"Como si fueran nuevos”: la amnesia selectiva de EH Bildu y GARA
El editorial de Gara/Naiz del dia 25/05 itulado “Como si fueran nuevos, como
si estuvieran solos” vuelve a evidenciar una contradicción política
y moral que parte de la izquierda abertzale sigue arrastrando décadas después
Exigir responsabilidades institucionales al PNV y al
Gobierno Vasco mientras se sigue relativizando, justificando o minimizando el
sufrimiento provocado por el entorno político y social que durante años amparó
la violencia de ETA. Resulta difícil leer determinadas lecciones
morales en GARA sin recordar la hemeroteca de quienes durante décadas
justificaron, blanquearon o minimizaron la violencia política en Euzkadi.
El editorial habla de personas “secuestradas,
maltratadas y deportadas”. Y es ahí donde aparece la gran contradicción.
Porque quienes hoy utilizan ese lenguaje son los
mismos espacios políticos y mediáticos que durante años jamás utilizaron con la
misma contundencia términos como secuestro, extorsión, chantaje, asesinato, o
persecución política para describir lo que aquí pasaba y su entorno hicieron durante
décadas en Euzkadi.
Quieren presentarse ahora ante el mundo como
referentes éticos internacionales mientras pretenden que la sociedad vasca
olvide quiénes fueron realmente conocidos en los noticiarios de medio mundo: los
que justificaban el “conflicto” mientras se asesinaba, los que callaban ante
empresarios extorsionados, los que miraban hacia otro lado ante concejales
amenazados, los que señalaban a ertzainas, periodistas y jueces, los que
convertían funerales en actos políticos, y los que durante años generaron
miedo, fractura social etc etc
Porque sí, Euzkadi también conoció secuestros,
maltratos, etc. Y mientras todo eso ocurría, el entorno político hoy
representado por EH Bildu jamás estuvo precisamente en primera línea de la
defensa democrática.
Ahora intentan actuar como si acabaran de llegar.
Como si fueran observadores neutrales de la historia. Como si nunca hubieran
contribuido a intoxicar la convivencia vasca.
Pero la hemeroteca existe. Y resulta
especialmente obsceno ver cómo quienes jamás han hecho una autocrítica
proporcional al daño causado intentan ahora apropiarse del monopolio de los
derechos humanos y de la superioridad moral.
Porque una cosa es solidarizarse con Gaza (obviando
Ukrania, para lo cual no ha habido flotillas similares)—algo perfectamente
legítimo— y otra muy distinta intentar utilizar ese conflicto para blanquear
décadas de silencio, complicidad política o ambigüedad calculada en Euskadi.
El problema para EH Bildu y para GARA es que la
memoria no empieza ayer.
Como decíamos otros, son los mismos que ahora se
rasgan las vestiduras, loa que fueron realmente noticia internacional durante
décadas: no precisamente por defender la convivencia democrática.
“En la escuela se aprende que poner un ‘pero’ a
unas disculpas vacía de valor ese acto de responsabilidad”, escribe GARA.
Curiosa reflexión viniendo precisamente de un
entorno político que lleva décadas instalando “peros” cada vez que se habla del
dolor causado con su aquiescencia
Siempre hubo un “pero”. O varios, como ejemplo: “Pero
había conflicto”. “Pero el Estado…”. “Pero la dispersión…” “Pero también hubo
violencia policial”. “Pero todas las violencias…”. “Pero el contexto
político…”.
Décadas enteras relativizando el terror mediante
el uso sistemático del “pero”.
Porque la verdadera diferencia es esta: cuando
otros piden disculpas, EH Bildu exige pureza absoluta; cuando les toca mirar su
propia historia, aparecen inmediatamente las matizaciones, las
contextualizaciones y los silencios calculados.
Y resulta todavía más cínico leer acusaciones
sobre “servir de señuelo para que los dirigentes no rindan cuentas” cuando
precisamente la izquierda abertzale ha construido durante años una gigantesca
operación política y mediática destinada a evitar rendir cuentas sobre su
propio pasado.
Jamás hubo una autocrítica proporcional al daño
causado. Nunca hubo una condena clara durante los años más duros. Nunca hubo
una petición de perdón inequívoca hacia muchas víctimas concretas. Nunca hubo
una explicación real a la sociedad vasca sobre cómo pudieron justificar durante
tanto tiempo lo injustificable.
Y ahora pretenden repartir carnés de ética
política desde columnas editoriales redactadas como si la historia comenzara
anteayer.
No, la sociedad vasca tiene memoria. Y recuerda
perfectamente quiénes intentaban justificar cada asesinato con un “pero”. Quiénes
señalaban a la Ertzaintza. Y quiénes callaban mientras otros enterraban a sus
muertos.
Por eso resulta difícil aceptar lecciones de
responsabilidad democrática de quienes todavía hoy siguen sin asumir plenamente
la suya.
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