Los acuerdos del Grupo Vasco que mejoran Euzkadi
La reciente información publicada por el Gobierno Vasco anunciando que este
otoño comenzará la renovación paulatina de los trenes de Cercanías es el
reflejo o la consecuencia de acuerdos urdidos por el Grupo Vasco en el
Parlamento español. Los nuevos convoyes empezarán a incorporarse a la línea C3 entre Orduña y Abando, sustituyendo progresivamente a unidades con varias
décadas de servicio. Serán trenes más accesibles, más cómodos y adaptados a las
necesidades actuales de los usuarios.
Recordemos. Todo deriva de la decisión de trabajar acuerdos, para conseguir el traspaso de la gestión de Cercanías ferroviarias. Y pase a formar parte del autogobierno
vasco. Consecuencias directas de una forma de entender la política, establecer
acuerdos y convertir esos acuerdos en competencias útiles para la ciudadanía. No
utilizar los escaños para meros cambalaches con prioridades que en nada tienen
que ver con las necesidades reales.
Fue el resultado de una negociación política impulsada por el Grupo Vasco
(EAJ-PNV) en las Cortes Generales, siguiendo una estrategia que el nacionalismo
institucional ha mantenido durante décadas: aprovechar la representación en
Madrid para ampliar la capacidad de decisión de Euzkadi.
La infraestructura ferroviaria —las vías, la señalización o las grandes
inversiones en la red— continúa siendo responsabilidad de Adif. Conviene
recordarlo porque el autogobierno también se construye por etapas. Pero
precisamente por eso resulta importante valorar cada avance conseguido.
Ahora bien,
conviene distinguir varios conceptos:
La gestión del servicio (horarios, frecuencias, tarifas dentro de sus competencias, planificación e inspección) corresponde al Gobierno Vasco.
La operación
de los trenes sigue realizándolo Renfe Viajeros, mediante un contrato suscrito
con el Gobierno Vasco, por lo que el usuario continúa viajando en trenes de
Renfe.
La infraestructura (vías, catenaria, señalización y la mayor parte de las
estaciones) continúa siendo titularidad de Adif, por lo que las obras, averías
de infraestructura o inversiones en la red siguen dependiendo fundamentalmente
del Estado.
Hay quienes utilizan su influencia institucional para incorporar nuevas
competencias, fortalecer el autogobierno y mejorar servicios públicos. Otros,
en cambio, centran buena parte de sus negociaciones en cuestiones que afectan
principalmente a su propio espacio político o a resolver situaciones muy
concretas de su entorno.
Cada cual establece sus prioridades. En este caso, la prioridad ha sido que
miles de ciudadanos dispongan de un servicio ferroviario mejor gestionado, con
mayor capacidad de adaptación a las necesidades reales del territorio y con
inversiones orientadas desde las propias instituciones vascas.
La gestión de las Cercanías permitirá planificar nuevos servicios, adaptar
horarios y frecuencias, coordinar mejor el transporte público y responder con
mayor rapidez a las demandas de los usuarios. La renovación progresiva del
material móvil constituye uno de los primeros frutos visibles de esa nueva
capacidad de gestión.
Desde la
transferencia ya se han podido poner en marcha nuevos servicios ferroviarios
largamente reclamados y ahora comienza una renovación progresiva del material
móvil que mejorará la accesibilidad y la calidad del servicio. Son decisiones
que afectan al día a día de quienes utilizan el tren para trabajar, estudiar o
desplazarse.
Es cierto que todavía quedan ámbitos que siguen dependiendo del Estado. La
infraestructura ferroviaria —las vías, la señalización o las grandes
inversiones en la red— continúa siendo responsabilidad de Adif. Conviene
recordarlo porque el autogobierno también se construye por etapas. Pero
precisamente por eso resulta importante valorar cada avance conseguido.
Sin embargo, cuando un pacto permite gestionar un servicio público desde
Euzkadi, cuando posibilita renovar una flota ferroviaria o mejorar la movilidad
diaria de miles de personas, ese acuerdo deja de ser un simple documento
firmado en Madrid para convertirse en una mejora tangible de la vida cotidiana.
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