9 mar 2026

De timbas bingueras y jubilados ilegales

En mi querido barrio de Santutxu hemos descubierto una nueva amenaza para el orden público: los jubilados jugando al bingo.

Sí, han leído bien.

Una denuncia de un local de juego,  casa de apuestas cercana al hogar de Jubilados Bonaparte, a hecho que la Ertzaintza tenga que intervenir en un hogar de jubilados. El motivo: una supuesta actividad de juego no autorizada. Vamos, en el argot clásico, una timba ilegal

Imaginemos la escena.

Un grupo de jubilados, probablemente con el café aún caliente sobre la mesa, el periódico doblado al lado y el clásico murmullo de la partida:

—«Línea…»
—«¡Bingo!»

Cartones, fichas, risas y algún comentario sobre el Athletic o el precio del pan, y la subida del cafe (que esta si que es il........)

Y de repente, la legalidad irrumpe en la sala.

Porque parece que, en este país, el problema no es que haya casas de apuestas en cada esquina, abiertas mañana, tarde y noche. El problema es que un grupo de jubilados pueda estar jugando unos cartones de bingo entre amigos.

El contraste tiene algo de surrealista.

Mientras las grandes empresas del juego despliegan locales, publicidad y terminales electrónicas, la alarma social parece activarse cuando cuatro jubilados organizan una pequeña partida en su centro social.

No sabemos si había premios millonarios en juego. Quizá el bote consistía en pagar el siguiente café o la ronda de pastas.

Esta situación cómica me ha recordado a la pelicula "El golpe", protagonizada por Paul Newman y Robert Redford

Si alguien hubiera rodado la escena quizá habría parecido una secuela doméstica de "El Golpe": un grupo de jubilados, unos cartones de bingo… y alrededor todo un mundo profesional del juego funcionando a pleno rendimiento.

Pero lo cierto es que la escena invita a una reflexión.

Porque a veces da la impresión de que la normativa se aplica con más rigor al pequeño, al cotidiano, al que simplemente intenta pasar la tarde acompañado.

Mientras tanto, el verdadero negocio del juego sigue funcionando a pleno rendimiento.

Tal vez el problema no sean las timbas bingueras de los jubilados.

Tal vez el problema es que en ocasiones olvidamos distinguir entre convivencia social y negocio del juego.

Y si el mayor riesgo para el orden público de Santutxu es una mesa de jubilados cantando números, quizá podamos permitirnos sonreír… y reflexionar.

Cuando el juego mueve millones, se llama industria del ocio.
Cuando lo hacen unos jubilados en su centro social, se convierte en una actividad sospechosa.

Y así, en Santutxu, hemos asistido a un episodio curioso de nuestro tiempo:
una casa de apuestas denunciando a unos jubilados por jugar al bingo.

A veces la realidad no necesita caricatura.

La escribe sola.

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8 mar 2026

Matxitxako: dignidad, autogobierno y memoria frente al olvido

Cuando unos pescadores vascos enseñaron al mundo lo que significa defender un país

El pasado día 5 de marzo, hemos recordado uno de los episodios más simbólicos de la historia contemporánea de Euzkadi: La batalla de Matxitxako.

Entre las costas de Bermeo y Bakio, frente al cabo Matxitxako, se escribió una de las paginas mas dignas y heroicas de la defensa del autogobierno vasco.

La incipiente Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, creada por el Gobierno Vasco, presidido por el Lehendakari Agirre (cuyo nacimiento, ayer día 6, evocamos), se enfrentó a uno de los buques mas poderosos del bando golpista, el Crucero Canarias.

Pero antes, hagamos historia.

El bou Nabarra, que originalmente se denominaba Vendaval fue construido en 1928 para dedicarse a la pesca de bacalao. El 9 de diciembre de 1936 fue rebautizado como bou Nabarra y se les destinó a labores de protección y escolta en las costas vascas, de mercantes procedentes de Baiona asi como impedir el minado nocturno del Puerto del Bilbao por parte del Genoveva, escoltados su vez por el destructor Velasco.

Tras la evacuación de Guipúzcoa el 30 de octubre de 1936, el presidente del Gobierno Vasco, Jose Antonio Agirre, firmó el decreto para incautar el Vendaval y otros tres navíos para la protección del tráfico mercante y de los pesqueros en las costas vascas, propiedad de la empresa PYSBE de Pasaia

El Nabarra (Vendaval) junto al Gipuzkoa (anteriormente denominado Virgen del Carmen) y al Bizkaia y al Donostia acompañaban, dando protección, a mercantes como el Candina o el Galdames, e incluso al petrolero Gobeo procedente de Inglaterra

En una estas misiones de escolta, estos bous a los que se habían unido los pesqueros Pantzesca y Joseba Mikel, y debido al mal tiempo se separan, encontrándose de bruces, el Gipuzkoa y el Bizkaia con el Canarias. Originándose una primera batalla. Ambos gravemente dañados se retiran permaneciendo el Donostia que, también dañado consigue arribar a costas francesas, quedando el Nabarra presentando batalla al Canarias.

El combate desigual duró más de hora y media y terminó cuando un disparo del Canarias alcanzó las calderas del Nabarra, lo que obligó a abandonarlo. Veinte de sus 49 tripulantes embarcaron en los botes salvavidas. El comandante y el primer oficial (Enrique Moreno y Ambrosio Sarasola, respectivamente) decidieron quedarse a bordo y hundirse con su barco antes que caer prisioneros de los franquistas.

Que simboliza la batalla de Matxitxako:

Representa valores ligados a nuestra identidad vasca. Defensa de las nuestras propias instituciones. Aquellos marinos, pescadores, trabajadores del mar convertidos en defensores de su pais combatían bajo la bandera del Gobierno Vasco legítimamente elegido y presidido por el Lehendakari Jose Antonio Agirre. defendían la legalidad democrática y el autogobierno vasco frente a la fuerza de las armas

Matxitxako nos recuerda que Euzkadi ha defendido históricamente sus instituciones y su autogobierno. Generaciones anteriores a las nuestras asumieron sacrificios para protegerlas.

Hoy, cuando en Europa vuelven los discursos autoritarios y donde nuestro autogobierno sigue en cuestión, Donde se banaliza la historia o se intenta reescribir el pasado conviene recordar algo esencial:

Euzkadi, su autogobierno sus instituciones no son un regalo, de un estado que en su magnanimidad nos ha concedido, Ha habido generaciones que lo han defendido con enorme sacrificio.

Matxixtako simboliza el compromiso con las instituciones propias, defensa de la democracia, dignidad frente a la imposición y, sobre todo, lealtad a Euzkadi incluso en circunstancias adversas

Matxitxako sirve para entender quienes somos y hacia donde queremos ir.

Matxitxako se erige como faro para generaciones presentes y futuras en la defensa de la dignidad de un pueblo que nunca decidió rendirse a pesar de las adversidades

 


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7 mar 2026

Salarios en Euzkadi: entre el modelo del acuerdo y el populismo sindical de EH Bildu

El Parlamento vasco defiende el modelo vasco de negociación colectiva frente al maximalismo sindical y la estrategia de confrontación

Euzkadi debe poder adaptar los salarios a su realidad económica y social, y asi lo ha dejado claro el Parlamento Vasco

Históricamente nuestro modelo, el modelo de negociación colectiva y acuerdo social ha conseguido algo que parecen olvidar con demasiada facilidad: salarios medios mas altos y mejores convenios que en gran parte del Estado

Mientras en muchas comunidades los convenios apenas superan el salario mínimo estatal, en Euzkadi muchos sectores ya tienen salarios mínimos de convenio claramente superiores.

El modelo que ha permitido combinar competitividad económica, estabilidad laboral y salarios dignos. Y este es el modelo que el Parlamento Vasco vuelve a defender

Frente a este modelo, ELA y LAB, asentados en un sindicalismo de la confrontación permanente, vuelven a apostar por el camino de siempre: maximalismo, huelga general y presión política permanente.

Su propuesta es conocida: un salario mínimo vasco de 1.500 euros impuesto políticamente. Pero detrás de esa propuesta hay una pregunta que nunca responden: ¿cómo se aplica?, ¿con qué marco legal?, ¿qué ocurre con miles de pequeñas empresas?, ¿quién asume el impacto económico?

Porque lanzar una cifra es fácil, pero Gobernar una economía real es bastante más complejo.

Y en esa estrategia de confrontación aparece una vez mas EH Bildu.

EH Bildu lleva años intentando trasladar a las instituciones la lógica del conflicto permanente. Salvo cuando la realidad les obliga a moderarse, porque gestionar un ayuntamiento o una economía global exige algo que es obligado: Responsabilidad

El debate ha quedado además claramente reflejado en el propio Parlamento Vasco. Mientras PNV y PSE defendieron reforzar la negociación colectiva para adaptar los salarios a la realidad económica del país, EH Bildu volvió a apostar por una propuesta de salario mínimo de 1.500 euros impulsada desde las instituciones. Una cifra presentada como consigna política pero sin responder a cuestiones fundamentales: el encaje legal de esa medida, su impacto en miles de pequeñas empresas o su sostenibilidad económica.

No es casualidad que la propuesta haya sido rechazada por la mayoría parlamentaria: gobernar una economía real exige algo más que cifras lanzadas al aire.

Euzkadi necesita acuerdos, no eslóganes

Subir salarios es necesario: Mejorar las condiciones laborales también.

Pero hacerlo exige responsabilidad, estabilidad y visión de país.

Convertir el debate laboral en una batalla ideológica permanente puede servir para agitar titulares, pero no sirve para construir un modelo económico sólido.

La política laboral no se construye con consignas ni con pancartas, sino construyendo acuerdos, estabilidad y visión de país.

Euskadi ha demostrado durante décadas que cuando el diálogo social funciona, los salarios suben, el empleo se mantiene y la economía avanza.

El progreso de Euzkadi siempre ha nacido del acuerdo, no del ruido político


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6 mar 2026


Protección de menores sí, bloqueos no: el debate tras el caso Bernedo

El caso de las colonias de Bernedo ha evidenciado una necesidad urgente en Euskadi: reforzar los controles sobre las actividades juveniles en las que participan menores.

Ante denuncias graves formuladas por familias afectadas, la reacción institucional solo puede ser una: protección inmediata. En materia de infancia, no caben dilaciones.

Por ello, el Gobierno Vasco ha impulsado la modificación de la Ley de Juventud incorporando medidas concretas y verificables:

  • Autorización administrativa obligatoria previa para ejercer la actividad.

  • Creación o actualización de registros oficiales de entidades de tiempo libre.

  • Protocolos obligatorios de prevención frente a la violencia sexual y situaciones de riesgo.

  • Verificación de antecedentes y formación específica del personal en protección de menores.

No se trata de declaraciones de intenciones, sino de instrumentos jurídicos que refuerzan la supervisión y la responsabilidad.

Mientras se tramita la reforma legal, el Ejecutivo ha decidido aprobar un decreto para que estas garantías estén vigentes antes del próximo verano. El objetivo es claro: que las familias dispongan de mayor seguridad cuanto antes.

La reforma podría aprobarse por lectura única, un procedimiento que exige unanimidad parlamentaria y que permitiría acelerar su entrada en vigor. Sin embargo, EH Bildu ha decidido bloquear esta vía alegando que “no se puede legislar deprisa”.

La pregunta es inevitable: cuando existe alarma social y denuncias graves, ¿debe la respuesta institucional ser lenta o eficaz?

En protección infantil, cada mes cuenta. Retrasar controles más estrictos no mejora las garantías; las pospone.

EH Bildu ha situado la lucha contra la violencia sexual y la defensa de las víctimas como eje central de su discurso político. Pero cuando se trata de concretar medidas normativas, endurecer requisitos y acelerar su aplicación, opta por frenar el procedimiento más rápido disponible.

La protección de menores no puede convertirse en terreno de cálculo político.

Las familias necesitan garantías antes del verano.
Y la protección de la infancia debe estar por encima de cualquier estrategia parlamentaria.

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5 mar 2026


Amaiur: Historia, memoria y símbolo del Pueblo Vasco

¿Qué es Amaiur?

Amaiur (también conocido como Maya) es un pequeño pueblo del Valle de Baztán (Navarra), en la zona navarro-bascófona, con apenas unas centenas de habitantes. Su nombre está íntimamente ligado a un castillo medieval que se alzaba en la colina sobre el caserío, vigilancia clave sobre el paso de los Pirineos entre Pamplona y Baiona.

La batalla de 1522: último bastión navarro

El hecho más trascendental de Amaiur ocurrió en 1522 durante la conquista de Navarra por las fuerzas castellanas tras la invasión de 1512. El castillo resistió el avance de las tropas castellanas mucho más tiempo que otros puntos del Reino, convirtiéndose en el último bastión de resistencia navarra.

Según diversas crónicas, apenas un centenar o dos de defensores plantaron cara a un ejército muy superior en número, defendiendo su soberanía hasta la rendición final.

La caída de Amaiur marcó prácticamente el fin de la resistencia organizada al control castellano sobre Navarra, consolidando su incorporación permanente a la Corona de Castilla (y, con el tiempo, a la Monarquía Hispánica).

Amaiur como símbolo de resistencia

Desde el punto de vista histórico y cultural, Amaiur se transformó rápidamente en un símbolo de resistencia y defensa de libertades propias. En la memoria colectiva vasca fue valorado como ejemplo de espíritu de lucha frente a la imposición exterior.

Este simbolismo se consolidó particularmente en el siglo XX, cuando en 1922 se erigió un monolito en el lugar donde se encontraba el castillo para honrar a sus defensores. El monolito fue destruido por dinamita en 1931 y luego reconstruido en 1982, en un contexto social y político en el que la memoria de Amaiur adquiría relevancia en debates sobre identidad y libertades.

La caída del castillo en julio de 1522 no fue solo una derrota militar. Fue el cierre forzado de un ciclo histórico. Pero también el nacimiento de un símbolo.

Hay quien intenta reducir Amaiur a un episodio menor o a una bandera partidista.

Amaiur es la constatación de que hubo una pérdida de soberanía y que esa memoria sigue viva.

Reivindicar Amaiur no es vivir en el pasado. Es recordar que las decisiones políticas tienen consecuencias que atraviesan siglos.

Amaiur no es patrimonio de una sigla. Es patrimonio de la memoria colectiva vasca. Pero aquí empiezan los contrastes actuales.

Hoy vemos posiciones muy distintas ante lo que simboliza Amaiur:

Por un lado reivindican soberanía historia, hablan del derecho a decidir, etc. pero al mismo tiempo sostienen mayorías en Madrid sin avances estructurales en reconocimiento nacional.

Votan leyes estatales que refuerzan el marco competencial del Estado y priorizan influencia coyuntural frente a redefinición estructural del encaje político

No se puede invocar la memoria cuando conviene y relativizarla cuando incomoda.
No se puede hablar de dignidad histórica y al mismo tiempo vaciar de contenido político esa historia.

O se reconoce que hubo una pérdida de soberanía y se actúa en consecuencia en el debate político actual. O se convierte el símbolo en folklore vacío.

Lo que no vale es la ambigüedad interesada.

La pregunta es si estamos dispuestos a actuar con la misma claridad de principios.


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4 mar 2026

Irán y el derecho internacional: ¿Cuando es legal empezar una guerra?

Irán y el derecho internacional: Diplomacia frente a unilateralismo

El conflicto en torno a Irán vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión esencial: ¿quién decide cuándo empieza una guerra y bajo qué legitimidad?

La Carta de la Organización de las Naciones Unidas establece con claridad la prohibición del uso de la fuerza salvo en dos supuestos: legítima defensa ante un ataque armado o autorización expresa del Consejo de Seguridad. Todo lo demás entra en el terreno del unilateralismo, cuando no directamente en la vulneración del orden jurídico internacional.

La pregunta es evidente:
¿Se puede combatir una teocracia autoritaria saltándose las reglas del derecho internacional?
¿O el remedio termina erosionando el mismo orden jurídico que se dice defender?

Otro debate es el uso de bases militares situadas en terceros países para operaciones ofensivas.

Desde el punto de vista jurídico, el uso de instalaciones militares en territorio de un Estado requiere consentimiento del país anfitrión. Pero ese consentimiento no es neutro: implica asumir responsabilidad política e incluso jurídica por las acciones realizadas desde ese territorio.

Si una operación militar no cuenta con cobertura de Naciones Unidas ni responde a un ataque previo en legítima defensa, el debate deja de ser meramente estratégico y pasa a ser jurídico y ético.

Nadie discute que el régimen iraní presenta rasgos teocráticos y restricciones severas de derechos políticos y civiles. Pero el derecho internacional no contempla la “abolición de una dictadura” como causa autónoma para iniciar una guerra.

Aquí aparece la otra dimensión: la geopolítica.
Equilibrios regionales, seguridad energética, rivalidades globales, alianzas estratégicas.

Cuando el discurso de la liberación en este caso de Irán,  convive con intereses estratégicos, la línea entre principios y poder se vuelve difusa.

Si el orden internacional se basa en reglas, esas reglas deben aplicarse también cuando resultan incómodas para las grandes potencias.

La coherencia en política exterior no consiste en elegir enemigos correctos, sino en mantener principios estables.

Porque si hoy se normaliza que cada Estado decida unilateralmente cuándo intervenir, mañana ese mismo criterio podrá aplicarse en cualquier otro lugar.

El conflicto en torno a Irán vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿quién decide cuándo empieza una guerra?

La Carta de la Organización de las Naciones Unidas es clara: el uso de la fuerza solo es legal en caso de legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad. Fuera de esos supuestos, hablamos de decisiones unilaterales que erosionan el orden internacional.

Nadie discute que el régimen iraní sea una teocracia con graves déficits democráticos. Pero el derecho internacional no contempla el “cambio de régimen” co
mo causa legítima para iniciar una guerra.
Si se normaliza que cada potencia actúe por su cuenta invocando valores, el sistema de reglas se convierte en papel mojado.

Y entonces la cuestión ya no es Irán.

La cuestión es si queremos un orden internacional basado en normas… o en el u la fuerza.


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