Los medios de comunicación han informado, estos últimos días, sobre el número de enfermeras en Euskadi. Según los datos difundidos a partir del informe del Consejo General de Enfermería, Euskadi alcanza ya 8,21 enfermeras por cada 1.000 habitantes,solo por detrás de Navarra, con 8,97, y por encima de la media europea, situada en 8,12. La media española queda bastante más abajo, en 6,45La media española queda bastante más abajo, en 6,45.
Decir que la enfermería constituye uno de los
pilares básicos de cualquier sistema sanitario moderno, no es descubrir nada
nuevo. Allí donde hay más enfermeras, hay mayor capacidad de seguimiento, más
cuidados, más prevención y mejor atención a la cronicidad. Los datos que
presenta la información reflejan que Euzkadi supera la media europea, Indicador
relevante de la solidez de nuestro sistema sanitario.
Es cierto que estos datos pueden llevarnos a la
autocomplacencia. Euzkadi, como el conjunto de los sistemas sanitarios
avanzados, tiene retos evidentes a corto y medio plazo. Envejecimiento de la población, dificultades de atención sanitaria en determinados periodos. Relevo generacional, y, muy importante, una creciente demanda de atención en salud mental.
Reconociendo los problemas actuales y futuros es
una cosa, pero construir un relato permanente sobre el deterioro de Osakidetza
como si fuera una excepción negativa, es, cuando menos, partidista, interesada
y falta de rigor.
Otro dato importante es la reducción de la
temporalidad en Osakidetza. Según el Gobierno Vasco, la eventualidad se redujo en 2025 hasta el 13,6%, frente al 37,5% con que se cerró 2024. Todavía queda
camino hasta el objetivo europeo del 8%, pero la tendencia indica una mejora
relevante en la estabilidad de la plantilla.
También en recursos económicos la fotografía es significativa. El gasto corriente en salud en Euskadi alcanzó en 2023 los 8.554 millones de euros, con un crecimiento del 6%. Hablamos, por tanto, de una de las principales políticas públicas del autogobierno vasco y de una apuesta sostenida por el bienestar de la ciudadanía.
También la percepción ciudadana ofrece datos relevantes. El Barómetro Sanitario 2025 sitúa a Euskadi como la comunidad con mejor valoración de la coordinación entre Atención Primaria y hospitalaria, con un 65,8% de opiniones positivas y solo un 8,5% de valoración negativa.
Sería un error congratularnos de estos datos. Osakidetza tiene retos para afrontar los problemas actuales y venideros, pero no parte, en modo alguno, de una posición débil. Necesita reformas, cierto, pero, a pesar de ciertas actitudes cicateras, sigue siendo uno de los sistemas sanitarios más sólidos del Estado.
Volviendo a la noticia de las ratios de
enfermeras por habitante, esta no nos debe ocultar que su funcionamiento sea imperfecto.
En Euzkadi contamos con un sistema sanitario público homologable a los estándares
europeos, y con un margen de mejora necesario para, como digo, afrontar los
problemas venideros
La noticia en relacion a enfermeria, y el ratio por
habitante no nos debe hacer creer que todo funciona perfectamente. Pero a pesar
de declaraciones políticas interesadas, hay un hecho: Osakidetza sigue siendo
uno de los grandes pilares de nuestro autogobierno y un de las herramientas mas
importantes de cohesión social de nuestros territorios.
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