22 jul 2026

Ni ocultación ni criminalización 

Ni ocultar los datos ni criminalizar a la inmigración

Nuevamente se presenta ante la ciudadanía el debate sobre si los datos sobre delincuencia deben ser ocultados para evitar discursos que pueden alimentar criminalización de una parte de la sociedad, en este caso de la inmigración, o, en cambio, y por ese motivo, debería prevalecer un ejercicio de transparencia asumiendo el riesgo de ser utilizados para presentar la inmigración como un problema de seguridad.

La información publicada en medios de comunicación, según la cual cuatro de cada diez personas condenadas en Euzkadi durante el último año eran de nacionalidad extranjera, reabre este debate

Los datos publicados proceden del Instituto Nacional de Estadística (INE) y hacen referencia a sentencias firmes, no a simples detenciones o investigaciones policiales. Son datos oficiales, y en aras a un ejercicio de transparencia, deben ser conocidas. Nadie puede decidir qué datos deben ser compartidos con la sociedad y cuáles no. La transparencia institucional exige conocer la realidad tal y como es.

Que cada cuatro de cada diez condenados sean extranjeros, no significa que cuatro de cada diez inmigrantes son delincuentes. Significa, exclusivamente, que entres las personas condenadas ese es el porcentaje de ciudadanos de nacionalidad extranjera. Y ese es un matiz que cambia la interpretación del dato.

Hay una realidad imperante. La mayoría de las personas migrantes que residen en Euzkadi, trabajan, pagan sus impuestos, forman un familia, aceptan las normas comunes y nunca tendrán relación alguna con la Justicia penal. Por eso seria muy profundamente injusto convertirlas en sospechosas, simplemente por el hecho de compartir nacionalidad, origen, religión, etc. con una minoría de delincuentes.

Pero ocultar estos datos, puede aumentar la desconfianza de una parte de la sociedad y generar discursos basados en prejuicios o percepciones que en nada están basados en datos reales, alimentando discursos xenófobos o de odio hacia una parte de la población. Estas sensaciones solamente se combaten con transparencia. Y las estadísticas están para identificar una realidad al objeto de poder orientar las políticas sociales.

Quizá el verdadero ejercicio de transparencia no consista únicamente en publicar un dato impactante, sino en ofrecer a la ciudadanía toda la información necesaria para comprenderlo. Reducir un fenómeno tan complejo únicamente a la nacionalidad supone ofrecer una explicación tan sencilla como insuficiente.

Los datos que deberíamos tener muy presente es el peso que representa la delincuencia extranjera respecto a la población inmigrante, que, como decíamos, trabaja y vive, dentro del conjunto de la sociedad vasca. Y no utilizar una estadística como arma arrojadiza.

Reiteramos: ocultar los datos genera desconfianza, pero utilizarlos para criminalizar a todo un colectivo alimenta el miedo y rompe la convivencia.

Entre ambos extremos existe un camino mucho más responsable: el de la transparencia, el contexto y el rigor.

 


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21 jul 2026

La buena gestión no sustituye a la construcción nacional

Las naciones no desaparecen: se diluyen como un azucarillo en un vaso de agua

Este lunes, el diario Gara, en su editorial publicada por Iñaki Egaña, retrata la cotidianidad de hechos que traspasan más allá de su trivialidad. La imagen de un cliente en un restaurante en Donostia pidiendo un euskal pastela, y recibiendo en su lugar una tarta de queso, con la excusa de que, hoy, para el mercado eso es una euskal pastela, aunque su elaboración tradicional, ingredientes, etc, no tengan parecido alguno. Es lo que pide el mercado.

Más allá de la reflexión gastronómica que plantea Iñaki Egaña, creo que esa metáfora invita a preguntarnos si algo parecido está ocurriendo con nuestra propia identidad colectiva, sustituida por una realidad donde la memoria cultural y la identidad de un pueblo están siendo sustituidos en este lento proceso de integración globalizador.

Nuestras instituciones han demostrado sobradamente su capacidad para gestionar y mejorar la vida cotidiana de las vascas y de los vascos. Pero, quizás, por priorizar esa gestión se ha ido relegando la construcción de una conciencia nacional de Euzkadi. Gestionar es necesario e imprescindible, pero no suficiente para preservar una personalidad colectiva

En las últimas décadas nos hemos volcado en consolidar niveles de bienestar, estabilidad y autogobierno económico indiscutibles. Pero en el camino corrimos el riesgo de asumir que la "construcción nacional" se reducía a la mera gestión presupuestaria, descuidando el relato, la transmisión cultural y la formación de una conciencia nacional sólida en las nuevas generaciones.

Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que nos hemos convertido en meros gestores, eso sí, con excelentes resultados, pero en el camino quizás no hayamos atendido suficientemente la traslación a las generaciones actuales, de los factores que componen nuestra identidad.

Euzkadi recibe cada año miles de nuevos vecinos procedentes de muy distintos lugares del mundo. Esa realidad se convierte en un reto de integración. Pero integrar no puede significar únicamente facilitar el acceso al empleo, la vivienda o los servicios públicos. También debe consistir en hacer partícipes a quienes llegan de nuestra historia, nuestra lengua, nuestras instituciones y nuestra identidad nacional.

Como en el caso de lo que, para nosotros es una metáfora, al igual que la gastronomía corre el peligro de quedar reducida a un elemento turístico desprovisto de tradición —donde el euskal pastela cede su espacio al Basque cheesecake—, en ocasiones corremos el riesgo de que la identidad vasca termine percibiéndose más como una marca de calidad o de consumo más que como un proyecto político vivo, soberano e irrenunciable.

Cuando el movimiento abertzale, en su conjunto, deja de poner en el centro la defensa radical de la lengua, los derechos nacionales y la pertenencia a un pueblo diferenciado, se produce un vacío. Lo ocupan de inmediato las inercias culturales del Estado español y la homogeneización de la globalización.

Hoy empieza a cundir la preocupación entre el ámbito abertzale, de cómo corregir en tres días lo que se ha dejado diluir durante más de una década. Recuperar las identidades perdidas no es labor que se pueda realizar de la noche a la mañana.

Si no queremos que nuestra cultura termine convertida en una simple mercancía folklórica sin memoria, debemos volver al trabajo diario, humilde e incansable: en las escuelas, en la calle, en las instituciones y en el tejido social. La defensa de lo nuestro no es una mirada nostálgica al pasado; es la condición indispensable para tener futuro en un mundo globalizado.

Una identidad compartida no nace por generación espontánea. Requiere voluntad política, pedagogía y un proyecto integrador que invite a quienes llegan a sentirse parte de esta comunidad. Si una sociedad deja de transmitir aquello que la hace singular, corre el riesgo de diluirse lentamente.

Las naciones rara vez desaparecen de un día para otro; normalmente se diluyen poco a poco, como un azucarillo en un vaso de agua, cuando dejan de transmitir a las nuevas generaciones —y a quienes llegan para compartir su futuro— aquello que les da sentido como comunidad


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20 jul 2026

Presentación de la Declaración de Bergara, de la mano de alcaldes del PNV y EH Bildu.

Bergara: donde la memoria se convierte en compromiso

Con motivo del acto celebrado este domingo día 19, en Bergara, y convocado por EAJ-PNV y EH Bildu, reivindicando la nación vasca y nuestro derecho a decidir libre y democráticamente nuestro futuro, volví a leer un magnífico artículo de Iñaki Anasagasti, publicado en Deia en marzo de 2016, en el que rememoraba con profusión de detalles, aquel histórico acto de Bergara del 21 de julio de 1976.

De este artículo recupero el llamamiento:

“El próximo 21 de julio se cumplen 100 años de la promulgación de la ley que constituyó la culminación del proceso abolitorio de los Fueros iniciado el 25 de octubre de 1839.

Aquella ley, dictada sobre un pueblo vencido militarmente, suprimió sus libertades y las instituciones por las que se regía.

Fue tradición constante de las Corporaciones Municipales Vascas, cuando éstas surgían de la voluntad popular, hacer constar corporativamente su unánime protesta en cada aniversario de tan opresiva ley.

Tras 40 años de dictadura, en los que las Corporaciones Municipales, nombradas a dedo por un poder hostil a nuestro Pueblo, han vivido de espaldas a él, un grupo de Ayuntamientos convocados por el de la villa de Vergara, haciendo suya la causa de su Pueblo, asistirán en corporación a un solemne funeral en recuerdo de todos aquellos que han muerto por las libertades vascas.

EL PARTIDO NACIONALISTA VASCO, se adhiere a dicho acto y convoca a sus afiliados, simpatizantes y a todo el Pueblo para que, dejando de lado sus ocupaciones, acudan el próximo día 21, miércoles a las 11 de la mañana, a la iglesia parroquial de Vergara prestando así homenaje con su presencia a todos aquellos que dieron su vida por nuestro Pueblo, recordando al mismo tiempo, a todo el mundo, nuestra voluntad de restaurar las libertades que defendieron nuestros mayores.

Mientras lo leía, reafirmaba mis sentimientos nacionales con episodios y lugares como aquellos que forman parte de nuestra memoria colectiva. Bergara es uno de esos lugares. No por nostalgia, sino porque hay escenarios que recuerdan de dónde venimos y ayudan a comprender hacia dónde queremos caminar.

Aquella generación no disponía de Parlamento Vasco, ni de Gobierno Vasco, ni de Ertzaintza, ni de Osakidetza, ni siquiera de partidos políticos legalizados. Tenía, sin embargo, algo que nunca perdió: la convicción de que Euzkadi debía recuperar sus libertades y volver a gobernarse a sí misma.

Aunque muchos no lo vivimos, por distintas circunstancias aquel día, desde el balcón del Ayto. de Bergara, no por eso hemos dejado de compartir los mismos postulados. Eso no ha impedido que nos sintamos herederos de una forma de entender Euzkadi basada en el humanismo, la democracia, el respeto a las instituciones y la construcción paciente de nuestra soberanía, mediante una herramienta como lo es el autogobierno.

Ese mismo espíritu continúa presente hoy en el artículo primero de los Estatutos Nacionales de EAJ-PNV, cuando afirma en el art. 1 de sus Estatutos nacionales “Euzko Alderdi Jeltzalea-Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), fundado por SABINO DE ARANA Y GOIRI, recibe su nombre del lema “JAUNGOIKOA ETA LEGE ZARRA”, expresión que conjuga una concepción trascendente de la existencia con la afirmación de la Nación Vasca, cuyo ser político ha de expresarse a partir de la plena recuperación de su soberanía nacional.”.

Se recordaba el centenario de la abolición foral. Y también se hablaba de libertades, de instituciones propias, y de un pueblo que aspira a recuperar el derecho a gobernarse conforme a su propia voluntad.

Este domingo fuerzas abertzales de distintas sensibilidades políticas y estrategias distintas se ha reunido en Bergara para nuevamente, como aquel 1976, reivindicar la existencia de la nación vasca, como ser político y su derecho a decidir libre y democráticamente su futuro sin que los límites jurídicos o las razones de Estado impidan que la voluntad democrática de la ciudadanía vasca pueda ser escuchada y canalizada mediante el acuerdo

Al firmar conjuntamente la 'Declaración de Bergara', ambas formaciones han demostrado que comparten un suelo político común: la reivindicación de Euzkadi (Euskal Herria) como nación y la defensa del derecho a decidir como una necesidad democrática actual. Esta conmemoración ha evidenciado que, por encima de las siglas, existe una visión compartida sobre la legitimidad de los derechos históricos y la urgencia de avanzar hacia la plena soberanía.

Esta alianza municipalista demuestra que, cuando se trata de defender el autogobierno frente al Estado y de reclamar que el futuro vasco se decida sin límites jurídicos, las discrepancias ideológicas pasan a un segundo plano para ceder el protagonismo a los mínimos democráticos compartidos.

 

 


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19 jul 2026

Cuando el respeto solo juega con una camiseta

Vivimos en una vorágine futbolística, donde los sentimientos de pertenencia se exaltan en demasía, y donde los que, en sus discursos sempiternos acusan a otros de tener problemas identitarios, enardecen de fervor patrio cuando la roja consigue que el balón se cuele en la portería contraria.

No voy a ser yo quien deslegitime este derecho a disfrutar de acontecimientos como los actuales. Pero, legítimamente, y porque asi lo ha reclamado en repetidas ocasiones la gran mayoría de la ciudadanía vasca, por medio de sus representantes en el Parlamento Vasco (más del 75% de representación parlamentaria), quiero que se me reconozca el mismo derecho.

Cuando, a la pregunta de a que selección, española o argentina, apoyar muestras indiferencia o rechazo a una selección, Federación Española de Fútbol que impide que mi selección, Euskal Selekzioa (Selección de fútbol de Euzkadi), se nos tildan poco mas o menos de herejes, apóstatas y traidores. Aunque difícilmente puede ser uno un traidor a una patria, España, que no la siente como suya.

Es por ello que me pregunto: Los que pregonan el respeto hacia su selección, la roja, los que demandan ese respeto a los demás, ¿tienen alguna capacidad moral para exigir a los demás lo que ellos mismo deniegan? ¿Que respeto existe ante quienes nos sentimos representados única y exclusivamente por la selección de Euzkadi?

Estamos hartos de que asocien el sentimiento identitario al nacionalismo vasco, tildándola de complejos, problemas identitarios, etc. Sin embargo, pocas expresiones identitarias son tan evidentes como convertir una final deportiva en un acontecimiento institucional. Si eso es perfectamente normal cuando la selección es España, ¿por qué deja de serlo cuando hablamos de Euzkadi?.

Estamos hablando de fútbol o de un problema político donde se impone una identidad no compartida sobre otra claramente definida, defendida y sentida por, como ya hemos comentado, más del 75% del parlamento vasco?

Quien niega que el trasfondo de esta final no tiene un gran  componente político, está negando la realidad.

No hay nada más que ver algunas balaustradas de ciertas instituciones bilbainas, engalanadas para la ocasión, incapaces de lo mismo cuando jueguen las selecciones vascas de pelota, en el Mundial. 

La igualdad también consiste en reconocer que existen diferentes sentimientos de pertenencia. Y una democracia madura no debería tener miedo a que todos ellos puedan expresarse con normalidad.

No estamos reclamando ningún privilegio excepcional. En el fútbol internacional ya compiten selecciones nacionales que no representan a Estados soberanos, como Escocia, Gales, Irlanda del Norte, las Islas Feroe o Gibraltar. La oficialidad de la selección vasca no supondría una anomalía deportiva, sino la incorporación de un modelo que ya existe y que nadie cuestiona en otros lugares.

Cada cual debería ser libre de sentirse representado por la selección que desee. Lo que reclamamos es exactamente el mismo derecho: poder sentirnos representados por Euzkadi sin que ello sea considerado una extravagancia, una provocación o una reivindicación inaceptable.

La igualdad también consiste en reconocer que existen diferentes sentimientos de pertenencia. Y una democracia madura no debería tener miedo a que todos ellos puedan expresarse con normalidad.

Del mismo modo, y con motivo de la final de futbol entre España y Argentina, numerosas instituciones y ayuntamientos han impulsado la colocación de pantallas gigantes para que la ciudadanía pueda seguir el partido de forma colectiva. Como ya hemos dicho, quien se siente representado por la selección española tiene todo el derecho a disfruta de ese acontecimiento.

A finales de octubre tendrá lugar el Campeonato Mundial de Pelota, donde nuestra selección participara con amplias posibilidades de llegar a distintas finales. Ahora la pregunta: Las mismas corporaciones que han permitido (en algunos casos, por la paz un Ave María, como bien suele decir un buen amigo mío), que una parte de sus vecinos puedan ejercer su derecho, permitirán en las mismas condiciones, que los que sentimos la verde, la selección de Euzkadi, como propia, ¿tengamos el mismo derecho a compartir momentos especiales para nosotros? ¿Se instalarán pantallas gigantes en plazas y espacios públicos? ¿Se movilizarán recursos con el mismo entusiasmo? La experiencia nos dice que no.

Unas identidades reciben respaldo institucional y otras continúan esperando el reconocimiento más básico. El problema no es de quienes reivindican la oficialidad de sus selecciones. El problema es de quien sigue negando que ese sentimiento exista y merezca el mismo respeto.


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18 jul 2026

Entre titulares y suplentes

Las políticas sociales se juegan en el campo

Vivimos en una permanente campaña preelectoral donde las grandes proclamas, están construidas con promesas, discursos grandilocuentes y, por supuestos, eslóganes construidos al objeto de ocupar titulares. Y en esta precampaña habrá partidos que hablarán de vivienda, sanidad, educación, dependencia y políticas sociales.

Como espectadores de un encuentro de futbol, vaya por delante que no soy un aficionado como tal a este deporte del balompié, salvo cuando juega mi Athletic de Bilbao. Como decía, como espectador, estamos atentos a que jugador participa de una jugada decisiva que allana el camino para ganar el partido, y quien permanece en el banquillo, comentando lo que hacen los jugadores titulares.

Estos dias los medios nos han informado un gran acuerdo para Euzkadi. El Estado financiará el 50% del gasto del Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia en Euzkadi.

lLa aportación estatal alcanzará los 280,4 millones de euros en 2026 y ascenderá hasta los 407,2 millones en 2027, frente a los 153,3 millones recibidos en 2024. Estamos hablando, por tanto, de cerca de cerca de 250 millones de euros adicionales al año respecto a la financiación de hace apenas unos ejercicios.

Consecuencia de ello se verán reforzados los recursos destinados a atender a personas dependientes, sostener servicios de ayuda a domicilio. Incrementar y financiar plazas residenciales, reforzar centros de día, apoyar a las familias cuidadoras y responder al progresivo envejecimiento de nuestra sociedad. En definitiva, reforzar las políticas sociales construidas desde nuestras instituciones.

Como todo acuerdo, no ha sido cuestión de un día, sino después de un proceso de negociación iniciado el pasado año. Acuerdo adoptado por unanimidad en la Comisión Mixta del Concierto Económico, incorporando al marco bilateral del Concierto la aportación estatal, reforzando su seguridad al albor de futuros cambios legislativos o de voluntades políticos de los distintos ejecutivos que gobiernen el Estado.

Deberíamos situar el eje de estos acuerdos, la figura del Lehendakari Imanol Pradales y el equipo de negociación del Gobierno Vasco que ha sabido utilizar las herramientas del autogobierno Vasco en resultados concretos para la ciudadanía, ya que el liderazgo consiste en eso: formar un equipo, señalar el camino y conseguir que las instituciones alcancen objetivos tangibles.

Hay quienes observan el partido desde el banquillo impartiendo lecciones teóricas sobre cómo debería darse un pase o cuál debería ser la mejor posición sobre el terreno de juego. Después, cuando termina el encuentro, saltan al césped para felicitarse del resultado.

Frente a quienes pretenden presentar al Gobierno Vasco como falto de iniciativa o instalado en la mera administración de lo existente, los hechos ofrecen una imagen diferente. La negociación desarrollada por el Ejecutivo de Pradales ha conseguido elevar sustancialmente la financiación estatal de la dependencia y, además, protegerla dentro del Concierto Económico.

Como decíamos anteriormente, el jugador suplente, y no quiero citar nombres que a todos nos viene a la cabeza, continúa tratando de apropiarse del discurso de las políticas sociales, como si mencionar reiteradamente la vivienda, la sanidad pública, los cuidados o la desigualdad fuese suficiente para acreditar una supuesta superioridad social.

Volviendo al símil futbolístico, una cosa es dibujar en una pizarra las distintas jugadas posibles, construir un relato de fácil digestión, y otra muy distinta asumir la responsabilidad de estar en el campo y llevar a cabo los objetivos marcados. En definitiva, gobernar.

Seguiremos hablando de “prioridades nacionales” y “prioridades sociales”, intentando enfrentar ambos modelos. Pero la realidad nos enseña que uno de los principales instrumentos para desarrollar policitas sociales se basa en la capacidad de nuestro autogobierno

En las próximas semanas y meses escucharemos nuevamente que existen dos modelos enfrentados: quienes representan las denominadas “prioridades sociales” y quienes supuestamente están más preocupados por las llamadas “prioridades nacionales”.

Y una de las herramientas al servicio de la ciudadanía vasca es el Concierto Económico, que permite negociar bilateralmente, proteger los intereses de Euzkadi y conseguir mas recursos para mejorar la vida de las y los vascos. Y en esa negociación los 407 millones de euros que recibirá Euzkadi en 2027 son una demostración tangible y palpable.

El Gobierno de Imanol Pradales está jugando ese partido. Puede acertar o equivocarse, y deberá ser juzgado por sus resultados. Pero en esta ocasión ha logrado un acuerdo que supone más financiación, mayor estabilidad y una garantía reforzada para uno de los pilares fundamentales de nuestro sistema de bienestar.

Y es labor de la oposición controlar al Gobierno, señalar sus errores y presentar alternativas. Es su función democrática para la cual ha sido elegida. Pero también resulta legitimo recordar quien, en este partido de futbol, asume el rol de capitán, y que jugadores están situados en el terreno de juego, que, a su vez, deben asumir la responsabilidad de ganar el partido. De convertir las propuestas en decisiones.

Otros, mientras tanto, continúan calentando en la banda, esperando que llegue la campaña electoral para presentarse ante la ciudadanía como los verdaderos defensores de las políticas sociales. Sin embargo, las políticas sociales no se miden por la intensidad de los aplausos al final del partido. Se miden en presupuestos, servicios, profesionales y atención a las personas.

Y se miden en acuerdo como el alcanzado esta semana.

 

 


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17 jul 2026

  • La política útil desarma los eslóganes. 
  • Y la gestión convierte los proyectos en viviendas

    Cuando hablamos de vivienda, y no se la primera vez que, en este blog, que citamos este problema que acucia a la mayoría de la ciudadanía vasca, es necesario hacernos eco de la información que dedica El Correo Español al inicio de la construcción de 73 viviendas en Loiu.

    Es la culminación de una gestión y una colaboración institucional de un proceso urbanístico bloqueado durante años, y que, después de, como decimos, trabajos constantes por parte del Ayuntamiento de Loiu presidido desde hace once años por Josu Andoni Begoña (EAJ-PNV) revalidando la confianza mayoritaria de sus vecinos durante ese tiempo, han hecho posible que proyectos terminen convirtiéndose en realidades, después de que superar limitaciones derivadas de las servidumbres aeronáuticas y acústicas haya obtenido el visto bueno de distintos organismos estatales.

     Lo mas sencillo seria quedarnos con el dato, con la noticia, de que las 73 viviendas, promovidas por Amenábar, serán viviendas libres con un coste de 325.000 euros. Pero eso no seria comprender la verdadera dimensión de la operación.

    Ese es el titular de la información, con un gran despliegue tipográfico. Sin embargo, queda relegado al final aquello que realmente afectará a la ciudadanía vasca en el corto y medio plazo.

    Como decimos, lo realmente importante aparece al final de la información. El desarrollo urbanístico permitirá generar un importante patrimonio público de suelo. Tanto le Ayto. de Loiu como la Diputación Foral de Bizkaia cederán parte de estos terrenos para la construcción de vivienda pública en régimen de alquiler, incrementando así el parque público residencial y ofreciendo nuevas oportunidades de acceso a la vivienda para quienes más lo necesiten

    Durante años resultó mucho más fácil prometer viviendas que hacer posible su construcción. Sin embargo, detrás de cada promoción existe un trabajo silencioso que pocas veces ocupa titulares: modificaciones del planeamiento, informes técnicos, negociaciones entre administraciones y una enorme perseverancia para resolver problemas que parecían enquistados.

    Mientras otros municipios son remisos, cuando no contrarios, a la cesión de suelo público, Loiu constituye un buen ejemplo de trabajo para favorecer el desarrollo de promociones públicas. Después de décadas de parálisis urbanística, por motivos ajenos, pero con trabajo tendente a desbloquear planeamientos, edificando consensos entre administraciones, el municipio vuelve a construir viviendas y, al mismo tiempo, sienta las bases para ampliar el parque público de alquiler mediante la colaboración entre Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco.

    En diversas ocasiones nos hemos hecho eco de planes, proyectos destinados a generar debate público, o, quizás mejor, ruido electoral. Anuncios de miles de viviendas en diez años, presentaciones internacionales para rellenar papel y medios gráficos.

    La política de vivienda no empieza cuando se entrega la llave de una casa. Empieza muchos años antes, cuando una administración es capaz de generar suelo, desbloquear planeamientos y trabajar con otras instituciones para que las viviendas, públicas y privadas, dejen de ser una promesa y se conviertan en una realidad.

    Sin embargo, las y los ciudadanos vascos necesitan proyectos que se ejecuten ahora. No dentro de una década. Y cuando observen que las grúas empiecen a levantarse, como en el caso de Loiu, tendrán la certeza de que los proyectos dejan de ser tales, para pasar a ser realidades tangibles.


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