29 may 2026

La Frontera Norte ya está aquí: Francia cierra… y Euzkadi puede sufrir el efecto rebote

La propuesta del ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, de suspender durante tres años la inmigración legal en Francia no es un hecho aislado. Refleja un cambio profundo en Europa: el endurecimiento de las políticas migratorias y el reforzamiento de las llamadas “fronteras exteriores” … y también interiores de facto.

El Gobierno Vasco lleva tiempo reclamando en Bruselas y Madrid: la “Frontera Norte”.

Francia reconoce ya abiertamente que su capacidad de integración “ha llegado al límite”. El problema es que cuando un gran Estado europeo endurece controles, restringe permisos y dificulta reagrupaciones familiares, la presión migratoria no desaparece: se desplaza.

Y Euzkadi, por su posición geográfica, puede convertirse en uno de los territorios más afectados.

Que engloba el concepto “Frontera Norte”.

El Gobierno Vasco y Canarias llevan tiempo reclamando al Estado y a la UE que reconozcan dos realidades distintas como son, la frontera sur mediterránea, y la frontera norte atlántica y pirenaica.

La llamada “Frontera Norte” hace referencia especialmente al eje: Irún, Bidasoa, Gipuzkoa, conexiones ferroviarias y viarias hacia Francia, y corredores logísticos hacia Europa.

Es decir: la puerta natural entre la Península Ibérica y el corazón europeo.

El problema es que durante años Madrid ha actuado como si la presión migratoria terminara en Andalucía o Canarias, cuando la realidad demuestra que miles de personas intentan continuar hacia Francia, Alemania o Bélgica atravesando Euzkadi.

Cuando Francia cierra, se produce un efecto rebote, La presión se acumula migratoria se acumula en Euzkadi

Si Francia endurece todavía más sus políticas: aumentarán devoluciones, controles policiales, restricciones fronterizas, y rechazos administrativos. ¿Consecuencia? Muchos inmigrantes que pretendían seguir ruta hacia Europa quedarán bloqueados en el lado sur de la frontera.

Y eso afecta directamente a: Irún, Donostia, Bilbao, con el consiguiente incremento de gastos en recursos sociales, sistemas de acogida, seguridad, vivienda, sanidad, y cohesión social. En consecuencia, se verifica que la realidad geográfica es tozuda. Euzkadi es frontera europea, con gran incidencia en las consecuencias de sufrir dinámicas propias de una frontera continental

Inmigración ilegal e inmigración legal desviada. Aquí hay otro elemento que casi nadie quiere explicar.

Cuando Francia plantea limitar incluso la inmigración legal, las repercusiones no afectan únicamente a la inmigración irregular.

También puede producirse un desplazamiento de flujos legales como trabajadores, reagrupaciones familiares, solicitantes de permisos, demandantes de asilo, mano de obra extranjera.

Parte de esos flujos puede acabar concentrándose más en territorios cercanos como Euzkadi, especialmente si España mantiene políticas más laxas o procesos de regularización distintos.

Es decir: la presión no sería solamente policial o humanitaria, sino que también sería administrativa, económica, laboral, y habitacional.

Emerge una contradicción europea. Su necesidad de mano de obra, Pero al mismo tiempo muchos gobiernos europeos están endureciendo sus discursos porque observan saturación de servicios públicos, problemas de integración, aumento de tensión social, inseguridad, crecimiento de partidos populistas, y crisis de vivienda. Y mientras París, Berlín o Copenhague endurecen posiciones, en España muchas veces se sigue abordando el debate desde el eslogan ideológico. Sin planificación real. Sin estrategia territorial. Y sin reconocer el impacto específico sobre territorios frontera como Euzkadi. 

Ante esto el Gobierno Vasco reclama dentro del Pacto Europeo de Migración y Asilo participación directa de Euzkadi, capacidad de gestión, coordinación transfronteriza, financiación europea, y reconocimiento institucional de la Frontera Norte. Porque aquí se vive sobre el terreno pero cada decisión de Paris repercute inmediatamente en Gipuzkoa y Bizkaia

Lo ocurrido en Francia demuestra algo evidente y es que Europa está entrando en una nueva fase migratoria. Y quien no quiera entender la importancia estratégica de la Frontera Norte simplemente está ignorando la realidad geopolítica que ya se está configurando delante de nuestros ojos.

Muchos países europeos empiezan a reconocer un problema que durante años se intentó minimizar: cuando la integración fracasa y los flujos migratorios se concentran masivamente en determinados barrios, aparecen dinámicas de segregación social y cultural muy difíciles de revertir.

Francia, Bélgica, Suecia o Reino Unido llevan años debatiendo sobre barrios cerrados socialmente, guetos urbanos, fracaso de integración, aumento de delincuencia organizada, radicalización, y pérdida de autoridad efectiva del Estado en determinadas zonas.

En varios países nórdicos incluso se ha llegado a hablar oficialmente de “sociedades paralelas”, donde determinadas costumbres, normas religiosas o códigos comunitarios terminan imponiéndose de facto sobre las leyes y valores del propio Estado europeo.

El problema no afecta únicamente a inmigrantes recién llegados. En muchos casos son dinámicas enquistadas ya en segunda o tercera generación, especialmente en grandes periferias urbanas francesas, suecas o británicas.

Durante años se presentó a Suecia como ejemplo del multiculturalismo europeo. Sin embargo, hoy incluso instituciones suecas reconocen problemas de segregación, tensión social y auge de movimientos antinmigración.

En Francia ocurre algo parecido. El modelo republicano francés apostó históricamente por la asimilación, pero el propio debate político francés reconoce ya enormes dificultades de integración en determinados suburbios urbanos.

Y en Reino Unido la presión migratoria y la percepción de pérdida de control fronterizo han alimentado un endurecimiento político cada vez mayor, tanto en conservadores como incluso en laboristas. El surgimiento y auge de la ultraderecha nace de contradicciones europeas. .

Mientras parte de la izquierda continúa abordando cualquier debate migratorio únicamente desde parámetros morales o ideológicos, amplios sectores sociales europeos perciben: pérdida de identidad cultural, inseguridad, presión sobre vivienda y servicios públicos, cambios acelerados en barrios enteros, y sensación de que el Estado pierde capacidad de control.

Ese caldo de cultivo ha alimentado el crecimiento de fuerzas identitarias y ultraderechistas en prácticamente toda Europa.

No es casualidad que: Marine Le Pen crezca en Francia, Reform UK en Reino Unido, Demócratas Suecos en Suecia, AfD en Alemania, o Vox en España.

La inmigración masiva y la sensación de pérdida de cohesión nacional se han convertido en uno de los grandes motores políticos europeos.

Euzkadi no es ajena a este escenario. Si Francia endurece controles y parte de los flujos migratorios quedan retenidos al sur de la frontera, Euzkadi puede experimentar tensiones similares a menor escala. Como ya hemos relatado concentración territorial, presión sobre vivienda, saturación de recursos, dificultades de integración, y aparición de bolsas de exclusión social.

Por eso el debate sobre la Frontera Norte no es solo policial o administrativo. Es también: cultural, social, económico, y de cohesión comunitaria.

Porque ignorar los problemas reales solo provoca que el malestar social termine siendo capitalizado por discursos extremistas.

Y eso precisamente es lo que ya está ocurriendo en buena parte de Europa.

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28 may 2026

“Los aporreados de Loiu”: cuando Gara vuelve a culpar a la Ertzaintza y blanquear a quienes buscan el choque

La portada de Gara nos hace “deleitar” con su linea editorial habitual, militancia política disfrazada de periodismo. Ejemplo:El tratamiento que Gara hace de los incidentes de Loiu, con titulares, denunciando que ciudadanos modélicos. donde la solidaridad ha sido en ellos una constante en su vida, fueron “aporreados”, y, como no, presentando a la Ertzaintza como agresora y convertir automáticamente a quienes participaron en los altercados en víctimas indefensas forma parte de un relato perfectamente construido desde hace décadas.

Un relato donde jamás existe responsabilidad de quienes provocan, empujan, desafían cordones policiales o buscan deliberadamente la imagen del enfrentamiento.

En Loiu nadie fue golpeado por defender Palestina. Nadie fue perseguido por sus ideas. Lo que ocurrió fue que determinados sectores volvieron a utilizar una causa internacional como excusa para generar tensión, provocar enfrentamientos y señalar nuevamente a la Ertzaintza.

Mientras el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, recordaba algo elemental —que estamos ante un problema de orden público y convivencia y no ante un conflicto internacional trasladado a Euzkadi—, Gara optaba por construir una narrativa donde la Ertzaintza aparece prácticamente como una fuerza de ocupación y los participantes en el tumulto como mártires políticos.

Pero la realidad es mucho más incómoda para ese relato.

La propia versión del Gobierno Vasco reconoce provocaciones, tensión, agresiones y siete agentes heridos. La Ertzaintza acudió a petición de AENA para garantizar el funcionamiento normal de una infraestructura crítica como el aeropuerto de Loiu. Y eso, en cualquier democracia europea, implica hacer cumplir unas normas mínimas de seguridad y convivencia.

Sin embargo, determinados sectores vuelven a actuar como durante años nos tienen acostumbrados. Primero tensan la situación, después buscan el choque, más tarde seleccionan imágenes concretas, y finalmente construyen un relato de “represión”.

El manual no ha cambiado en décadas.

Lo verdaderamente preocupante es que algunos intenten trasladar a Euzkadi conflictos internacionales para alimentar aquí dinámicas de confrontación política interna. Antes fue la OTAN, luego el TAV, después los presos, ahora Gaza. La Flotilla como instrumento político. La causa cambia; el método siempre es idéntico: victimismo, agitación y deslegitimación institucional. Tensión callejera, victimismo y utilización política del conflicto

¿Dónde estaban estas “flotillas”, estos bloqueos simbólicos, esta tensión callejera y esta movilización permanente cuando Rusia invadió Ucrania?

¿Dónde estaban los recibimientos multitudinarios, los aeropuertos convertidos en escenarios políticos y las campañas constantes de señalamiento institucional?

Porque mientras Ucrania sufría una invasión militar en suelo europeo, con miles de civiles asesinados, ciudades arrasadas y millones de desplazados, muchos de los que hoy monopolizan el discurso moral apenas pasaban de declaraciones genéricas cuidadosamente calculadas para no incomodar determinados marcos ideológicos.

Y nuevamente el objetivo prioritario vuelve a ser la Ertzaintza.

No deja de resultar llamativo que quienes durante años guardaron silencio —o directamente justificaron— campañas de odio contra la policía vasca, vuelvan ahora a señalarla públicamente mientras hablan de “derechos humanos” y “convivencia”.

Detrás de titulares como los de Gara hay algo mucho más profundo y es la incapacidad de ciertos sectores para aceptar que Euzkadi tiene instituciones propias, policía propia y normas propias que deben cumplirse.

Para algunos, la Ertzaintza solo es legítima cuando mira hacia otro lado, pero cuando actúa para garantizar seguridad y convivencia, automáticamente pasa a convertirse en “represora”.

La ciudadanía vasca empieza a estar cansada de esta dinámica permanente de tensión y confrontación importada. Euskadi necesita estabilidad, convivencia y respeto institucional. No convertir cada conflicto internacional en una excusa para volver a abrir trincheras políticas que este país ya sufrió demasiado durante décadas.

¿qué habría ocurrido en cualquier otro aeropuerto europeo si un grupo hubiese intentado desbordar dispositivos policiales, generar tensión y desafiar órdenes de seguridad?

Probablemente exactamente lo mismo. Solo que allí nadie hablaría después de “aporreados”.

 


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27 may 2026

"Como si fueran nuevos”: la amnesia selectiva de EH Bildu y GARA

El editorial de Gara/Naiz del dia 25/05 itulado “Como si fueran nuevos, como si estuvieran solos” vuelve a evidenciar una contradicción política y moral que parte de la izquierda abertzale sigue arrastrando décadas después

Exigir responsabilidades institucionales al PNV y al Gobierno Vasco mientras se sigue relativizando, justificando o minimizando el sufrimiento provocado por el entorno político y social que durante años amparó la violencia de ETA. Resulta difícil leer determinadas lecciones morales en GARA sin recordar la hemeroteca de quienes durante décadas justificaron, blanquearon o minimizaron la violencia política en Euzkadi.

El editorial habla de personas “secuestradas, maltratadas y deportadas”. Y es ahí donde aparece la gran contradicción.

Porque quienes hoy utilizan ese lenguaje son los mismos espacios políticos y mediáticos que durante años jamás utilizaron con la misma contundencia términos como secuestro, extorsión, chantaje, asesinato, o persecución política para describir lo que aquí pasaba y su entorno hicieron durante décadas en Euzkadi.

Quieren presentarse ahora ante el mundo como referentes éticos internacionales mientras pretenden que la sociedad vasca olvide quiénes fueron realmente conocidos en los noticiarios de medio mundo: los que justificaban el “conflicto” mientras se asesinaba, los que callaban ante empresarios extorsionados, los que miraban hacia otro lado ante concejales amenazados, los que señalaban a ertzainas, periodistas y jueces, los que convertían funerales en actos políticos, y los que durante años generaron miedo, fractura social etc etc

Porque sí, Euzkadi también conoció secuestros, maltratos, etc. Y mientras todo eso ocurría, el entorno político hoy representado por EH Bildu jamás estuvo precisamente en primera línea de la defensa democrática.

Ahora intentan actuar como si acabaran de llegar. Como si fueran observadores neutrales de la historia. Como si nunca hubieran contribuido a intoxicar la convivencia vasca.

Pero la hemeroteca existe. Y resulta especialmente obsceno ver cómo quienes jamás han hecho una autocrítica proporcional al daño causado intentan ahora apropiarse del monopolio de los derechos humanos y de la superioridad moral.

Porque una cosa es solidarizarse con Gaza (obviando Ukrania, para lo cual no ha habido flotillas similares)—algo perfectamente legítimo— y otra muy distinta intentar utilizar ese conflicto para blanquear décadas de silencio, complicidad política o ambigüedad calculada en Euskadi.

El problema para EH Bildu y para GARA es que la memoria no empieza ayer.

Como decíamos otros, son los mismos que ahora se rasgan las vestiduras, loa que fueron realmente noticia internacional durante décadas: no precisamente por defender la convivencia democrática.

“En la escuela se aprende que poner un ‘pero’ a unas disculpas vacía de valor ese acto de responsabilidad”, escribe GARA.

Curiosa reflexión viniendo precisamente de un entorno político que lleva décadas instalando “peros” cada vez que se habla del dolor causado con su aquiescencia

Siempre hubo un “pero”. O varios, como ejemplo: “Pero había conflicto”. “Pero el Estado…”. “Pero la dispersión…” “Pero también hubo violencia policial”. “Pero todas las violencias…”. “Pero el contexto político…”.

Décadas enteras relativizando el terror mediante el uso sistemático del “pero”.

Porque la verdadera diferencia es esta: cuando otros piden disculpas, EH Bildu exige pureza absoluta; cuando les toca mirar su propia historia, aparecen inmediatamente las matizaciones, las contextualizaciones y los silencios calculados.

Y resulta todavía más cínico leer acusaciones sobre “servir de señuelo para que los dirigentes no rindan cuentas” cuando precisamente la izquierda abertzale ha construido durante años una gigantesca operación política y mediática destinada a evitar rendir cuentas sobre su propio pasado.

Jamás hubo una autocrítica proporcional al daño causado. Nunca hubo una condena clara durante los años más duros. Nunca hubo una petición de perdón inequívoca hacia muchas víctimas concretas. Nunca hubo una explicación real a la sociedad vasca sobre cómo pudieron justificar durante tanto tiempo lo injustificable.

Y ahora pretenden repartir carnés de ética política desde columnas editoriales redactadas como si la historia comenzara anteayer.

No, la sociedad vasca tiene memoria. Y recuerda perfectamente quiénes intentaban justificar cada asesinato con un “pero”. Quiénes señalaban a la Ertzaintza. Y quiénes callaban mientras otros enterraban a sus muertos.

Por eso resulta difícil aceptar lecciones de responsabilidad democrática de quienes todavía hoy siguen sin asumir plenamente la suya.

 


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26 may 2026

EL DOBLE RASERO MORAL DE EH BILDU Y SU ENTORNO: ISRAEL SÍ, OTROS NO

Resulta curioso contemplar el discurso moralista, buenista e idealista de determinados sectores políticos y mediáticos cuando descubren que la seguridad del aeropuerto de Loiu puede estar gestionada por una empresa israelí, o cuando una empresa vasca como CAF firma contratos internacionales relacionados con Israel.

De repente aparecen los guardianes de la pureza ética, los mismos que llevan años defendiendo una economía globalizada cuando les interesa, pero que ahora pretenden convertir determinadas relaciones comerciales en un pecado político.

La pregunta es muy sencilla: ¿por qué Israel sí y otros países no?

Porque si el criterio es realmente ético y humanitario, entonces habría que revisar inmediatamente las relaciones económicas, comerciales y energéticas con Arabia Saudí, China, Catar, Turquía o incluso países que mantienen graves denuncias internacionales en materia de derechos humanos, libertades políticas o derechos laborales.

¿O acaso China es el paradigma de las libertades democráticas? ¿Arabia Saudí representa la igualdad y los derechos humanos? ¿Rusia es un modelo político ejemplar? ¿Qatar lo era mientras se construían estadios para el Mundial?

Sin embargo, ahí nunca vemos campañas permanentes de boicot por parte de EH Bildu y su entorno. No vemos la misma indignación cuando llegan inversiones asiáticas, petróleo árabe o productos fabricados en condiciones laborales que en Europa serían ilegales.

Estamos ante un debate moral o estamos ante un debate puramente ideológico y propagandístico.

Las empresas vascas compiten en una economía global. CAF, Sidenor, empresas tecnológicas, ingenierías o firmas de seguridad se presentan a concursos internacionales porque necesitan carga de trabajo, contratos y estabilidad industrial.

Y cuando esos contratos se consiguen, quienes verdaderamente se benefician son miles de trabajadores vascos: trabajadores que viven en Euzkadi, que cotizan en Euzkadi, que pagan impuestos en Euzkadi, y que sostienen buena parte de nuestro estado de bienestar.

Eso es lo que EH Bildu parece olvidar constantemente desde su comodidad discursiva.

Cuando una empresa israelí gana un concurso público, normalmente lo hace porque ha cumplido las condiciones técnicas y económicas exigidas en un procedimiento legal y abierto. Exactamente igual que hacen empresas vascas cuando compiten en otros mercados internacionales.

¿O acaso EH Bildu propone ahora vetar empresas por nacionalidad? ¿Empezaremos a hacer listas políticas de países “permitidos” y “prohibidos” según convenga al relato ideológico del momento?

Porque eso tiene un nombre: sectarismo económico.

Lo más paradójico es que quienes hoy se escandalizan por relaciones comerciales con Israel jamás han tenido demasiados reparos en colaborar políticamente con regímenes o movimientos internacionales, ejemplo Cuba, Venezuela, etc, profundamente alejados de los estándares democráticos occidentales.

El problema de fondo es otro:
EH Bildu y su entorno siguen instalados en una política emocional y simbólica, mientras otros intentan gestionar una economía real.

Una economía donde las empresas necesitan contratos. Donde la industria necesita mercados, donde los trabajadores necesitan empleo. y donde Euzkadi no puede permitirse vivir aislada del mundo por consignas ideológicas de salón.

La política de pancarta puede dar réditos electorales a corto plazo. Otros intentan mantener fábricas abiertas, nóminas pagadas y tejido industrial competitivo.

Y esa diferencia empieza a ser cada vez más evidente para mucha gente.

 


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25 may 2026

Sr. Eneko Andueza, Socio de Gobierno? U oposición permanente”

Resulta difícil encontrar un ejemplo más claro de contradicción política que el de Eneko Andueza y el PSE en Euzkadi. Forman parte del Gobierno Vasco, gobiernan junto al PNV en diputaciones y ayuntamientos, participan de las decisiones estratégicas del país… pero cada vez que aparece un foco mediático el Sr. Andueza (PSE), actúa como si estuviera en la oposición más dura. Ahora lo hacen con el Mundial 2030.

Mientras el Gobierno Vasco y las instituciones vascas analizan con prudencia el enorme impacto económico, logístico, urbanístico y de seguridad que exige la FIFA, Andueza sale acusando al PNV de tener “vértigo” por gestionar algo grande.

¿Vértigo? Precisamente Euzkadi y Bilbao llevan décadas demostrando lo contrario. ¿Quién transformó Bilbao en referencia internacional?

Vamos a refrescar la memoria política del Sr. Enero Andueza (aunque no debería hacer falta a estas alturas)

La regeneración de Bilbao.

El Museo Guggenheim. La ampliación del Puerto. El Metro de Bilbao. Euskalduna Jauregia. San Mamés. La llegada de finales europeas. La organización de eventos internacionales. La transformación urbana y turística de Bizkaia. La industria avanzada, la energía y la innovación.

Nada de eso nació del discurso fácil ni del populismo mediático. Se hizo desde la gestión seria, institucional y responsable.

Bilbao ha organizado: finales europeas, grandes conciertos, citas deportivas internacionales, congresos mundiales, eventos culturales masivos, y una transformación urbana estudiada en medio mundo.

Hablar de “vértigo” precisamente sobre quienes han liderado esa transformación resulta casi grotesco.

El problema no es el Mundial. El problema es el oportunismo. y el populismo rampante que destilan

El PSE parece instalado en una estrategia constante: gobernar por la mañana y hacer oposición por la tarde. Cuando, en contraposición con el ambiente político en el Reino de España,  

Cuando hay estabilidad institucional, aparecen marcando perfil

Cuando hay proyectos estratégicos, aparecen filtrando dudas.

Cuando hay decisiones complejas, aparecen buscando titulares rápidos.

Y mientras tanto, intentan presentar al PNV como un partido paralizado… cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario.

Si hoy Euzkadi tiene prestigio internacional, capacidad organizativa y una imagen moderna en Europa, no ha sido precisamente por los discursos grandilocuentes del socialismo vasco. Quizás, muy a su pesar, y lo digo por la cantidad de muros y trabas que lo han dificultado.

Lo ha sido gracias a décadas de gestión institucional seria.

Prudencia no es debilidad

Lo verdaderamente irresponsable sería aceptar cualquier exigencia de la FIFA sin estudiar todas las premisas, circunstancias, pros y contras. costes reales, impacto económico, etc.etc. Y esto no es “tener miedo” Eso es gobernar.

Lo que si se evidencia esos claros tintes identitarios que integran su selección española, de los cuales el PSOE, y el Sr. Andueza son claros exponentes. Anteponen su esencia españolista al rigor de la gobernanza, de la que ellos son socios.

Quizás se debería analizar la lealtad de estos socios. Como bien refiere una frase: Con estos amigos para que quiero enemigos

Euzkadi necesita menos teatro político y más responsabilidad. La ciudadanía no espera bronca permanente entre socios de gobierno. Espera rigor, estabilidad y visión de país.

Y si algo ha demostrado Euzkadi durante décadas es precisamente capacidad para gestionar grandes proyectos con seriedad, consenso institucional y resultados visibles.

Por eso resulta difícil aceptar lecciones sobre “gestionar algo grande” de quienes llevan semanas instalados en la confrontación mediática permanente.

Las grandes obras, los grandes eventos y las grandes transformaciones de Euzkadi no se construyeron con titulares. Se construyeron gobernando.

 


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24 may 2026

Cuando el PSOE intenta reescribir la historia de Euzkadi.

El Gobierno entrega a la familia de Ramón Rubial la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a titulo póstumo a Ramon Rubial, presidente del Consejo General Vasco preautonómico, primer lehendakari de la democracia y también presidente del PSOE entre 1976 y 1999, año de su fallecimiento. Este es relato que nos ofrece el PSOE

Resulta sorprendente —o quizá no tanto— ver cómo determinados sectores del PSOE/PSE su postura contumaz de intentar apropiarse del relato institucional vasco como si la historia comenzase y terminase en sus siglas. La última muestra la vemos en ese mensaje que presenta a Ramón Rubial como “primer lehendakari de la democracia”. Una afirmación que, además de imprecisa, constituye una manipulación histórica evidente.

Primera lección de historia.

El primer lehendakari de la democracia restaurada fue Carlos Garaikoetxea, elegido tras las elecciones al Parlamento Vasco de 1980. Y antes de él, el primer lehendakari de la historia fue José Antonio Aguirre en 1936. Eso es historia. Documentada. Oficial. Irrefutable.

Ramón Rubial fue presidente del Consejo General Vasco preautonómico, una institución transitoria creada antes del Estatuto de Gernika y de la recuperación plena de las instituciones vascas. No fue lehendakari del Gobierno Vasco emanado del Parlamento Vasco. Equiparar ambos cargos no es un matiz: es alterar deliberadamente el significado institucional de la historia vasca.

Como decía. existe una vieja costumbre política del PSOE-PSE: moldear el relato histórico según convenga al momento político.

Hoy intentan presentar como “normalidad democrática” lo que en muchos casos fue oposición frontal al autogobierno vasco, al Concierto Económico o incluso a determinadas transferencias que ahora defienden como propias.

Segunda lección de historia:

El autogobierno vasco moderno se reconstruye alrededor del Estatuto de Gernika y de unas instituciones lideradas inicialmente por el nacionalismo vasco.

El PSE gobernó Euskadi muchos años, sí, pero frecuentemente apoyándose en estructuras y competencias negociadas previamente por otros.

El propio PSOE ha oscilado históricamente entre el federalismo retórico y el jacobinismo práctico según soplase el viento político en Madrid.

Y no pocas veces han intentado patrimonializar figuras históricas una vez desaparecida la confrontación política.

La cuestión de fondo no es Ramón Rubial, cuya trayectoria antifranquista merece respeto. El problema es el uso partidista de la historia.  En Euzkadi tenemos suficiente memoria política como para no aceptar relatos prefabricados.

Decir que Rubial fue el “primer lehendakari de la democracia” no es un simple error de terminología. Es una operación de relato. Una más.

Tercera lección de historia (Con datos, y con rigor histórico.)

  • José Antonio Aguirre: primer lehendakari de la historia (1936).
  • Jesús María Leizaola: lehendakari en el exilio hasta el retorno institucional.
  • Carlos Garaikoetxea: primer lehendakari elegido democráticamente tras el Estatuto de Gernika y las elecciones al Parlamento Vasco de 1980.
  • Ramón Rubial: presidente del Consejo General Vasco preautonómico, órgano provisional anterior al actual sistema institucional vasco.

Un detalle no menos importante, siendo Ramon Rubial presidente del C G V, Leizaola era  el legitimo Lehendakari que estaba en París y al mes de su elección, Rubial  con todos los Consejeros del CGV fueron a Donibane Lohitzun a reconocer el carácter simbólico de Leizaola como Lehendakari  de un gobierno en el exilio.

Y esa es la gran diferencia entre una autonomía preconstitucional provisional y el nacimiento oficial de las instituciones autónomas vascas actuales. Asi que, por favor, señores socialistas dejen de manipular la historia a su antojo, porque muchos todavía tenemos memoria histórica


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