11 may 2026

La diferencia entre gestionar y hacer política de bajo nivel

La nueva línea C5 entre Karrantza y Aranguren se pondrá en marcha el próximo 6 de mayo para facilitar el uso del transporte público sostenible en Enkarterri

La nueva línea C5 entre Karrantza y Aranguren no cae del cielo. Tiene responsables políticos claros. Y conviene recordarlo.

Como consecuencia de los acuerdos del Grupo Vasco (EAJ/PNV), con el Gobierno español, La puesta en marcha de esta lanzadera ferroviaria es directa del traspaso de las Cercanías al Gobierno Vasco, asumido oficialmente el 1 de enero de 2025. A partir de ese momento, Euzkadi empezó a decidir frecuencias, horarios, prioridades e inversiones pensando en las necesidades reales del territorio y no desde un despacho a 400 kilómetros de distancia.

En Bizkaia las líneas transferidas fueron las tres del núcleo de Cercanías de ancho ibérico de Bilbao –C1 (Bilbao Abando-Barakaldo-Santurtzi), C2 (Bilbao Abando-Barakaldo-Muskiz) y C3 (Bilbao Abando-Orduña)–, además de la C4f Bilbao-Balmaseda, de ancho métrico de Bilbao.

Durante años, Enkarterri fue el símbolo perfecto del abandono ferroviario del Estado. Un servicio reducido, frecuencias insuficientes y vecinos obligados a depender del coche mientras Madrid miraba hacia otro lado. La antigua línea heredada de FEVE llegó a quedarse prácticamente con un único servicio diario útil hacia Bilbao.

Sin embargo, bastó que la competencia pasara a Euzkadi para que empezaran las mejoras: recuperación y aumento de frecuencias, integración real en la red de Cercanías, nuevas conexiones, electrificación, etc etc

La propia consejera Susana García Chueca reconocía que esta línea responde a una reivindicación histórica de las Encartaciones y busca “igualar en derechos y oportunidades” a una de las zonas peor conectadas de Bizkaia.

Y aquí aparece el contraste político que muchos intentan ocultar.

Mientras el Grupo Vasco (EAJ/PNV) negociaba transferencias, competencias e instrumentos útiles para mejorar servicios públicos concretos, otros se dedicaban a pactar cuestiones personales, que en nada tienen que ver con el dia a dia de Euzkadi Unos trabajaban para traer capacidad de decisión a Euskadi; otros utilizaban Madrid como escenario permanente de propaganda.

Los resultados van llegando y conviene recordar el como y el porque

La C5 no es un eslogan. Es un tren real. No es un titular de tertulia. Son vecinos llegando antes al trabajo. Es vertebración territorial y es servicio publico útil

Cuando Euzkadi gestiona directamente, las prioridades cambian. Se piensa en Orduña, en Karrantza, en Balmaseda o en Enkarterri. Se piensa en el ciudadano. No en el ruido político del día.

Por eso conviene recordar quién peleó durante años por el autogobierno útil y quién prefería recentralizar, bloquear o ridiculizar cualquier avance competencial.

Los hechos hablan solos: más competencias han significado mejores servicios.

Y la nueva C5 es una prueba visible de ello.

 


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10 may 2026

De enemigo institucional a figura de consenso: la amnesia política sobre Carlos Garaikoetxea

La muerte de Carlos Garaikoetxea ha abierto una avalancha de elogios institucionales. Políticos de casi todos los espacios, analistas y comentaristas hablan hoy del “padre de las instituciones vascas”, del “primer Lehendakari de la democracia” o de un “hombre de país”.

Y sin embargo, muchos de los que hoy compiten por aparecer en la fotografía del homenaje fueron precisamente quienes durante años cuestionaron, desgastaron o incluso combatieron políticamente su figura.

No es un fenómeno nuevo. La política tiene una larga tradición de convertir en referentes históricos a quienes en vida fueron incómodos. Pero el caso de Garaikoetxea resulta especialmente llamativo porque la hemeroteca desmonta con facilidad buena parte del relato edulcorado que hoy se intenta construir, saliendo a la luz la verdadera cara de la falsedad de algunos

Es un fenómeno tan viejo como la política misma, pero no por ello deja de resultar llamativo. Es la clásica "canonización retrospectiva": una vez que una figura política deja de ser una amenaza electoral o se retira de la primera línea, sus antiguos adversarios suelen suavizar el discurso para integrarlo en un relato institucional compartido.

En el caso de Carlos Garaikoetxea, este ejercicio de memoria selectiva es especialmente curioso por varios motivos:

Muchos de los que hoy le dedican panegíricos lo hacen reconociendo su papel como el primer Lehendakari de la democracia, con la fuerza del cuerpo del EAJ/PNV, tras la dictadura. Es fácil alabar al "arquitecto de las instituciones" (el Concierto Económico, la creación de Osakidetza o la Ertzaintza, con el total apoyo, repito, de EAJ/PNV) ahora que esas estructuras están consolidadas, olvidando que en su momento cada uno de esos pasos fue un campo de batalla feroz.

Con el tiempo, incluso sus rivales más alejados ideológicamente han acabado valorando su firmeza contra la violencia en momentos donde el contexto era asfixiante. Lo que antes se leía como una postura incómoda, hoy se vende como una "ética inquebrantable".

En resumen: Los elogios actuales a menudo sirven más para que quien los pronuncia quede bien ante la historia que para hacer justicia a la complejidad real del mandato de Garaikoetxea. Es la diferencia entre el político en activo (que molesta) y el referente histórico (que adorna el currículum del país).

Como digo, Tirar de hemeroteca en este caso es un ejercicio fascinante de arqueología política, porque la relación entre la Izquierda Abertzale (IA) y Carlos Garaikoetxea en los años 80 fue de una hostilidad absoluta, casi existencial.

Para la IA de aquella época (Herri Batasuna), Garaikoetxea no era solo un adversario; era el representante de la "traición" al proyecto nacionalista máximo por haber aceptado el Estatuto de Gernika.

Aquí algunos de los dardos y conceptos que le lanzaban desde la prensa y los mítines de la época:

El "Parlamentillo de las Vascongadas"

El uso del término "Vascongadas" (que hoy asociamos a la derecha española) era utilizado entonces por la IA con un matiz despectivo para subrayar que la autonomía de Garaikoetxea era "franquista" o "reformista".

Llamaban al Parlamento Vasco el "Parlamento de las tres provincias" o el "Parlamentillo".

Para ellos, Garaikoetxea no era el Lehendakari de Euzkadi, sino el "Gestor de los intereses de Madrid en las Vascongadas".

En los años 80, la IA acuñó o popularizó el insulto "cipayo" para referirse a la Ertzaintza (creada bajo el mandato de Garaikoetxea). Por extensión, a él se le acusaba de ser el responsable de crear una fuerza represiva "autóctona" para hacer el trabajo sucio al Estado español. En las paredes de la época era común ver pintadas que lo vinculaban directamente con la represión.

En aquel entonces a la Ertzaintza no solamente se le adjetivaba con expresiónes y con pintadas. Se les señalaba directamente con dianas y eran objeto de acoso en su entorno, cuando no victimas de actos terroristas. Actitudes alimentadas por los que hoy, delante de su capilla ardiente en dia le alaban

El contexto era el de la Ruptura vs. Reforma. Para HB, Garaikoetxea era el rostro de la "Reforma":

Se le criticaba ferozmente por acatar la Constitución Española.

Se decía que su Gobierno era un "anexo del Ministerio del Interior".

Cada vez que Garaikoetxea pedía el fin de la violencia de ETA, la IA respondía diciendo que él era un "colaboracionista" que ignoraba las causas del conflicto.

La memoria selectiva también es propaganda

El problema no es reconocer hoy la importancia histórica de Garaikoetxea. Eso es evidente.

El problema es fingir que siempre fue respetado por quienes ahora se apresuran a colocar flores institucionales. Porque no fue así.

Y la dichosa hemeroteca sigue ahí para recordarlo.

Muchos de los discursos emocionados que hoy escuchamos dicen más sobre quien los pronuncia que sobre el propio Garaikoetxea.

Es fácil homenajear a un referente histórico cuando ya no incomoda, ya no decide y ya no representa una amenaza política real.

Lo difícil fue respetarle cuando estaba construyendo Euzkadi en medio del ruido, los ataques y la fractura.

Ahí es donde la política demuestra realmente su altura moral.

 

 

 


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9 may 2026

Gobierno Vasco presenta el 'Euskara Bonua', que ofrece pagar 120 euros para alcanzar el nivel B1 de euskera en 4 años 

De más de 2.100 euros a los que se inician en el euskera a 120: así reduce el Euskara Bonua el coste del aprendizaje.

Dicho asi, la noticia del nuevo programa “Euskara Bonua” que pone en marcha el Gobierno Vasco refleja algunos cambios a la hora de subvencionar la enseñanza del euskera-

Hasta ahora, algunos cursos de euskera podrían ser gratuitos, en niveles hasta A2, mediante subvenciones directas viz HABE + los establecidos por los Ayuntamientos locales.

Con este programa deja de haber gratuidad directa y pasa a haber ayudas económicas, con bonos de hasta 120€

Se aplican a cursos en euskaltegis homologados. En la idea de que YO pago y luego recibo parte como ayuda (o descuento director, según  ekl centro), siempre cuympliendo una serie de requisitos, como estar empadronado en Euzkadi, ser mayor de edad, Asistir y aprobar. Priorizando los niveles inciales, y acercando los niveles B1 y B2 al aprendizaje

Objetivo, atraer al ciudadano que empieza desde cero (A1y A2), partiendo de una realidad y es que muchos se matriculan en niveles iniciales pero no continúan en A2 y menos en niveles superiores. Por eso la medida intenta “enganchar” a nuevos alumnos para que prosigan a niveles superiores. 

La realidad y la experiencia propia reflejan que los niveles A1 y A2 apenas ofrecen una aproximación al idioma. Son un primer contacto, útil, sí, pero insuficiente. En estos niveles no se forman hablantes, se generan únicamente bases muy limitadas.

Es a partir de B1 cuando empieza el verdadero aprendizaje.
Es en B2 y C1 donde se consolida la competencia real.

Es en esos niveles donde el alumno adquiere comprensión suficiente, empieza a expresarse con cierta soltura, y, sobre todo, puede mantener una conversación en euskera

Es decir, donde realmente se forman hablantes.

Y ahí es donde el programa merece una crítica bastante lógica. Se ayuda mas inicio que a quien realmente esta avanzando. Es decir, se reduce el apoyo justo cuando el nivel se complica (y donde es mas oneroso, por ser mas horas lectivas). En definitiva, cuanto mas se avanza en el objetivo de llegar a ser un Hablante, las ayudas se reducen. 

Como decía la experiencia demuestra una realidad y es que la gratuidad en A1 y A2 no garantiza aprendizaje, sino participación superficial. Evidenciando un absentismo en torno al 40%, lo que demuestra que cuanto algo no cuesta, el compromiso también se diluye 

Las ayudas cubren principalmente los niveles iniciales, donde el compromiso es menor y el abandono mayor. En cambio, cuando el alumno alcanza niveles donde realmente se convierte en hablante —B2 y C1—, el apoyo se reduce o depende de requisitos más exigentes. 

Y creo que el objetivo final debe ser conseguir mas hablantes. No necesitamos matriculas en A1, necesitamos mas matriculas en B2 y C1.

El euskera necesita más personas capaces de trabajar en euskera, relacionarse en euskera, vivir en euskera.

Y eso no se consigue en los niveles iniciales. Se consigue cuando el alumno llega a B2 y C1. Y aquí es donde deben llegar las ayudas.

La gratuidad en niveles iniciales puede inflar estadísticas. Pero sin continuidad, no crea hablantes. Y sin hablantes, no hay lengua.


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8 may 2026

De la capilla ardiente al photocall político: una imagen impropia en la despedida de un Lehendakari

Hay momentos en política en los que las diferencias ideológicas deberían quedar suspendidas por respeto humano e institucional. La capilla ardiente de un lehendakari no es un escenario de campaña, ni un “photocall” para exhibir sonrisas cómplices, gestos distendidos o postureo político. Es un lugar de duelo, recogimiento y respeto.

La imagen difundida de la despedida del Lehendakari Carlos Garaikoetxea transmite exactamente lo contrario: frivolidad, desconexión emocional y una preocupante banalización de un acto solemne. Resulta especialmente hiriente que representantes del PSE y EH Bildu aparezcan sonrientes y relajados en un contexto que exigía sobriedad y altura institucional.

Carlos Garaikoetxea fue mucho más que una figura política. Fue el primer lehendakari del Gobierno Vasco restaurado, protagonista de una etapa decisiva para la construcción institucional de Euzkadi y una referencia histórica para varias generaciones. Su despedida merecía respeto, no una escena impropia de una recepción oficial o de una presentación pública.

La política actual parece haber perdido demasiadas veces el sentido del decoro. Todo se convierte en imagen, relato o cálculo comunicativo. Pero hay líneas que no deberían cruzarse. Y entrar en una capilla ardiente entre risas y gestos de camaradería pública proyecta una sensación de superficialidad incompatible con la dignidad del momento.

La crítica no va de ideologías. Va de respeto. Respeto a la familia, respeto a la memoria del lehendakari y respeto a una institución que representa a todo un pueblo.

Una fotografía dice mucho de quien aparece en ella. Y esta imagen transmite exactamente aquello que muchos ciudadanos rechazan de la política moderna: la incapacidad de distinguir entre solemnidad institucional y marketing político.


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7 may 2026

La ofensiva del PSE contra la normalización lingüística

Este miércoles nos hemos desayunado, en páginas centrales, en un diario local, con un artículo de Eneko Andueza construido sobre varios ejes argumentales muy concretos. La mejor forma de desmontarlo es precisamente contraponiendo cada afirmación con su contradicción política, jurídica o sociolingüística. Pongamos un ejemplo:

“Romper lo que funciona”

¿Que quiere transmitir Andueza? Pues que el actual sistema lingüístico funcionaba razonablemente bien hasta que PNV ha entrado en el camino de la radicalización

Y no. Lo que “funcionaba” durante décadas era precisamente avanzar progresivamente en la normalización del euskera.

Si hoy existen servicios públicos en euskera es gracias a perfiles lingüísticos, exigencias y planificación. Y sin esas medidas, el euskera seguiría prácticamente ausente de la administración.

Conclusión_ El verdadero problema para el PSE no es “romper lo que funciona”, sino que el euskera empiece a convertirse en un derecho efectivo y no solo simbólico.

Otro argumento muy manido y claramente manipulador: “se está imponiendo el euskera”

En este caso, Eneko Andueza, intenta transmitir que las exigencias lingüísticas son excesivas y discriminatorias. Discurso populista y claramente manipulador

No se impone el euskera, sino que se garantiza un derecho lingüístico reconocido oficialmente

Imposición fue lo vivido en épocas pasadas de infaustos recuerdos. Durante décadas miles de vascos no pudieron estudiar, trabajar ni relacionar con la administración en euskera

Hoy simplemente se exige que una administración oficialmente bilingüe pueda atender en ambas lenguas.

Nadie considera “imposición” pedir inglés a un profesor de inglés o francés a un funcionario francés.

“No todos los puestos necesitan euskera” o lo que es lo mismo, según Eneko Andueza (PSE), muchas plazas públicas no deberían tener perfil lingüístico

Ese debate ya existe desde hace décadas y el sistema vasco ya distingue niveles y porcentajes.

Precisamente para eso existen: índices de obligado cumplimiento, perfiles diferenciados, planificación lingüística, excepciones, progresividad.

Andueza presenta como “radical” algo que ya está regulado y limitado.

Además, el problema real no es solo el puesto aislado, sino el funcionamiento global de un servicio público bilingüe.

Enlazando con este discurso, está la afirmación de que se pida euskera incluso donde no tiene sentido

Los ejemplos extremos son utilizados como propaganda política para desacreditar el conjunto del sistema.

Toda normativa compleja genera conflictos puntuales. Eso no invalida el objetivo general.

También existen sentencias favorables a políticas lingüísticas vascas, pero el artículo solo selecciona los casos útiles para construir alarma social.

“El PNV abandona los consensos históricos”. O su percepción subjetiva de que el PNV estaría acercándose a EH Bildu

El consenso histórico nunca fue congelar el euskera en mínimos cómodos.

El consenso consistía precisamente en avanzar en la recuperación de una lengua minorizada.

Lo que ha cambiado no es el PNV. Lo que ha cambiado es el PSE, que endurece su discurso sobre el euskera para competir electoralmente en determinados espacios.

El mensaje de “Se esta perjudicando a trabajadores”, ya proclamado con motivo del 1 de mayo, transmitiendo a los trabajadores que las exigencias lingüísticas generan exclusión laboral

Contraargumento: Toda función pública exige requisitos tales como titulaciones, oposiciones, informática, normativa, especialización técnica, etc . En Euzkadi, conocer las dos lenguas oficiales forma parte lógica de algunos puestos públicos.

Miles de trabajadores han aprendido euskera durante años con enorme esfuerzo. Presentar ahora el euskera como un obstáculo injusto desprecia ese esfuerzo colectivo.

Argumentar que el debate lingüístico está generando división, como lo hace el Sr. Andueza, es una falsedad, ya que la polarización aumenta cuando algunos partidos convierten el euskera en arma electoral.

El problema aparece cuando ciertos discursos empiezan a presentar los derechos lingüísticos como privilegios o amenazas.

No polariza el euskera. Polariza cuestionar constantemente su legitimidad.

Demanda que los partidos vuelvan a debates mas tranquilos. Siempre se pide calma cuando el euskera intenta dar un paso adelante, pero rara vez se pide calma a quienes judicializan permanente la normalización lingüística

El PSE vuelve a tratar el euskera no como un eje estructural de país, sino como un problema que debe limitarse para no incomodar determinados equilibrios políticos y sociales.


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6 may 2026

Carlos Garaikoetxea: el Lehendakari que levantó Euzkadi desde la nada

La historia de un pueblo no se mide solo en fechas, sino en las personas que, en los momentos decisivos, fueron capaces de asumir el peso de su tiempo. Hoy, con la muerte de Carlos Garaikoetxea, Euzkadi pierde a uno de esos hombres irrepetibles que no solo vivieron la historia, sino que la construyeron.

Hay quienes reescriben la historia adjuntando la figura de primer Lehendakari a Ramon Rubial. Una gran mentira utilizada de forma partidista y reiterada por nuestro socio de gobierno, ya que Ramon Rubia fue presidente del primer Consejo General Vasco (1978/1979, en plena etapa preautonómica

Carlos Garaikoetxea ha sido el primer lehendakari del Gobierno Vasco estatutario tras la dictadura, el hombre que tuvo que convertir en realidad institucional lo que durante décadas había sido aspiración, memoria y resistencia. No heredó un país funcionando: tuvo que levantarlo prácticamente desde cero, en un contexto político, social y económico extremadamente complejo.

Su liderazgo coincidió con una Euzkadi convulsa: la violencia de ETA, la reconversión industrial, el desempleo, la incertidumbre institucional. Y, sin embargo, supo pilotar la construcción de un autogobierno sólido, dotando a las nuevas instituciones de credibilidad, estructura y sentido de permanencia.

Fue un hombre de convicciones firmes. Creyó en el autogobierno no como consigna, sino como herramienta real para mejorar la vida de la ciudadanía. Apostó por una Euzkadi moderna, con instituciones propias, con capacidad de decisión, con una identidad clara en un mundo que cambiaba a gran velocidad.

Su figura también estuvo marcada por decisiones difíciles, por tensiones políticas y por una ruptura que acabaría dando lugar a Eusko Alkartasuna. Pero incluso en la discrepancia, Garaikoetxea mantuvo una coherencia personal que hoy resulta poco habitual: la de quien antepone sus principios al cálculo político.

Con él se va una generación que entendió la política como servicio y construcción, no como espectáculo. Una generación que tuvo que tomar decisiones de Estado sin manual de instrucciones, con responsabilidad histórica y con una mirada larga.

Hoy Euzkadi es una realidad institucional consolidada. Pero conviene no olvidar que esa realidad tiene cimientos. Y en esos cimientos está, de forma indiscutible, la figura de Carlos Garaikoetxea.

Su legado no pertenece a un partido, ni a una sigla, ni a una corriente concreta. Pertenece a Euzkadi.

Y como ocurre con los grandes nombres de la historia, el tiempo no hará sino agrandar su figura.

Goian bego.

 


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