Hithium: Cuando El Gobierno vasco anunció una inversión que terminó en Navarra
Hace menos de un año el consejero de Industria
del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, presentó el acuerdo con la empresa
china Hithium como un paso estratégico para situar a la CAV en el mapa europeo
del almacenamiento energético.
Un año después la realidad es otra
Euzkadi aspiraba a convertirse en una base
industrial para el desarrollo de baterías estacionarias en Europa. y lo ha conseguido a medias, ya que ha sido en uno de sus herrialdes, Nafarroa, donde se ubicará finalmente
La inversión —400 millones de euros y cientos de empleos industriales— se instalará finalmente en Nafarroa, tras el acuerdo alcanzado con el Gobierno foral de María Chivite.
Y esto obliga a hacer varias preguntas incómodas.
¿Se vendió la
piel del oso antes de tiempo?
Lo anunciado en 2025 no era una inversión
cerrada.
Era un memorando de entendimiento, un
acuerdo preliminar para estudiar la implantación industrial.
Sin ubicación concreta.
Sin calendario definitivo.
Sin inversión firmada.
Sin embargo, fue presentado por el Consejero Jauregi, políticamente, como si estuviera ya a punto de cerrar la operación.
En política industrial ese tipo de anuncios
prematuros tienen un riesgo evidente: crear expectativas que luego no se
materializan.
Y eso es exactamente lo que ha ocurrido.
¿Ha perdido
la la CAV inversión por 15 millones?
El propio consejero Mikel Jauregi, afirma que la
diferencia aproximada era 15 millones de euros en ayudas publicas, es decir un
5% mas de lo que podría ofrecer la CAV.
De acuerdo a la “explicación” del consejero, la
pregunta sería inevitable:
¿De verdad una inversión de 400 millones de
euros se pierde por una diferencia relativamente pequeña en incentivos?
Si ese fue el factor decisivo, entonces el
problema no sería económico.
Sería de capacidad de gestión, negociación y
cierre institucional.
La
coincidencia política
La decisión final llega además en un contexto
político significativo.
La inversión se anuncia después de la visita
de Pedro Sánchez a China, donde el presidente del Gobierno buscaba reforzar
las relaciones económicas con el país asiático.
Y la comunidad que finalmente acoge el proyecto
es Nafarroa, gobernada por el PSOE.
No hay pruebas públicas de una relación directa
entre ambos hechos.
Pero la coincidencia es lo suficientemente
relevante como para plantear la pregunta:
¿ha existido algún tipo de impulso político desde
el Gobierno central para facilitar la implantación del proyecto en Navarra?
¿Ha hecho
valer el PNV su peso en Madrid?
Aquí aparece otra cuestión clave.
El PNV es uno de los socios parlamentarios más
importantes para la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez.
Sus votos han sido decisivos en numerosas
votaciones estratégicas en el Congreso.
Por eso cabe preguntarse:
¿se ha defendido desde Madrid la opción de la CAV en esta negociación?
¿ha existido interlocución política al máximo
nivel?
¿o simplemente Nafarroa llegó antes y mejor
preparada al cierre del proyecto?
La
responsabilidad política
La política industrial no se mide por anuncios.
Se mide por resultados.
Y cuando una inversión estratégica de 400
millones de euros termina instalándose en otro territorio después de haber sido
presentada como una oportunidad, lo mínimo exigible es una
explicación clara.
El consejero Jauregi debería aclarar:
- qué grado real de compromiso existía en 2025
- qué oferta concreta presentó el Gobierno Vasco
- qué ofreció el Gobierno Foral que aquí no se llegó a cerrar
- y qué se va a corregir para que esto no vuelva a ocurrir.
Porque atraer inversiones industriales
estratégicas exige algo más que buenas intenciones.
Exige discreción negociadora, suelo preparado,
rapidez administrativa y capacidad institucional para cerrar acuerdos complejos.
En politica industrial hay que tener una maxima: No gana quien primero anuncia. Gana quien firma primero
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