20 ago 2026
14 ago 2026
La muga del doble rasero:
De las "gamberradas" en Cantabria a los delitos de odio en Euskadi
Las declaraciones efectuadas por el alcalde de Laredo, tildando los sucesos,
agresiones a jóvenes veraneantes vascos, de banda de gamberros, al margen de
ser de una irresponsabilidad supina, suponen un insulto a las familias de las víctimas
de esas “bandas de gamberros”, y un agravio comparativo con otros hechos sucedidos
en Euzkadi, con motivo de la final de a Copa del Mundo de futbol.
A la delegada del gobierno del Pais vasco, Marisol Garmendia, hay que
convenirle la fascinación que nos supone la elasticidad que utilizad las
diferencias semánticas en función de los lugares donde se producen los mismos
hechos. Y nos produce vergüenza ajena su silencio contenido ante los hechos
violentos de los que son objeto ciudadanos vascos.
Como es posible que, para altercados o persecuciones reiteradas en el
tiempo, dirigidas contra vecinos vascos en Laredo, se utilicen lenguajes moderados,
benevolentes, simplistas. Banda de gamberros, incivismo juvenil, chiquilladas productos
del calor veraniego, sin mayor calado ideológico o político.
A partir de la muga, a partir de El Haya, cualquier altercado con los mismos
ingredientes, adquiere la tipificación de delito de odio o de atentado a la
convivencia pacifica. Ya dejan de ser chiquilladas para ser amenazas
institucionales que justifica grandes titulares en el mismo medio de comunicación
aprovechando la linea editorial consabida. Condenas de máxima gravedad cuando
no de resoluciones ministeriales.
En nuestra opinión esta forma de retorcer la semántica es utilizada como
excusa perfecta para justificar la invasión competencial. Dejando constancia
quien es el garante último del orden, e imponiendo la autoridad de la Policía
Nacional como responsable de su cumplimiento. Al margen de lo que el pueblo
vasco ya decidió hace décadas, eligiendo a la Ertzantza, para su seguridad.
Como digo, y es nuestra opinión personal, la actitud de la delegada del
Gobierno, Marisol Garmendia es un ejemplo de su pretensión de implantar sus
reales como única contestación posible ante una ciudadanía que mira, miramos
con distanciamiento explicito los símbolos de identidad.
Intentar tapar, cuando no despreciar, una realidad social, unas aspiraciones
de décadas, con presencia policial de su propio cuño, y discursos alarmantes solamente
pueden llevar al fracaso. Desde determinados sectores hay un empeño, cuando no
una planificación controlada, de ensalzar a la “roja” como elemento
identitario, cohesionador, etc, se olvidan que una gran parte de la sociedad
vasca siente ese marco como algo ajeno, y que las actitudes que aquí trasladamos,
lo alejan cada día más.
Desconocer este sentir y responder ante las
tensiones sociales con doble rasero legal revela algo más que una falta de
tacto diplomático o institucional: sugiere una pataleta ante lo que no se
amolda a sus conveniencias geopolíticas.
Creemos que es absolutamente reprobable aplicar
la ley en función de unos intereses determinados aplicando la tipificación como
delitos de odio unos hechos violentos, cuando se realizan dentro del ámbito vasco,
para luego minorara la gravedad de agresiones equivalentes cuando estas afectan
a ciudadanos vascos fuera de su comunidad.
Sra. Garmendia, como ciudadanos de la comunidad
que Vd. Representa ante el Gobierno del estado vecino, garante de la legalidad,
le pedimos coherencia, respeto a la verdad y lealtad a unas instituciones que
nos dimos desde el año 1979.
Reducir la violencia a «gamberrada» según la
conveniencia política distorsiona la justicia y profundiza la distancia entre
las instituciones estatales y la sociedad a la que afirman representar.
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8 ago 2026
Una mayoría para avanzar (II)
De la encuesta Ituna 2026, realizada por Garro y
Asier Blas, también podemos obtener información al margen de la percepción de
la ciudadanía respecto al Concierto Económico. Datos significativos sobre lo
que supone nuestro autogobierno.
En relación al nivel de autogobierno, cuando se
pregunta cuál debería tener Euzkadi, a juicio de los ciudadanos, el 38,8 %
responde que mantendría el actual. Frente a ese porcentaje, un 34,9 % desea una
autonomía mayor y el 20,5 % preferiría que Euzkadi se convirtiera en un Estado
independiente.
En resumen y juntando ambas opciones, el 55,4 % se
muestra a favor de que Euzkadi deba disponer de más autogobierno del que
actualmente disponemos.
En su contra, solamente el 2,9 % desearía una
autonomía a la baja y el 1,7 % eliminarla. Apenas el 4,6 % apuesta por reducir
o suprimir nuestra capacidad de decisión.
Otro de los datos que podemos extraer es a día de
hoy no hay una mayoría social que apueste por la independencia, dando la sensación
que nuestra sociedad no demanda rupturas, aunque no mantiene una posición resignada
No existe, hoy en día, una mayoría social
independentista, pero sí una mayoría favorable a progresar en una autonomía cada
vez mayor. La sociedad vasca no parece demandar rupturas improvisadas, pero
tampoco se muestra resignada a permanecer indefinidamente en el punto alcanzado
hace más de cuatro décadas.
Por otro lado los resultados por recuerdo de voto
ayudan a comprender las diferentes posiciones existentes dentro del ámbito
abertzale. Así, entre los votantes del EAJ-PNV, la opción preferida es aumentar
el nivel de autonomía, con un 46,5 %. El 31,8 % mantendría el actual y el 18,4
% elegiría la independencia.
Entre los votantes de EH Bildu, en cambio, la
independencia ocupa el primer lugar, con un 46,9 %, seguida por una autonomía
mayor, con el 39,3 %.
Si bien ambas formaciones políticas mantienen
estrategias dispares, coinciden en algo fundamental: Sus apoyos electorales,
sus votantes respectivos, consideran insuficiente el marco actual.
Respecto al electorado del PSE-EE y del PP, un
tercio de su electorado y un 44,2% de la izquierda confederal, se muestran
partidarios de incrementar el grado de autonomía, aunque sean mayoría los que
apuestan por mantener el actual nivel de autogobierno vigente
Y en ese sentido, el 66,3 % de la población, considera
que la elaboración y aprobación de un nuevo Estatuto de Autonomía debería ser
una prioridad para el Gobierno Vasco. El 27,6 % lo estima muy prioritario y el
38,7 %, algo prioritario.
Si nos atenemos a los votos obtenidos en las últimas
elecciones, entre el electorado de EH Bildu, la prioridad alcanza el 79 % y
entre el del PNV, el 72,7 %. Pero también supera el 60 % entre la izquierda
confederal y se sitúa en el 56,6 % entre quienes votaron al PSE-EE.
Como conclusión, y después de casi cinco décadas de
la aprobación del Estatuto de Gernika, cuando todavía se sigue discutiendo el
cumplimiento íntegro de las transferencias, existe una mayoría social que
demanda la necesidad de abordar un nuevo marco político, y cree necesario una
reforma al alza del citado Estatuto.
Una pregunta que realiza la encuesta nos aporta
unos datos relevantes. En un escenario hipotético donde el Estado derogase unilateralmente el Concierto Económico, el 51,1 % optaría por que el País Vasco
se constituyera como un estado independiente plenamente soberano. El apoyo a la
independencia pasaría así del 20,5 % en las circunstancias actuales al 51,1 %
ante la supresión del sistema foral.
Como decimos se plantea decisiones dentro de, repetimos,
escenarios hipotéticos, por lo que derivar este resultado a la realidad actual seria
erroneo. En estos momentos no existe una mayoría independentista en Euzkadi. Pero
ignorar ese dato del 51,1% favorable a un estado soberano si se debería tener
en cuenta.
Resulta significativo que entre los votantes de EAJ-PNV,
formación que en su artículo 1 de sus Estatutos Nacionales, declara como
objetivo la recuperación de la soberanía nacional, solamente el 18,4% prefiera
el actual modelo de autogobierno en lugar de la ansiada soberanía. Aunque, no
es menos cierto que una hipotética derogación del Concierto, el apoyo a la
independencia ascendería al 55,1%
Entre el electorado de EH Bildu pasaría del 46,9
% al 85,7 %. Entre quienes votaron a la izquierda confederal, el incremento
sería todavía más llamativo: del 4,7 % al 48,8 %.
Incluso entre el electorado del PSE-EE y del PP
aumentaría el apoyo a la independencia, aunque continuaría siendo minoritario.
Con lo cual deja a las claras que una gran mayoría de la sociedad vasca apuesta
por la defensa del acuerdo, y de la convivencia dentro de un Estado, pero que
se muestre respetuoso con nuestra singularidad, pero mostrando una determinación
para la búsqueda de otros caminos en caso de ese pacto fue atacado
Por eso, los poderes estatales deberían tomar
nota de los datos que ofrecen esta encuesta. Los sucesivos incumplimientos,
retrasos en las transferencias pactadas afectan a la confianza en el pacto y
firmado acordado por la sociedad vasca hace casi 50 años
En definitiva y en base a los datos facilitados
hay una evidencia y es que existe una mayoría para avanzar. La responsabilidad
de las fuerzas políticas consiste en convertir esa mayoría social en un nuevo
pacto que reconozca nuestra realidad nacional, amplíe nuestra capacidad de
decisión y garantice una relación bilateral basada en el respeto.
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7 ago 2026
El Concierto: un consenso que debemos explicar (I)
Se ha hecho pública la encuesta Ituna 2026, elaborada por Jon Garro y Asier Blas, un estudio que permite tomar el pulso a lo que la ciudadanía vasca piensa
y siente sobre el Concierto Económico, el autogobierno y su impacto en el día a
día. El trabajo de campo se realizó entre el 26 de enero y el 23 de febrero de
2026 mediante 1.200 entrevistas telefónicas a residentes en la CAV mayores de
edad. Aunque su margen de error global es del 2,8 %, los datos de los
electorados con menor representación deben interpretarse con prudencia.
La principal conclusión es clara: el Concierto Económico
goza de una legitimidad social ampliamente consolidada. Un 82,2 % de los
encuestados se muestra favorable a su continuidad y el 89,1 % considera que
tiene mucha o bastante importancia para el autogobierno. Se trata de la
institución que concita mayor adhesión en la sociedad vasca, superando con
claridad el respaldo de otros marcos normativos fundamentales: mientras el
Concierto roza el 82 %, la Ley de Territorios Históricos se queda en el 63,8 %,
el Estatuto de Gernika en el 60 % y la Constitución española en un 42,3 %.
Esta adhesión destaca además por su transversalidad
política. Lo apoya el 91,4 % del electorado del PNV, el 91,1 % del PSE-EE, el
87,1 % de EH Bildu y el 86 % de la izquierda confederal.
Sin embargo, el estudio también deja algunas
advertencias que las instituciones no deberían ignorar. La primera afecta a los
fundamentos sobre los que se asienta este respaldo. Para el 53,9 % de los
encuestados, la principal fuente de legitimidad del Concierto es el bienestar
que genera; un 24,1 % señala su origen histórico y la foralidad, mientras que
solo un 15,6 % la sitúa en el Estatuto de Gernika y la Constitución. Estos
datos confirman el valor que la ciudadanía concede a sus resultados, pero también
muestran la necesidad de hacer más pedagogía sobre el fundamento histórico y
jurídico de nuestras instituciones entre las generaciones presentes y futuras.
La segunda advertencia es la brecha de conocimiento,
especialmente entre los jóvenes. Aunque más del 82,2 % apoya el Concierto, solo
el 58,8 % afirma conocerlo «mucho o algo»; un 28,5 % admite saber poco y un
12,4 % ni siquiera ha oído hablar de él. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la
cifra de quienes dicen conocerlo cae al 46,3 %, muy lejos de los porcentajes
superiores al 60 % que se registran a partir de los 46 años. Difícilmente se
puede defender con convicción aquello que se desconoce. Explicar el Concierto, cómo funciona, de dónde viene y de qué manera financia hospitales, escuelas o
carreteras, debe ser una tarea continua, y no un argumento al que acudir solo
al negociar el Cupo o al defenderse de acusaciones de «privilegio».
El respaldo ciudadano al Concierto se sostiene
principalmente en sus resultados prácticos: su contribución al bienestar
obtiene una puntuación media de 3,92 sobre 5; su percepción como derecho
histórico y no como privilegio alcanza un 3,90; y la eficacia y proximidad en
la gestión saca un 3,85. De hecho, las instituciones vascas son las que
inspiran mayor confianza para gestionar políticas públicas (Gobierno Vasco
6,25; Diputaciones 6,21; Ayuntamientos 6,16), situándose por encima de la Unión
Europea (4,96) y del Gobierno de España (4,77).
Gestionar bien no sustituye a la construcción nacional,
pero ninguna causa política ampliará su base social si no mejora la calidad de
vida de la gente. El futuro del Concierto no dependerá únicamente de su
blindaje jurídico, sino de la capacidad de las instituciones para gestionarlo
con eficacia, explicarlo a las nuevas generaciones y ponerlo al servicio de la
sociedad.
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6 ago 2026
La mejor forma de fortalecer una lengua minorizada no es alimentar nuevas polémicas, sino conseguir que más personas quieran incorporarlo con naturalidad a su vida cotidiana.
Cada verano parece traer consigo una nueva polémica
lingüística. Este año ha sido la decisión de varias txosnas de Algorta de
habilitar una ventanilla específica para quienes soliciten sus consumiciones en
castellano. Así que asistimos a uno nuevo y es la polémica lingüística
creada a raíz de la instalación de las citadas txoznas.
Los protagonistas aducen que se trata de una
iniciativa presentada como un gesto simbólico para incentivar el uso del
euskera. A lo cual desde determinado medio y portavoces de partidos políticos han
mostrado su rechazo alimentando un nuevo enfrentamiento.
No seré yo quien cuestione la necesidad de
impulsar el euskera. Todo lo contrario. Constituye uno de los principales
elementos que conforman nuestra identidad nacional y una lengua minorizada que
necesita políticas públicas, compromiso social y espacios donde pueda
desarrollarse con normalidad.
Por otro lado y en defensa de las txoznas, durante
décadas han desempeñado un papel importante en el impulso de nuestra lengua.
Hemos podido vivir, relacionarnos y disfrutar en euskera con absoluta normalidad.
También es verdad que lo digo en tiempo pasado.
Dicho esto, convendría preguntarnos si iniciativas
diversas ayudan realmente al fortalecimiento del euskera en el espacio festivo
o terminan generando el efecto contrario, cuando el verdadero reto debe ser
aumentar el numero de personas que deciden incorporarlo con normalidad a su
vida cotidiana. El euskera necesita personas hablantes por convicción, no por
necesidad.
Interesados en desacreditar las políticas de normalización
lingüística aprovechan ciertas iniciativas para proseguir con su euskerafobia.
Por eso el foco debe situarse en la defensa del euskera desde la utilización publica
en recintos festivos.
Las lenguas no sobreviven únicamente mediante
normas o símbolos. Sobreviven porque la ciudadanía las considera, cercanas y, sobre
todo, emocionalmente propias. Dejando al margen las posibles oportunidades para
trabajar, estudiar, crear cultura o relacionarse con naturalidad.
El euskera no de refuerza en una ventanilla de una
txozna, sino con el compromiso de los consumidores de utilizarlo, aunque sea
con los mínimos conocimientos adquiridos. Hay muchos términos conocidos que
pueden ser usados a la hora de subirse a un autobús, por ejemplo, egunon o
gabon, etc. A la hora de pedir una consumición, zurito, beltza, zuri, pintxo
bat, etc. También eskerrik asko, mesedez, Kaixo, agur, on egin,
eta abar
Y asi podríamos seguir con una gran cantidad de términos
y vocablos. Este es el compromiso que debemos tener en el dia a dia quienes
entendemos que el euskera es nuestra lengua.
Por eso, el futuro del euskera no se decidirá en
una ventanilla de una txosna. Se decidirá en las familias que opten por
transmitirlo a sus hijos; en las escuelas que forman nuevas generaciones
bilingües; en las empresas que lo incorporan a su actividad; en los comercios
que atienden con normalidad en ambas lenguas; en los medios de comunicación, en
la cultura y en quienes, cada día, hacen el esfuerzo de utilizarlo, aunque
todavía no lo dominen plenamente.
¿Es la mejor estrategia abrir polémicas a mayor
utilización de quienes están en contra de la inmersión lingüística? Yo creo que
no. El euskera necesita prestigio, ilusión, y ser compartido por cada vez mayor
numero de ciudadanos.
Quienes defendemos el euskera deberíamos
preguntarnos cuál es la mejor estrategia para seguir avanzando. ¿Queremos abrir
nuevos espacios de encuentro o alimentar nuevas trincheras?
El euskera no necesita que la ciudadanía tenga miedo a
equivocarse. Necesita exactamente lo contrario: que cada vez más personas se
atrevan a utilizarlo, aunque sea con unas pocas palabras. Porque una lengua
crece cuando se habla. Y se habla cuando quienes la defienden saben invitar,
convencer y contagiar el deseo de usarla.
El euskera necesita ilusión. Necesita convertirse
en una lengua cada vez más compartida. Pero construir un país consiste en sumar
voluntades, no en levantar nuevas barreras. El reto sigue siendo el mismo de
siempre: conseguir que cada vez más personas quieran vivir también en euskera.
Ese objetivo exige inteligencia, pedagogía y confianza. Mucha más confianza que
confrontación.
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