunal Supremo anuló definitivamente este traspaso en marzo de 2025 en una muestra más de judicialización de nuestra política, tumbando el traspaso de la competencia para homologar títulos extranjeros.

Mientras el Ministerio en Madrid acumula miles de expedientes en un cajón, nosotros no podemos contratar a profesionales cualificados para nuestros hospitales. Es un sinsentido: se nos exige eficiencia, pero se nos niegan las herramientas. La gestión de los títulos de quienes cuidan a los vascos debe decidirse en Vitoria-Gasteiz, no en un despacho a cientos de kilómetros, donde se desdeña nuestra realidad.

El MIR: Un modelo agotado impuesto desde fuera

El actual sistema MIR es un cuello de botella diseñado para una realidad que no es la nuestra.

  • Plazas insuficientes: El Estado decide cuántos médicos podemos formar, ignorando el relevo generacional que Euskadi necesita urgentemente.
  • Falta de arraigo: Necesitamos un sistema de formación propio que garantice que los profesionales se queden en nuestro territorio y conozcan nuestro sistema de salud.

No podemos seguir siendo meros pagadores de una formación cuya estructura y acceso se deciden a cientos de kilómetros de distancia. Exigimos un MIR Vasco.

Las huelgas y el Estatuto Marco: La trampa de la normativa estatal

Muchas de las reivindicaciones de las huelgas médicas actuales chocan directamente con el Estatuto Marco, una ley estatal que encorseta las condiciones laborales de Osakidetza.

¿Queremos reducir la edad de jubilación de nuestros médicos para rejuvenecer plantillas? Madrid decide.

¿Queremos una normativa laboral más flexible que premie la exclusividad y el esfuerzo? Madrid limita.

La crisis de Osakidetza no es solo una cuestión de gestión interna; es una cuestión de soberanía. Mientras las herramientas clave (títulos, formación MIR y leyes laborales básicas) sigan bajo el control del Estado, nuestro sistema público de salud seguirá siendo vulnerable a las decisiones de un Gobierno Central que no prioriza las necesidades nacionales de Euzkadi.

Para que Osakidetza vuelva a ser el referente que siempre fue, necesitamos el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika y la capacidad de decidir por nosotros mismos quién nos cura y bajo qué condiciones.

El conflicto en nuestra sanidad no es solo una cuestión de gestión, es una cuestión de poder político. Mientras el Estado centraliza la homologación de títulos y el sistema MIR, Euzkadi se queda sin margen de maniobra para cuidar a los suyos.

Basta de recursos judiciales contra nuestras competencias. Por un sistema de salud decidido en casa y para casa.

ACTUALIZACIÓN 20/03/2026: El sabotaje de Madrid a la salud vasca

Como si hicieran falta más pruebas de este centralismo asfixiante, hoy mismo el Ministerio de Sanidad ha vuelto a dar un portazo a Euzkadi. Ante el enquistamiento de una huelga que Madrid es incapaz de resolver, el Gobierno Vasco ha liderado una propuesta de mediación independiente para desbloquear el conflicto del Estatuto Marco y proteger nuestra atención sanitaria.

La respuesta de Madrid ha sido, de nuevo, la arrogancia.

Han rechazado la mano tendida de Euzkadi, prefiriendo que nuestras listas de espera sigan subiendo y que nuestros profesionales sigan en la calle antes que admitir que en Vitoria-Gasteiz se gobierna mejor. No es solo incapacidad de gestión; es un castigo político a nuestra autonomía.

Madrid ni cura, ni deja curar. Su cerrazón es hoy el principal factor de riesgo para la salud de los vascos y vascas. El mensaje es nítido: para el Estado, su control administrativo vale más que nuestro bienestar. O logramos la soberanía sanitaria plena, o seguiremos siendo rehenes de un Ministerio que ha convertido su incompetencia en nuestra crisis.


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20 mar 2026


Concierto Económico: el pilar del autogobierno vasco que muchos aún desconocen

Una realidad preocupante

Según relata un medio de comunicación recientemente que, 4 de cada 10 vascos no saben qué es el Concierto Económico.
Es decir, una parte importante de la sociedad desconoce la base misma de su bienestar, de su autogobierno y de su capacidad de decisión. La herramienta que hace posible Euzkadi como proyecto político y económico propio

¿Qué es realmente el Concierto Económico? Empecemos por sus orígenes

Tras la abolición foral producida en la última guerra carlista (1872-1876), el presidente del Gobierno Central Cánovas del Castillo decide en el año 1878, que una parte de Euzkadi, Bizkaia y Gipuzkoa deban tributar como el resto de las provincias españolas.

Se le plantea una gran dificultad. No cuenta con una estructura similar al resto del Estado, para gestionar la recaudación, por lo que decide que sean las diputaciones forales, las que recauden y paguen un tributo (cupo) cuyo monto lo decide el propio gobierno de Canovas del Castillo.

Es el castigo a los perdedores. abolición de sus Fueros y sus consecuencias.

Al redactarse la Constitución del 1978, se pacta legislar una Derogatoria Segunda

 Derogación de las Leyes de 25 de octubre de 1839 y de 21 de julio de 1876. En tanto en cuanto pudiera conservar alguna vigencia, se considera definitivamente derogada la Ley de 25 de octubre de 1839, en lo que pudiera afectar a las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En los mismos términos, se considera definitivamente derogada la Ley de 21 de julio de 1876”

A partir de este momento se restablece el sistema foral previo al 1839.

 Y no se entiende el Concierto económico sin los Fueros: Es la continuidad moderna de los derechos históricos vascos

El Concierto Económico es un sistema único en Europa por el que:

Euzkadi recauda todos los impuestos a través de sus Diputaciones Forales. Decide su propia política fiscal (dentro de unos límites). Y después paga al Estado una cantidad llamada Cupo

Es decir: primero gestionamos nosotros, luego contribuimos al Estado, no al revés. Y esto rompe completamente el esquema del resto de comunidades autónomas.

Hoy está protegido por la Constitución (derechos históricos) y el Estatuto de Gernika. Sin Concierto, no hay autogobierno real

Es decir: no es una concesión política, es un derecho reconocido

Porque el Concierto permite: Financiar sanidad, educación y servicios sociales. Diseñar políticas propias adaptadas a Euskadi
Tener responsabilidad fiscal real (si gestionas mal, lo pagas tú) y mantener una economía más estable y competitiva

En muchas comunidades del Estado el esquema funciona al revés:

  • Se gasta primero
  • Se reclama después
  • Y si hay déficit… se compensa vía Estado

 Resultado:
menos incentivos para controlar el gasto y más dependencia

En Euzkadi, en cambio: Si ingresas menos, tienes que ajustar el gasto, y si gestionas mal, no hay excusas externas No hay red de rescate automática. No hay “ya pagará Madrid”

El Concierto Económico sigue marcando un camino claro: gobernar es decidir… pero también hacerse cargo de las consecuencias

Y eso, aunque incomode a muchos, es precisamente lo que lo hace valioso.


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19 mar 2026

Cuando la huelga deja de ser un derecho y se convierte en imposición

La huelga general del 17-M ha vuelto a situar en el centro del debate una cuestión que conviene aclarar sin ambigüedades: el derecho a la huelga es incuestionable. Forma parte de los pilares de cualquier sociedad democrática. Pero lo que también debería ser incuestionable es que ese derecho termina donde empieza la coacción.

Porque lo ocurrido en nuestras calles dista mucho de una movilización libre y voluntaria. Comercios obligados a cerrar, trabajadores presionados para secundar la huelga, situaciones de tensión en distintos puntos… No estamos ante una simple jornada reivindicativa, sino ante un escenario donde, en demasiadas ocasiones, la libertad individual ha quedado en un segundo plano.

Una reivindicación sin competencia real

La huelga se ha articulado en torno a la exigencia de un salario mínimo vasco. Pero conviene recordar algo básico: Euzkadi no tiene competencia para fijar el SMI. Y los propios sindicatos convocantes lo saben.

Tal es así que estos mismos sindicatos han trasladado la reivindicación al Congreso. Y  formaciones políticas, incluida EAJ-PNV, se encuentran en fase de negociación para lograr un SMI propio para Euzkadi (CAV y CFN), reivindicación que comparte la formación jeltzale.

Esto plantea una contradicción evidente. Si la capacidad de decisión reside en el Estado, ¿por qué se dirige la presión hacia el Gobierno Vasco?

La respuesta no es técnica, sino política.

No estamos ante una reivindicación viable en el corto plazo, sino ante una herramienta de confrontación. Una forma de mantener la tensión en la calle y de erosionar a un Gobierno que ha salido de las urnas.

Más pronto que tarde  Euzkadi tendrá un Salario Mínimo superior al del resto del Estado, pero no será gracias a las formas empleadas en el día de Más pronto que tarde  pero “no será gracias a las formas empleadas en el día de hoy”, ha afirmado  el Grupo Vasco (EAJ) en el Congreso

La estrategia de la confrontación permanente

En este contexto, el papel de ELA y LAB resulta clave, junto al respaldo político de EH Bildu.

No es la primera vez que vemos este esquema: Movilización máxima en Euzkadi, Discurso de confrontación constante, señalamiento del Gobierno Vasco.Y, al mismo tiempo, apoyo o escasa presión en Madrid, donde realmente se decide el SMI

La paradoja es evidente. Quienes dicen defender un salario mínimo propio no utilizan su influencia donde podrían acercarlo a la realidad.

Porque quizá el objetivo no sea ese.

El pequeño comercio, una vez más, ha sido uno de los principales perjudicados. Autónomos que han tenido que bajar la persiana no por convicción, sino por miedo o presión. Trabajadores que han visto cuestionado su derecho a decidir libremente si secundaban o no la huelga.

Y todo ello en un contexto donde la convivencia se resiente. Porque cuando una parte intenta imponer su posición sobre la otra, el resultado no es más justicia social, sino más división.

Una huelga pierde su legitimidad moral cuando deja de ser una herramienta de libertad colectiva para convertirse en un instrumento de presión sobre quienes no quieren secundarla.

La huelga del 17-M no ha sido solo una jornada de reivindicación, sino también un reflejo preocupante de una forma de hacer política basada en la tensión permanente.

Cuando se utilizan reivindicaciones sin competencia real, cuando se presiona a comercios y trabajadores, y cuando el objetivo parece más el desgaste institucional que la mejora efectiva de las condiciones laborales, conviene hacerse una pregunta incómoda:

¿estamos ante una defensa sincera de los derechos de los trabajadores o ante una estrategia de confrontación política?

 


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18 mar 2026

Frente a la pancarta, inversión:

La Alianza Financiera Vasca ya moviliza 250 millones

La Alianza Financiera Vasca: cuando un país moviliza su propio capital

En medio de un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y la competencia industrial global, Euzkadi vuelve a demostrar una de sus principales fortalezas: la capacidad de organizarse como país para defender su tejido económico.

La llamada Alianza Financiera Vasca ha logrado movilizar ya 250 millones de euros en su primer año de funcionamiento, un primer resultado que confirma el potencial de esta iniciativa público-privada destinada a reforzar la transformación económica e industrial del país.

No es una cifra menor. Pero lo verdaderamente relevante es lo que representa: Un modelo propio de política económica

La Alianza Financiera Vasca nació con un objetivo claro: movilizar capital para apoyar proyectos estratégicos y fortalecer el arraigo empresarial en Euzkadi.

El planteamiento es sencillo pero ambicioso:

En primer lugar el Gobierno Vasco aporta capacidad financiera a través del Instituto Vasco de Finanzas que unido a entidades financieras y fundaciones vascas suman capital privado al objeto de crear instrumentos de inversión capaces de acompañar proyectos empresariales estratégicos

La meta final es movilizar hasta 4.000 millones de euros durante la legislatura para impulsar la transformación económica e industrial de Euzkadi.

En otras palabras: Activar el ahorro y el capital vasco para invertir en el futuro industrial del país. Más que dinero: Capacidad de decisión

Se trata de algo fundamental para cualquier economía avanzada: Mantener centros de decisión empresarial en el propio territorio.

La experiencia europea demuestra que cuando una empresa estratégica pierde arraigo local, las decisiones clave —inversiones, empleo, innovación— empiezan a tomarse en otros lugares.

Por eso iniciativas, en definitiva, provocan reforzar la soberanía económica de Euzkadi

Mientras Euzkadi activa instrumentos financieros para proteger su industria, resulta llamativo el silencio —cuando no la incomodidad— de quienes han hecho de la confrontación permanente su única propuesta económica.

Ni EH Bildu ni el sindicalismo de choque representado por ELA parecen especialmente interesados en hablar de capital industrial, inversión o arraigo empresarial. Su modelo económico se limita demasiadas veces a la política de la pancarta, la huelga permanente y la presión en la calle.

Pero la realidad es tozuda: la industria no se mantiene con consignas, sino con capital, estrategia y decisiones empresariales que permitan que las fábricas, la tecnología y el empleo sigan estando aquí.

Mientras algunos siguen defendiendo recetas económicas simplistas basadas en la confrontación permanente o en la política de pancarta, Euzkadi debe seguir apostando por una vía mucho más compleja pero también mucho más eficaz:

Porque la realidad económica del siglo XXI no se cambia con consignas sino con capital, estrategia y capacidad de decisión.

Euzkadi ha demostrado históricamente que cuando sus instituciones, su sistema financiero y su tejido empresarial trabajan juntos, el país es capaz de afrontar transformaciones profundas sin perder su base industrial.

La Alianza Financiera Vasca es un ejemplo claro de esa forma de entender la economía.

Un modelo que parte de una convicción sencilla: Los países que quieren decidir su futuro económico necesitan también instrumentos financieros propios para defender su industria.

Porque al final la cuestión es muy simple: Los territorios que controlan su capital pueden defender su industria.



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17 mar 2026


Cuando el euskera molesta: la OPE de Errenteria y la ofensiva contra nuestra lengua

La polémica surgida en torno a la OPE del Ayuntamiento de Errenteria vuelve a poner sobre la mesa un debate que en Euskadi aparece una y otra vez: el intento de cuestionar la normalización del euskera en la administración pública.

El Ayuntamiento había convocado una OPE para cubrir 25 plazas administrativas, estableciendo como requisito el perfil lingüístico C1 de euskera. Una exigencia que no es nueva ni excepcional. De hecho, en convocatorias anteriores con perfiles similares no se produjo ningún problema.

Sin embargo, en esta ocasión el proceso ha quedado paralizado tras un recurso, en un movimiento que algunos medios han señalado como parte de una estrategia organizada para judicializar este tipo de convocatorias.

Pero lo verdaderamente revelador no es solo el recurso judicial.
Lo que resulta más preocupante es el clima que se genera alrededor de estos casos.

Basta leer algunos comentarios publicados en medios digitales para comprobar hasta qué punto el debate lingüístico se contamina con discursos cada vez más agresivos.

En ellos aparecen acusaciones de “racismo”, “supremacismo” o “fanatismo”.
Otros afirman que el euskera se utiliza para “humillar” a la población.
Incluso hay quien compara la situación con persecuciones históricas o introduce discursos xenófobos completamente fuera de lugar.

No estamos ante un simple desacuerdo técnico sobre un perfil lingüístico.

Estamos ante algo más profundo: una reacción visceral contra la presencia del euskera en el espacio público.

Y conviene recordar algo muy básico.

El euskera no es una imposición política reciente.
Es una lengua propia, histórica y oficial, reconocida por el Estatuto de Autonomía y protegida por la legislación vasca.

Garantizar que la ciudadanía pueda ser atendida en cualquiera de las dos lenguas oficiales no es una extravagancia ideológica.
Es simplemente cumplir la ley y respetar los derechos lingüísticos de la ciudadanía.

Porque ese es el verdadero punto del debate.

Cuando una persona entra en un ayuntamiento, tiene derecho a ser atendida en euskera si así lo desea.

Y para que ese derecho sea real, alguien tiene que conocer la lengua.

Tan simple como eso.

Por eso resulta llamativo que lo que en cualquier país europeo sería considerado normal —que la administración conozca la lengua del territorio— aquí se convierta periódicamente en objeto de campañas, recursos y polémicas.

El Ayuntamiento de Errenteria ha anunciado que defenderá la OPE hasta el final.
Y hace bien.

Porque lo que está en juego no es solo una convocatoria de empleo público.

Lo que está en juego es algo mucho más importante: si la normalización del euskera en las instituciones se decide en Euskadi o se intenta bloquear mediante recursos y campañas de desgaste.

El euskera no sobra en la administración.

El euskera forma parte de lo que somos.

Y garantizar su presencia en los servicios públicos no es excluir a nadie.

Es simplemente asegurar que nuestra lengua pueda vivir con normalidad en nuestra propia casa.

Porque el verdadero problema no es el perfil lingüístico de una OPE.
El verdadero problema es que todavía hay sectores que no aceptan algo muy sencillo: que el euskera es una lengua propia de este país y que tiene derecho a vivir con normalidad en sus instituciones.

Cada vez que el euskera avanza un paso en su normalización aparece el mismo reflejo: recursos, polémicas, campañas y ruido mediático. Siempre el mismo patrón.

Pero conviene recordar algo esencial.
El euskera no es una concesión política ni una moda pasajera.

Es una lengua milenaria, un patrimonio colectivo y un elemento central de nuestro autogobierno.

Y garantizar que pueda ser utilizado en las instituciones públicas no es discriminar a nadie.

Es simplemente asegurar que en Euskadi podamos vivir también en euskera.

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16 mar 2026

Mientras algunos gritan soberanía, Euskadi gana espacios reales en el mundo

Euskadi tendrá voz propia en dos organismos de Naciones Unidas a partir de 2027. No se trata de una simple foto institucional, sino de un paso importante para reforzar la presencia internacional de Euzkadi y para demostrar que el autogobierno también se construye ampliando espacios allí donde se toman decisiones globales.

El acuerdo permitirá que Euzkadi participe como miembro asociado en organismos vinculados a la UNESCO y a la Organización Mundial del Turismo, ámbitos donde nuestra comunidad tiene competencias, experiencia y capacidad de aportar.

No es independencia, pero tampoco es silencio ni subordinación.
Es presencia política real.

La propia vicelehendakari Ibone Bengoetxea ha destacado que este acuerdo permitirá que Euzkadi participe directamente en espacios multilaterales donde se debaten políticas relacionadas con la cultura, la educación, el patrimonio o el turismo sostenible, reforzando así la proyección internacional de nuestro país.

Este avance también pone en evidencia una contradicción cada vez más visible en la política vasca.

EH Bildu y el sindicalismo de confrontación que representa ELA critican sistemáticamente cualquier acuerdo institucional impulsado por el Gobierno Vasco, intentando presentar cada avance como una renuncia o una claudicación.

Sin embargo, cuando se trata del Parlamento español su actitud cambia radicalmente. Allí EH Bildu no ha tenido problema en pactar, negociar y sostener mayorías parlamentarias con el Gobierno de España cuando le ha convenido políticamente.

Es decir: Acuerdo en Madrid, confrontación en Euzkadi.

Mientras algunos siguen instalados en la política de la pancarta permanente, Euzkadi debe continuar avanzando paso a paso en la ampliación de su autogobierno y en el fortalecimiento de su presencia internacional.

Porque la nación no se construye solo con consignas.
También se construye ganando espacios, ocupando instituciones y logrando que la voz de Euzkadi se escuche con nombre propio en el mundo.


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