19 may 2026

Cuando un “bien necesario” solo lo es para algunos

La reciente sentencia del TSJPV que avala que una beneficiaria de la RGI siga cobrando la prestación pese a gastar más de 25.000 euros en la compra de un garaje abre un debate político, jurídico y social de enorme calado.

La cuestión que la resolución plantea, ya no es únicamente si esa plaza de garaje concreta puede considerarse o no vinculada a la vivienda habitual. La verdadera cuestión es otra: si el propio tribunal está elevando determinados bienes a la categoría de “necesarios” cuando hablamos de perceptores de ayudas públicas.

Las contradicciones.

Si un garaje puede llegar a interpretarse jurídicamente como un “bien necesario” para garantizar la habitabilidad en Bilbao, entonces la lógica debería extenderse al conjunto de la ciudadanía. ¿O no?

Entonces cabe preguntarse:

¿Por qué la compra de una plaza de garaje no desgrava de manera equiparable a la inversión en vivienda habitual en el IRPF?

¿Por qué no se reconoce fiscalmente como elemento imprescindible para miles de familias?

¿¿Si es un bien necesario, por que hay que pagar un alquiler por una plaza de aparcamiento municipal??

¿Por qué quien trabaja, ahorra y compra una plaza vinculada a su vivienda debe asumir íntegramente impuestos, mientras que en determinados casos puede interpretarse como compatible con una prestación asistencial?

La sentencia introduce un concepto enormemente delicado: el de la “necesidad urbana”.
Y eso puede abrir una puerta jurídica y política muy peligrosa ya que en ciudades como Bilbao el aparcamiento es escaso, los precios son prohibitivos, existen restricciones crecientes al tráfico, y muchos barrios fueron construidos sin garajes.

Por tanto, si el argumento es que disponer de plaza resulta casi imprescindible para una vida normalizada, entonces estamos ante un problema estructural de ciudad… no ante una excepción individual.

La ciudadanía puede entender perfectamente la protección social para quien verdaderamente lo necesita. Lo que empieza a resultar mucho más difícil de explicar es que se eleven determinados gastos a la categoría de “necesarios” cuando afectan a perceptores de ayudas, mientras se niega esa misma consideración al contribuyente medio que sostiene el sistema vía impuestos.

La RGI nació para evitar situaciones de exclusión severa, pobreza extrema o falta de recursos básicos. Pero cada vez que los límites interpretativos se amplían de esta manera, surge inevitablemente la pregunta: ¿Dónde está el umbral real de vulnerabilidad?

Si un garaje puede considerarse necesario, determinados patrimonios no impiden cobrar ayudas, o ciertos gastos no afectan al derecho a prestación, entonces muchos ciudadanos trabajadores empiezan a percibir que el sistema exige más esfuerzo al que cotiza que al que recibe.

La resolución del TSJPV probablemente sea jurídicamente impecable dentro del marco interpretativo aplicado. Pero políticamente abre un debate que no puede despacharse con titulares rápidos. E introduce una pregunta lógica

Si un garaje es ya un “bien necesario” para mantener una prestación pública… ¿por qué no lo es también para quien trabaja, paga impuestos y sostiene el sistema cada mes?

 


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18 may 2026

El espejismo de los 3.500 millones: Las contradicciones de EH Bildu con la vivienda

EH Bildu presenta su "nuevo" plan para resolver la necesidad habitacional en Euzkadi, con un objetivo declarado: transformar la estructura del mercado residencial y consagrar el “derecho a habitar” frente a la vivienda como activo financiero

Propone una inversión masiva de 3.500 millones de euros para promover 30.000 viviendas públicas a precios asequibles en un plazo de 10 años. Su objetivo declarado es transformar la estructura del mercado residencial y consagrar el "derecho a habitar" frente a la vivienda como activo financiero.

Financiación propuesta: Plantean que el Gobierno Vasco (Lakua) aporte 1.000 millones, otros 1.000 millones provengan de fundaciones bancarias (BBK, Kutxa, Vital) y EPSV, y 1.500 millones adicionales vía créditos del ICO y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Es decir, colaboración publico privada, tan denostada hasta hace unos dias

Precios objetivo: Estiman alquileres protegidos en torno a los 650 euros al mes y viviendas en derecho de superficie a la venta por una media de 225.000 euros.

En política, la memoria suele ser el peor enemigo de la demagogia. 

El reciente anuncio de EH Bildu, que propone a bombo y platillo ha sido publicitado por la izquierda abertzale como el nacimiento de un "nuevo paradigma". Sin embargo, basta con rascar un poco la pintura de su fachada electoralista para que emerja una doble realidad: una flagrante contradicción con sus dogmas históricos y el intento de vender como revolucionario un traje que las instituciones vascas llevan vistiendo y perfeccionando desde hace décadas.

La propuesta de EH Bildu califica de "precios realmente asequibles" la venta de pisos en derecho de superficie por 225.000€. Desde sectores de la propia izquierda tradicional o plataformas de vivienda se ha criticado a menudo que fijar un umbral de 225.000€ para vivienda protegida sigue estando fuera del alcance de la juventud precarizada y de las familias con rentas bajas, cayendo en el mismo "modelo de mercado" que ellos mismos censuran en sus discursos ideológicos.

Adquirir una propiedad, aunque sea VPO, y con derecho de superficie, por 225.000€ implica contar con un ahorro previo de, como minimo, el 20% para poder acceder a una financiación. No contamos el IVA sujeto a operaciones de este tipo, y obviamos el ahorro para los posteriores gastos que conllevan, para poder tener la vivienda a punto para sr habitada (Mobiliario, servicios, etc. etc). En definitiva, obligar a una familia a hipotecarse de por vida

Durante años, cualquier promoción pública que rozara esas cuantías era tildada por EH Bildu de "sumisión a las lógicas del mercado" y de "atropello para los jóvenes precarios".

Y ahí es donde el nuevo discurso de EH Bildu empieza a tener problemas serios de credibilidad.

Históricamente la izquierda abertzale ha mantenido un discurso contrario a grandes desarrollos residenciales. No al crecimiento urbanístico, no a la colaboración publico privada en vivienda, y ¡mucho menos a las VPO en propiedad.

Asimismo, ha criticado con dureza el modelo de las fundaciones bancarias (antiguas cajas de ahorros vascas) y la gestión de las EPSV (entidades de previsión social voluntaria), acusándolas de responder a lógicas capitalistas o de privatización. Sin embargo, en esta propuesta actual, dependen directamente de detraer 1.000 millones de euros de los fondos de estas entidades privadas y de previsión social para cuadrar su plan de vivienda.

Durante años hemos escuchado que construir más no solucionaba nada, que consumir suelo era negativo, que había que limitar nuevos desarrollos, que la vivienda en propiedad era poco menos que una concesión al “mercado”, que el alquiler debía ser prácticamente el único eje, y que la promoción privada formaba parte del problema. Ya no hablemos de las criticas constantes, durante años, a la política “ladrillo”

Con el nuevo plan EH Bildu reconoce implícitamente varias cosas: Construir y mucho, porque cuando anuncias 30.000 nuevas viviendas, estás aceptando precisamente aquello que durante años se criticó desde determinados sectores ideológicos.

EH Bildu ahora defiende: VPO en venta, promoción masiva, movilización de suelo, colaboración con fundaciones bancarias y EPSV, participación privada. En definitiva, activar suelo, acelerar tramitaciones, facilitar promoción y aumentar parque residencial

¿Dónde quedó la retórica de que la vivienda pública debía desvincularse por completo de cualquier lógica mercantil? La realidad ha entrado por la ventana de la sede de la coalición, obligándoles a aceptar los costes reales de construcción que antes negaban desde la comodidad de la oposición.

El mayor ejercicio de funambulismo político de EH Bildu consiste en pretender inaugurar la política de vivienda en Euzkadi. Venden su plan como un giro copernicano, obviando deliberadamente que el Euzkadi es, desde hace lustros, la comunidad autónoma que lidera la inversión pública en vivienda en todo el Estado, muy por encima de la media de territorios gobernados por la izquierda que ellos toman como referencia.

Euzkadi fue pionera en decretar que el suelo y la vivienda protegida jamás perdieran su condición pública, evitando la especulación. Una medida de gestión real, no de pancarta. 

Alokabide y Visesa: El parque público de alquiler vasco no es una promesa a diez años; es una red que ya atiende a miles de familias gracias a una financiación estructural y sostenible que no necesita saquear los fondos de pensiones de los trabajadores. 

Ayudas Directas e Inmediatas: Frente al "ya vendrán las grúas dentro de una década", programas como Gaztelagun o Emanzipa ofrecen soluciones de emancipación aquí y ahora, inyectando recursos directos en los jóvenes vascos.

El plan de EH Bildu no es un nuevo paradigma; es un reconocimiento implícito de que el modelo de concertación, edificación protegida y uso de la estructura financiera de Euskadi que el PNV y el Gobierno Vasco llevan defendiendo años es el único camino viable. La diferencia estriba en que el Ejecutivo vasco lo hace respetando la seguridad jurídica, el ahorro de los trabajadores y la estabilidad presupuestaria.

La propuesta de la izquierda abertzale es el clásico traje populista: mucha propaganda, un despliegue de cifras hiperbólicas y, en el fondo, una profunda vacuidad técnica que pretende ocultar que, para solucionar el problema de la vivienda, han tenido que acabar copiando los apuntes del partido que gobierna. Euzkadi no necesita experimentos que comprometan el futuro de sus pensionistas; necesita seguir gestionando la realidad con el rigor que las pancartas nunca han tenido. 

La pregunta es inevitable ¿Cuántos proyectos se retrasaron en Euzkadi por discursos maximalistas contra cualquier desarrollo urbanístico?

Desde siempre la izquierda abertzale, Eh Bildu ha demonizado la vivienda en propiedad, priorizando, en exclusiva, la vivienda en alquiler. Discursos como “consecución de una vivienda digna entendemos como elemento clave la necesidad de impulsar y potenciar el parque de vivienda en alquiler” Documento crítico sobre vivienda nueva y consumo de suelo EH Bildu defendiendo un modelo basado casi exclusivamente en alquiler y desmercantilización y ahora aceptando VPO en venta como instrumento financiero para sostener el sistema El modelo vasco y el fin de la VPO especulativa.

Es claro que EH Bildu, intenta modular su discurso abstrayéndose de pasados. Sean bien recibidos, pero habrá que recordar que durante décadas otros llevan trabajando el mismo modelo que ellos intentan copiar, y muy a pesar suyo

 

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17 may 2026

Gazteiz no puede convertirse en un laboratorio improvisado de políticas migratorias diseñadas desde Madrid

Nuevamente el debate sobre el macrocentro de refugiados de Arana en Vitoria-Gasteiz. No es únicamente una cuestión de plazas, edificios o cifras. Es un debate sobre modelo de país, sobre autogobierno y sobre quién decide cómo se gestionan cuestiones tan sensibles como la acogida, la integración y la convivencia.

Y todo porque el Gobierno del Reino de España sigue con sus mismas formas impositivas. Primero actuar según su conveniencia, y luego, si eso, preguntan qué tal.

Como si esto fuera un zoco donde el regateo es pan de cada día, ahora anuncian que el centro ya no tendrá 350 plazas, ni 200 que fue su anterior oferta. Ahora hablan de 120. Mañana quizá vuelvan a cambiar las cifras. Todo menos entrar en el fondo del problema. No interesa

El problema de fondo sigue siendo exactamente el mismo: la sensación de improvisación, unilateralidad y ausencia de coordinación real con las instituciones vascas.

Conviene recordar algo que algunos intentan ocultar interesadamente: el PNV no está rechazando la acogida de personas refugiadas. Euzkadi lleva años demostrando solidaridad, responsabilidad y capacidad de integración. Lo hizo durante la crisis ucraniana, lo hace diariamente a través de múltiples recursos sociales y lo ha hecho históricamente sin necesidad de grandes titulares ni campañas propagandísticas.

El fondo del debate es si Euzkadi debe aceptar sin más un modelo impuesto desde Madrid, diseñado en despachos ministeriales alejados de la realidad social de nuestros barrios y ciudades. Y la respuesta es clara y rotundamente que NO

El llamado “modelo vasco de acogida” siempre ha apostado por recursos pequeños, distribuidos y coordinados con ayuntamientos, diputaciones y tejido social. Un modelo pensado para integrar, no para acumular personas en grandes infraestructuras cuya gestión y consecuencias terminan recayendo sobre las instituciones vascas y la ciudadanía vasca.

Eso es precisamente lo que el Gobierno central parece no estar dispuesto a asumir. Se limita a números, porcentajes y expedientes administrativos, mientras en Euzkadi se habla de convivencia, cohesión comunitaria

Desde Euzkadi se reclama autogobierno, competencias y capacidad de decisión propia. En cambio, desde el gobierno español se reciben decisiones estratégicas sobre inmigración y acogida, sin contar realmente con Euzkadi

El caso de Arana refleja una contradicción cada vez más evidente dentro del actual escenario político: mientras el Estado exige corresponsabilidad institucional, sigue reservándose las decisiones fundamentales.

La rebaja de plazas no ha sido por convicción sino por presión institucional, política y social, que ha obligado al Gobierno estatal corregir un proyecto que nació sobredimensionado y mal planteado desde el inicio.

Hay quienes reducirán, interesadamente, el debate entre “Solidaridad” o “insolidaridad”. Un grave error ya que obviando el problema nunca se llegara a la solución

Porque precisamente para preservar la convivencia, la integración y el respaldo social a las políticas de acogida hace falta planificación, equilibrio y arraigo territorial.

Europa está llena de ejemplos donde la improvisación migratoria ha terminado alimentando fracturas sociales, desafección política y el crecimiento de posiciones extremas.

Euzkadi no necesita copiar errores ajenos, sino capacidad propia para decidir cómo quiere gestionar su modelo de acogida, sino. Algo tan sencillo como: respeto institucional, coordinación real y reconocimiento efectivo del autogobierno vasco.

La solidaridad no puede ser el pretexto para convertir una coartada para centralizar decisiones que afectan directamente a nuestra sociedad.

Ni Gazteiz puede transformarse en un experimento político diseñado desde cientos de kilómetros de distancia.


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16 may 2026

Bizkaia lleva casi el 45% de su presupuesto a acción social

Una buena noticia, Y es que las Juntas Generales de Bizkaia acaban de aprobar un presupuesto foral de 1.716,2 millones de euros para 2026. Un incremento del 3,9% respecto al ejercicio anterior y con un dato especialmente significativo: casi la mitad del presupuesto irá destinado a gasto social.

Que la Diputación destine 767,2 millones de euros a Acción Social, es decir, el 44,7% del presupuesto total significa decidir a que se destinan los recursos públicos. A eso se llama gestionar al margen de titulares, agitación, etc.etc.

Como decimos. 767,2 millones de euros que se destinarán a la atención de los mayores, dependencia, residencias, discapacidad, inclusión social, protección de menores, ayuda domiciliaria. En definitiva, apoyo a miles de familias de nuestro territorio.

Junto al presupuestos llega también una reforma fiscal importante: El impuesto de Sociedades sube del 15% al 19%, y las rentas de ahorro pasan a tributar del 25% al 28%. Una muestra de gobernanza que prioriza sostener servicios públicos reales que afectan directamente a la vida cotidiana de la ciudadanía.

Esto se produce en medio del debate entre quienes defienden que quien mas tienen deben aportar mas para sostener el Estado de bienestar social, y quienes alertan de que elevar la presión fiscal puede afectar a la competitividad, la inversión y la atracción empresarial.

No obstante, es obligado mantener el equilibrio entre justicia social y fortaleza económica. Y este va a ser uno de los grandes retos de los próximos años. Ya que, conviene recordar que sin empresas no hay empleo, sin empleo no hay cotizaciones, y sin cotizaciones tampoco hay recursos para financiar políticas sociales

Al margen de este debate fiscal, la realidad es que Bizkaia puede decidir sobre estas cuestiones porque disponemos de un autogobierno real, por el cual podemos recaudar, administrar, planificar, etc. Se llama Concierto Económico.

Hay quienes hablan de soberanía. Bueno, aquí hay un ejercicio de soberanía real y diario cuando se aprueba presupuestos, con los cuales de financian servicios, se gestionan recursos, etc. etc. Con errores, por supuesto, con criticas legitimas, necesarias, pero desde la realidad

Desde esa la realidad desde la que la política útil se mide, no por los gritos y/o las consignas, sino por la capacidad de gestionar 1.716 millones de euros y convertirlos en servicios reales para la ciudadanía.

 

 


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15 may 2026

45 años después, todavía intentan presentar el autogobierno vasco como un privilegio

45 años después de la recuperación del Concierto Económico, el Gobierno Vasco reconoce algo que muchos llevamos tiempo viendo con claridad: fuera de Euzkadi se ha instalado un relato profundamente distorsionado sobre el sistema foral vasco.

La noticia publicada estos días lo admite sin rodeos. Según el estudio encargado por el propio Ejecutivo vasco, apenas un pequeño porcentaje de ciudadanos del Estado conoce realmente cómo funciona el Concierto Económico, mientras que una parte importante lo asocia a conceptos como “privilegio”, “insolidaridad” o “trato de favor”.

Y ahí está precisamente el problema.

Durante años se ha permitido que determinados discursos políticos y mediáticos construyan una caricatura interesada del autogobierno vasco. Un relato simplista que intenta presentar el sistema foral como una especie de concesión arbitraria del Estado a Euzkadi, cuando la realidad es exactamente la contraria.

En fechas anteriores intentamos hacer un poco de pedagogía sobre el Concierto Económico

El Concierto Económico no consiste en recibir más dinero. Consiste en asumir más responsabilidad.

Euzkadi recauda sus propios impuestos. Euzkadi responde de su economía. Euzkadi asume íntegramente el riesgo de su recaudación. Y Euzkadi, además, aporta al Estado mediante el Cupo para financiar las competencias no transferidas.

Es decir: si la economía va mal, aquí no hay un “papá Estado” cubriendo automáticamente el agujero.

Y esa diferencia es fundamental.

Mientras otras comunidades viven instaladas en un sistema donde el déficit, la deuda o el rescate permanente terminan diluyéndose en el conjunto estatal, el modelo vasco obliga a gestionar con responsabilidad real. Recaudar aquí. Administrar aquí. Responder aquí.

Por eso molesta.

Porque el verdadero problema para ciertos sectores políticos no es el Concierto Económico en sí. El verdadero problema es que Euzkadi ha demostrado durante décadas que un modelo basado en autogobierno, cercanía institucional y responsabilidad fiscal puede funcionar mejor que el modelo centralizado que algunos pretenden imponer como único válido.

Y eso desmonta demasiados discursos.

Resulta especialmente revelador que los ataques al sistema foral reaparezcan siempre en los mismos momentos: cuando Euzkadi mantiene mejores indicadores industriales, o cuando resiste mejor determinadas crisis, o cuando conserva una mayor capacidad de inversión pública, o cuando logra acuerdos estratégicos gracias a su capacidad financiera propia.

Entonces aparecen las mismas palabras de siempre: “privilegio”, “insolidaridad”, “agravio”.

Pero curiosamente nunca se habla de privilegio cuando Euzkadi aporta más al Estado de lo que recibe. Nunca se habla de insolidaridad cuando la industria vasca sostiene miles de empleos y contribuye decisivamente al conjunto de la economía estatal. Nunca se habla de agravio cuando aquí se asume el coste político y económico de gestionar directamente los ingresos públicos.

La realidad histórica, además, desmonta completamente el relato victimista que algunos intentan construir.

El sistema foral no fue un regalo. Fue un derecho histórico recortado, perseguido y parcialmente eliminado durante décadas. Bizkaia y Gipuzkoa llegaron incluso a perder sus conciertos económicos tras la Guerra Civil por decisión del franquismo, precisamente como castigo político.

Lo recuperado con el Estatuto de Gernika no fue un privilegio nuevo, sino la restauración parcial de una tradición histórica de autogobierno fiscal profundamente arraigada en este país.

Por eso sorprende que el Gobierno Vasco descubra ahora la necesidad de “explicar” el modelo.

La pedagogía llega tarde.

Durante demasiado tiempo se ha permitido que otros escribieran el relato sobre Euzkadi fuera de Euzkadi. Durante demasiado tiempo se ha reaccionado con silencio ante campañas políticas que buscaban erosionar cualquier singularidad vasca. Durante demasiado tiempo se ha dado por hecho que la realidad se defendía sola.

En política, quien no explica, pierde el relato.

Defender el Concierto Económico no es defender un privilegio. Es defender una manera distinta de entender la responsabilidad institucional, la gestión pública y el autogobierno.


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14 may 2026

Suficiencia y eficiencia… sí. Pero también producción

El artículo publicado recientemente en GARA por miembros de Stop Fosilak tiene algo de reconocimiento implícito. Tardío, pero reconocimiento, al fin y al cabo.

Llevamos meses defendiendo que Euzkadi necesita soberanía energética real hemos tenido que escuchar durante años campañas contra parques eólicos, oposición sistemática a infraestructuras, discursos maximalistas incompatibles con la realidad industrial vasca, y una romantización del “no a todo” que nos condenaba a seguir dependiendo del gas y del petróleo exterior.

Ahora incluso sectores próximos al ecosistema ideológico de la izquierda abertzale reconocen algo elemental: sin renovables, no hay soberanía posible.

Y resulta especialmente significativo que este giro aparezca precisamente en GARA/NAIZ, medios históricamente cercanos al ámbito político que durante años alimentó muchas de esas resistencias.

Stop Fosilak reconoce varias cuestiones fundamentales:

Que Euzkadi depende masivamente de combustibles fósiles, que la transición va demasiado lenta, que las renovables deben desplegarse, y que no basta con pequeños proyectos simbólicos. Exactamente el debate que algunos llevamos tiempo planteando.

La soberanía no consiste únicamente en grandes discursos identitarios, ya que. También, significa producir energía, garantizar suministro, y reducir dependencia exterior. Proteger la industria y evitar que cada crisis internacional golpee directamente nuestra economía.

Hablar de soberanía energética implica aceptar: parques eólicos, redes eléctricas, almacenamiento, fotovoltaica, infraestructuras, planificación territorial, y decisiones incómodas.

¿Está dispuesta toda esa izquierda política y social a asumir las consecuencias reales de lo que plantea?

Como también decíamos en artículos anteriores, no se puede reclamar soberanía energética mientras se combate sistemáticamente cualquier proyecto energético.

Durante demasiado tiempo, parte del debate energético vasco ha estado dominado por el inmovilismo: “renovables sí, pero aquí no”, “no in my back yard”. “transición sí, pero sin infraestructuras”, “descarbonización sí, pero sin impacto visual”.

Mientras tanto: seguíamos quemando gas, importando energía, dependiendo del exterior, y debilitando nuestra autonomía estratégica.

Ahora incluso sectores ecologistas cercanos a ese espacio reconocen que la situación es insostenible.

La soberanía energética no se declama, se construye, se produce con industria, tecnología, planificación, renovales etc. 

Como tambien deciamos en dias anteriores, Se construye con proyectos como las Comunidades Energeticas

Y, por supuesto, con la capacidad de tomar decisiones estratégicas propias, ya que Euzkadi nunca será soberana mientras dependa energéticamente del exterior

Algunos empiezan a descubrir en 2026 lo que otros llevamos meses defendiendo: que la soberanía energética no se construye con pancartas contra molinos, sino reduciendo de verdad la dependencia fósil

 


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