31 may 2026

El electorado vasco gira hacia las fuerzas abertzales mientras PSOE, PP y Sumar pierden terreno

A falta de un año de las próximas elecciones municipales y forales, la encuesta que nos presenta EITB Focus destaca incremento en intención de voto tanto de EH Bildu, como de EAJ-PNV (aunque en este caso en menor medida). Y estos datos dan bastantes pistas sobre de dónde procede el crecimiento de ambas formaciones.

En primer lugar, el motivo no parece ser tanto una gran movilización de nuevos votantes como una transferencia de apoyos desde PSE, PP, Podemos/Sumar y la fidelización de sus propios electorados.

Analicemos, por ejemplo, el incremento, según la encuesta, de EH Bildu

Los datos apuntan a tres factores:

Fidelidad de su electorado. Muy alta en Gipuzkoa, con el 89%, en Araba con el 89%, en Bizkaia con el 87% y en Nafarroa con el 90%

Es decir, la fidelidad del electorado de EH Bildu es una constante respecto a otros partidos.

Por otro lado, hay un previsible desgaste, del PSE y PSN, no ya por sus acciones de gobierno, que también, sino por acontecimientos judiciales en los que esta sumida su buque insignia, el PSOE, y que esta afectando a toda la flota de barcos que lo escoltan. Y claro ejemplo lo tenemos en los resultados de las últimas elecciones autonómicas en distintas CCAA del Reino de España

La encuesta detecta una caída previsible del PSE Y del PSN. Con un dato preocupante para el PSE, ya que en Gipuzkoa solo el 67% de quienes le otorgaron su voto, repetirían, un 17% cambiaria de opción política.

Dicho esto, seria razonable pensar que una parte importante de esos votantes progresistas desencantados se pudieran mover hacia posiciones de EH Bildu. (Hablamos de Gipuzkoa).

Otro factor que diéramos tener en cuente. La concentración del voto de izquierdas (o autodenominadas de izquierdas”

Podemos y Sumar aparecen debilitados, y la alternativa en Euzkadi, seria EH Bildu como principal preferencia de ese espacio político

Ajora pasemos a analizar de donde puede proceder el incremento de voto de EAJ/PNV

Si bien, en el caso de Gipuzkoa y Bizkaia la fidelidad es también alta (En Gipuzkoa el 78%, en Bizkaia mantiene los mismos porcentajes elevados y mantiene prácticamente el resultado de 2023

El incremento, moderado, tendría relacion directa con el retroceso simultaneo del PSE y PP en los tres territorios, con transferencias de votantes que desean políticas moderadas para los cuales EAJ/PNV seria la opción preferida

Por otro lado, la propia encuesta dictamina la buena valoración institucional donde las diputadas y diputados generales del EAJ/PNV obtiene aprobados relativamente altos.

En Gipuzkoa el grado de conocimiento de la diputada general, Eider Mendoza, es del 69,3 con una nota media de 6,2 (la mas alta entre los tres diputados generales), y en el caso de Donostia, la encuesta refleja un elevado conocimiento de Jon Insausti, alkate desde hace apenas siete meses, y también un elevado grado de aprobación. El 96,3 % de los donostiarras encuestados le conoce y el 66,9 % le aprueba. El primer edil donostiarra obtiene una valoración media de 6 sobre 10.

Como decía la puntuación tanto de la diputada general como del Alkate es la mas alta de los tres herrialdes. Es importante realzar este dato si tenemos en cuenta que donde mas se produce el incremento de EH Bildu sea en Gipuzkoa

En Bizkaia la diputada general, Elisabeth Etxanobe recibe una nota del 5.9 y el Alkate de Bilbao, Juan Mari Aburto un 5.5

Una primera conclusión sería que, en el caso del poder institucional, la ciudadanía parece reconocer la gestión realizada por el Gobierno Vasco, las diputaciones forales y numerosos ayuntamientos gobernados por EAJ-PNV. La valoración obtenida por buena parte de sus responsables institucionales apuntaría precisamente en esa dirección.

En cambio, el crecimiento de EH Bildu parece sustentarse sobre bases distintas. Por un lado, una notable capacidad para fidelizar a su electorado tradicional y, por otro, la concentración progresiva del voto de izquierdas, absorbiendo apoyos procedentes del PSE, Podemos y Sumar.

Quizá las valoraciones obtenidas en Bizkaia puedan parecer discretas si se comparan con la magnitud de algunos proyectos impulsados durante los últimos años. Sin embargo, también ponen de manifiesto una realidad que no debería pasar desapercibida: gestionar no siempre garantiza visibilidad. La política actual exige una comunicación constante con la ciudadanía, capaz de trasladar no solo lo que se ha hecho, sino también por qué se ha hecho y cuáles serán sus beneficios futuros.

Sin entrar en el análisis detallado de otros herrialdes, la encuesta refleja con claridad una tendencia que merece atención: el fortalecimiento de un auténtico bipartidismo abertzale. EH Bildu consolida su posición reteniendo a la inmensa mayoría de sus votantes y captando apoyos procedentes de la izquierda estatal. EAJ-PNV, por su parte, mantiene una base electoral sólida y continúa atrayendo a sectores moderados desencantados con los partidos de ámbito estatal.

La consecuencia es evidente: mientras los partidos estatales pierden peso en la política vasca, las dos grandes formaciones de obediencia vasca refuerzan su centralidad. La disputa política en Euskadi ya no parece librarse principalmente entre nacionalistas y no nacionalistas, sino cada vez más entre dos proyectos diferentes de entender el autogobierno, la gestión institucional y el futuro del país.


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30 may 2026

Euzkadi demuestra que industria y descarbonización sí pueden ir de la mano

Hay quienes se siguen planteando la transición ecológica como una especie de “desindustrialización amable”, los datos vuelven a desmontar ese relato. 

El último informe de BBVA Research deja una conclusión especialmente relevante para Euzkadi: nuestra economía emite menos CO₂ de lo que correspondería por su peso industrial.

Euzkadi no es una economía basada exclusivamente en turismo, servicios o especulación inmobiliaria. Euzkadi sigue teniendo industria. Metalurgia, automoción, máquina herramienta, bienes de equipo, energía o logística siguen siendo pilares fundamentales de nuestra economía.

Precisamente por eso, el informe tiene más valor. La cifra clave: 0,17 kg de CO₂ por euro producido

BBVA Research explica que el País Vasco ha reducido progresivamente su intensidad de emisiones desde los 0,33 kg CO₂eq/€ en 2000 hasta aproximadamente 0,17 kg CO₂eq/€ en 2023, convergiendo con la media española pese a mantener un tejido industrial mucho más potente.

Es decir: Euzkadi produce riqueza contaminando cada vez menos y lo hace sin haber destruido completamente su industria. Ese es el dato verdaderamente importante.

El propio informe subraya algo muy relevante: las emisiones reales vascas están por debajo de las “emisiones sintéticas”, es decir, de las emisiones que corresponderían al País Vasco si su estructura productiva funcionase con la intensidad contaminante media española.

Traducido: La industria vasca es más eficiente que la media estatal.

BBVA atribuye esta evolución a: innovación, transición energética, modernización tecnológica, electrificación, y colaboración público-privada.

Tecnología, eficiencia e industria avanzada.

El contraste con Asturias resulta especialmente interesante.

Según BBVA Research, Asturias sigue mostrando intensidades de emisiones muy superiores a la media española, especialmente en energía y residuos: 

Asturias: 5,4 kg CO₂eq/€, 

España: 1,8 kg CO₂eq/€

Euzkadi registra en ese mismo ámbito apenas: 0,3 kg CO₂eq/€ frente al 1,8 nacional.

Es decir: dos territorios industriales, pero con modelos energéticos y tecnológicos muy distintos.

No es menos cierto y que también hay que destacar. La industria vasca sigue teniendo emisiones elevadas comparada con sectores terciarios. BBVA calcula que la intensidad industrial vasca alcanza: 1,3 kg CO₂eq/€ frente a: 0,4 kg CO₂eq/€ de media española.

Quizás tiene una explicación bien sencilla y es que en Euzkadi todavía existe industria real, y eso marca la diferencia con otros territorios, ya que descarbonizar una economía basada exclusivamente en servicios es relativamente fácil. Lo verdaderamente difícil es hacerlo manteniendo empleo industrial, exportaciones y capacidad productiva.

Alemania empieza a sufrir problemas de competitividad energética. Francia mantiene ventaja gracias a la nuclear. Y muchos territorios europeos afrontan cierres industriales derivados de costes energéticos y pérdida de competitividad.

Euzkadi parece haber entendido algo fundamental y es que la transición ecológica no puede hacerse destruyendo la industria. sino modernizándola

Según el inventario oficial de Ihobe

Euzkadi emitía 25,5 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2005 y ha bajado hasta 16,2 millones en 2023 

Una reducción muy importante mientras la economía vasca seguía creciendo y manteniendo capacidad industrial.

Los datos, hoy por hoy, sitúan a Euzkadi en bastante mejor posición que muchos otros territorios del Estado. Esa es la linea a seguir

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29 may 2026

La Frontera Norte ya está aquí: Francia cierra… y Euzkadi puede sufrir el efecto rebote

La propuesta del ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, de suspender durante tres años la inmigración legal en Francia no es un hecho aislado. Refleja un cambio profundo en Europa: el endurecimiento de las políticas migratorias y el reforzamiento de las llamadas “fronteras exteriores” … y también interiores de facto.

El Gobierno Vasco lleva tiempo reclamando en Bruselas y Madrid: la “Frontera Norte”.

Francia reconoce ya abiertamente que su capacidad de integración “ha llegado al límite”. El problema es que cuando un gran Estado europeo endurece controles, restringe permisos y dificulta reagrupaciones familiares, la presión migratoria no desaparece: se desplaza.

Y Euzkadi, por su posición geográfica, puede convertirse en uno de los territorios más afectados.

Que engloba el concepto “Frontera Norte”.

El Gobierno Vasco y Canarias llevan tiempo reclamando al Estado y a la UE que reconozcan dos realidades distintas como son, la frontera sur mediterránea, y la frontera norte atlántica y pirenaica.

La llamada “Frontera Norte” hace referencia especialmente al eje: Irún, Bidasoa, Gipuzkoa, conexiones ferroviarias y viarias hacia Francia, y corredores logísticos hacia Europa.

Es decir: la puerta natural entre la Península Ibérica y el corazón europeo.

El problema es que durante años Madrid ha actuado como si la presión migratoria terminara en Andalucía o Canarias, cuando la realidad demuestra que miles de personas intentan continuar hacia Francia, Alemania o Bélgica atravesando Euzkadi.

Cuando Francia cierra, se produce un efecto rebote, La presión se acumula migratoria se acumula en Euzkadi

Si Francia endurece todavía más sus políticas: aumentarán devoluciones, controles policiales, restricciones fronterizas, y rechazos administrativos. ¿Consecuencia? Muchos inmigrantes que pretendían seguir ruta hacia Europa quedarán bloqueados en el lado sur de la frontera.

Y eso afecta directamente a: Irún, Donostia, Bilbao, con el consiguiente incremento de gastos en recursos sociales, sistemas de acogida, seguridad, vivienda, sanidad, y cohesión social. En consecuencia, se verifica que la realidad geográfica es tozuda. Euzkadi es frontera europea, con gran incidencia en las consecuencias de sufrir dinámicas propias de una frontera continental

Inmigración ilegal e inmigración legal desviada. Aquí hay otro elemento que casi nadie quiere explicar.

Cuando Francia plantea limitar incluso la inmigración legal, las repercusiones no afectan únicamente a la inmigración irregular.

También puede producirse un desplazamiento de flujos legales como trabajadores, reagrupaciones familiares, solicitantes de permisos, demandantes de asilo, mano de obra extranjera.

Parte de esos flujos puede acabar concentrándose más en territorios cercanos como Euzkadi, especialmente si España mantiene políticas más laxas o procesos de regularización distintos.

Es decir: la presión no sería solamente policial o humanitaria, sino que también sería administrativa, económica, laboral, y habitacional.

Emerge una contradicción europea. Su necesidad de mano de obra, Pero al mismo tiempo muchos gobiernos europeos están endureciendo sus discursos porque observan saturación de servicios públicos, problemas de integración, aumento de tensión social, inseguridad, crecimiento de partidos populistas, y crisis de vivienda. Y mientras París, Berlín o Copenhague endurecen posiciones, en España muchas veces se sigue abordando el debate desde el eslogan ideológico. Sin planificación real. Sin estrategia territorial. Y sin reconocer el impacto específico sobre territorios frontera como Euzkadi. 

Ante esto el Gobierno Vasco reclama dentro del Pacto Europeo de Migración y Asilo participación directa de Euzkadi, capacidad de gestión, coordinación transfronteriza, financiación europea, y reconocimiento institucional de la Frontera Norte. Porque aquí se vive sobre el terreno pero cada decisión de Paris repercute inmediatamente en Gipuzkoa y Bizkaia

Lo ocurrido en Francia demuestra algo evidente y es que Europa está entrando en una nueva fase migratoria. Y quien no quiera entender la importancia estratégica de la Frontera Norte simplemente está ignorando la realidad geopolítica que ya se está configurando delante de nuestros ojos.

Muchos países europeos empiezan a reconocer un problema que durante años se intentó minimizar: cuando la integración fracasa y los flujos migratorios se concentran masivamente en determinados barrios, aparecen dinámicas de segregación social y cultural muy difíciles de revertir.

Francia, Bélgica, Suecia o Reino Unido llevan años debatiendo sobre barrios cerrados socialmente, guetos urbanos, fracaso de integración, aumento de delincuencia organizada, radicalización, y pérdida de autoridad efectiva del Estado en determinadas zonas.

En varios países nórdicos incluso se ha llegado a hablar oficialmente de “sociedades paralelas”, donde determinadas costumbres, normas religiosas o códigos comunitarios terminan imponiéndose de facto sobre las leyes y valores del propio Estado europeo.

El problema no afecta únicamente a inmigrantes recién llegados. En muchos casos son dinámicas enquistadas ya en segunda o tercera generación, especialmente en grandes periferias urbanas francesas, suecas o británicas.

Durante años se presentó a Suecia como ejemplo del multiculturalismo europeo. Sin embargo, hoy incluso instituciones suecas reconocen problemas de segregación, tensión social y auge de movimientos antinmigración.

En Francia ocurre algo parecido. El modelo republicano francés apostó históricamente por la asimilación, pero el propio debate político francés reconoce ya enormes dificultades de integración en determinados suburbios urbanos.

Y en Reino Unido la presión migratoria y la percepción de pérdida de control fronterizo han alimentado un endurecimiento político cada vez mayor, tanto en conservadores como incluso en laboristas. El surgimiento y auge de la ultraderecha nace de contradicciones europeas. .

Mientras parte de la izquierda continúa abordando cualquier debate migratorio únicamente desde parámetros morales o ideológicos, amplios sectores sociales europeos perciben: pérdida de identidad cultural, inseguridad, presión sobre vivienda y servicios públicos, cambios acelerados en barrios enteros, y sensación de que el Estado pierde capacidad de control.

Ese caldo de cultivo ha alimentado el crecimiento de fuerzas identitarias y ultraderechistas en prácticamente toda Europa.

No es casualidad que: Marine Le Pen crezca en Francia, Reform UK en Reino Unido, Demócratas Suecos en Suecia, AfD en Alemania, o Vox en España.

La inmigración masiva y la sensación de pérdida de cohesión nacional se han convertido en uno de los grandes motores políticos europeos.

Euzkadi no es ajena a este escenario. Si Francia endurece controles y parte de los flujos migratorios quedan retenidos al sur de la frontera, Euzkadi puede experimentar tensiones similares a menor escala. Como ya hemos relatado concentración territorial, presión sobre vivienda, saturación de recursos, dificultades de integración, y aparición de bolsas de exclusión social.

Por eso el debate sobre la Frontera Norte no es solo policial o administrativo. Es también: cultural, social, económico, y de cohesión comunitaria.

Porque ignorar los problemas reales solo provoca que el malestar social termine siendo capitalizado por discursos extremistas.

Y eso precisamente es lo que ya está ocurriendo en buena parte de Europa.

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28 may 2026

“Los aporreados de Loiu”: cuando Gara vuelve a culpar a la Ertzaintza y blanquear a quienes buscan el choque

La portada de Gara nos hace “deleitar” con su linea editorial habitual, militancia política disfrazada de periodismo. Ejemplo:El tratamiento que Gara hace de los incidentes de Loiu, con titulares, denunciando que ciudadanos modélicos. donde la solidaridad ha sido en ellos una constante en su vida, fueron “aporreados”, y, como no, presentando a la Ertzaintza como agresora y convertir automáticamente a quienes participaron en los altercados en víctimas indefensas forma parte de un relato perfectamente construido desde hace décadas.

Un relato donde jamás existe responsabilidad de quienes provocan, empujan, desafían cordones policiales o buscan deliberadamente la imagen del enfrentamiento.

En Loiu nadie fue golpeado por defender Palestina. Nadie fue perseguido por sus ideas. Lo que ocurrió fue que determinados sectores volvieron a utilizar una causa internacional como excusa para generar tensión, provocar enfrentamientos y señalar nuevamente a la Ertzaintza.

Mientras el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, recordaba algo elemental —que estamos ante un problema de orden público y convivencia y no ante un conflicto internacional trasladado a Euzkadi—, Gara optaba por construir una narrativa donde la Ertzaintza aparece prácticamente como una fuerza de ocupación y los participantes en el tumulto como mártires políticos.

Pero la realidad es mucho más incómoda para ese relato.

La propia versión del Gobierno Vasco reconoce provocaciones, tensión, agresiones y siete agentes heridos. La Ertzaintza acudió a petición de AENA para garantizar el funcionamiento normal de una infraestructura crítica como el aeropuerto de Loiu. Y eso, en cualquier democracia europea, implica hacer cumplir unas normas mínimas de seguridad y convivencia.

Sin embargo, determinados sectores vuelven a actuar como durante años nos tienen acostumbrados. Primero tensan la situación, después buscan el choque, más tarde seleccionan imágenes concretas, y finalmente construyen un relato de “represión”.

El manual no ha cambiado en décadas.

Lo verdaderamente preocupante es que algunos intenten trasladar a Euzkadi conflictos internacionales para alimentar aquí dinámicas de confrontación política interna. Antes fue la OTAN, luego el TAV, después los presos, ahora Gaza. La Flotilla como instrumento político. La causa cambia; el método siempre es idéntico: victimismo, agitación y deslegitimación institucional. Tensión callejera, victimismo y utilización política del conflicto

¿Dónde estaban estas “flotillas”, estos bloqueos simbólicos, esta tensión callejera y esta movilización permanente cuando Rusia invadió Ucrania?

¿Dónde estaban los recibimientos multitudinarios, los aeropuertos convertidos en escenarios políticos y las campañas constantes de señalamiento institucional?

Porque mientras Ucrania sufría una invasión militar en suelo europeo, con miles de civiles asesinados, ciudades arrasadas y millones de desplazados, muchos de los que hoy monopolizan el discurso moral apenas pasaban de declaraciones genéricas cuidadosamente calculadas para no incomodar determinados marcos ideológicos.

Y nuevamente el objetivo prioritario vuelve a ser la Ertzaintza.

No deja de resultar llamativo que quienes durante años guardaron silencio —o directamente justificaron— campañas de odio contra la policía vasca, vuelvan ahora a señalarla públicamente mientras hablan de “derechos humanos” y “convivencia”.

Detrás de titulares como los de Gara hay algo mucho más profundo y es la incapacidad de ciertos sectores para aceptar que Euzkadi tiene instituciones propias, policía propia y normas propias que deben cumplirse.

Para algunos, la Ertzaintza solo es legítima cuando mira hacia otro lado, pero cuando actúa para garantizar seguridad y convivencia, automáticamente pasa a convertirse en “represora”.

La ciudadanía vasca empieza a estar cansada de esta dinámica permanente de tensión y confrontación importada. Euskadi necesita estabilidad, convivencia y respeto institucional. No convertir cada conflicto internacional en una excusa para volver a abrir trincheras políticas que este país ya sufrió demasiado durante décadas.

¿qué habría ocurrido en cualquier otro aeropuerto europeo si un grupo hubiese intentado desbordar dispositivos policiales, generar tensión y desafiar órdenes de seguridad?

Probablemente exactamente lo mismo. Solo que allí nadie hablaría después de “aporreados”.

 


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27 may 2026

"Como si fueran nuevos”: la amnesia selectiva de EH Bildu y GARA

El editorial de Gara/Naiz del dia 25/05 itulado “Como si fueran nuevos, como si estuvieran solos” vuelve a evidenciar una contradicción política y moral que parte de la izquierda abertzale sigue arrastrando décadas después

Exigir responsabilidades institucionales al PNV y al Gobierno Vasco mientras se sigue relativizando, justificando o minimizando el sufrimiento provocado por el entorno político y social que durante años amparó la violencia de ETA. Resulta difícil leer determinadas lecciones morales en GARA sin recordar la hemeroteca de quienes durante décadas justificaron, blanquearon o minimizaron la violencia política en Euzkadi.

El editorial habla de personas “secuestradas, maltratadas y deportadas”. Y es ahí donde aparece la gran contradicción.

Porque quienes hoy utilizan ese lenguaje son los mismos espacios políticos y mediáticos que durante años jamás utilizaron con la misma contundencia términos como secuestro, extorsión, chantaje, asesinato, o persecución política para describir lo que aquí pasaba y su entorno hicieron durante décadas en Euzkadi.

Quieren presentarse ahora ante el mundo como referentes éticos internacionales mientras pretenden que la sociedad vasca olvide quiénes fueron realmente conocidos en los noticiarios de medio mundo: los que justificaban el “conflicto” mientras se asesinaba, los que callaban ante empresarios extorsionados, los que miraban hacia otro lado ante concejales amenazados, los que señalaban a ertzainas, periodistas y jueces, los que convertían funerales en actos políticos, y los que durante años generaron miedo, fractura social etc etc

Porque sí, Euzkadi también conoció secuestros, maltratos, etc. Y mientras todo eso ocurría, el entorno político hoy representado por EH Bildu jamás estuvo precisamente en primera línea de la defensa democrática.

Ahora intentan actuar como si acabaran de llegar. Como si fueran observadores neutrales de la historia. Como si nunca hubieran contribuido a intoxicar la convivencia vasca.

Pero la hemeroteca existe. Y resulta especialmente obsceno ver cómo quienes jamás han hecho una autocrítica proporcional al daño causado intentan ahora apropiarse del monopolio de los derechos humanos y de la superioridad moral.

Porque una cosa es solidarizarse con Gaza (obviando Ukrania, para lo cual no ha habido flotillas similares)—algo perfectamente legítimo— y otra muy distinta intentar utilizar ese conflicto para blanquear décadas de silencio, complicidad política o ambigüedad calculada en Euskadi.

El problema para EH Bildu y para GARA es que la memoria no empieza ayer.

Como decíamos otros, son los mismos que ahora se rasgan las vestiduras, loa que fueron realmente noticia internacional durante décadas: no precisamente por defender la convivencia democrática.

“En la escuela se aprende que poner un ‘pero’ a unas disculpas vacía de valor ese acto de responsabilidad”, escribe GARA.

Curiosa reflexión viniendo precisamente de un entorno político que lleva décadas instalando “peros” cada vez que se habla del dolor causado con su aquiescencia

Siempre hubo un “pero”. O varios, como ejemplo: “Pero había conflicto”. “Pero el Estado…”. “Pero la dispersión…” “Pero también hubo violencia policial”. “Pero todas las violencias…”. “Pero el contexto político…”.

Décadas enteras relativizando el terror mediante el uso sistemático del “pero”.

Porque la verdadera diferencia es esta: cuando otros piden disculpas, EH Bildu exige pureza absoluta; cuando les toca mirar su propia historia, aparecen inmediatamente las matizaciones, las contextualizaciones y los silencios calculados.

Y resulta todavía más cínico leer acusaciones sobre “servir de señuelo para que los dirigentes no rindan cuentas” cuando precisamente la izquierda abertzale ha construido durante años una gigantesca operación política y mediática destinada a evitar rendir cuentas sobre su propio pasado.

Jamás hubo una autocrítica proporcional al daño causado. Nunca hubo una condena clara durante los años más duros. Nunca hubo una petición de perdón inequívoca hacia muchas víctimas concretas. Nunca hubo una explicación real a la sociedad vasca sobre cómo pudieron justificar durante tanto tiempo lo injustificable.

Y ahora pretenden repartir carnés de ética política desde columnas editoriales redactadas como si la historia comenzara anteayer.

No, la sociedad vasca tiene memoria. Y recuerda perfectamente quiénes intentaban justificar cada asesinato con un “pero”. Quiénes señalaban a la Ertzaintza. Y quiénes callaban mientras otros enterraban a sus muertos.

Por eso resulta difícil aceptar lecciones de responsabilidad democrática de quienes todavía hoy siguen sin asumir plenamente la suya.

 


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26 may 2026

EL DOBLE RASERO MORAL DE EH BILDU Y SU ENTORNO: ISRAEL SÍ, OTROS NO

Resulta curioso contemplar el discurso moralista, buenista e idealista de determinados sectores políticos y mediáticos cuando descubren que la seguridad del aeropuerto de Loiu puede estar gestionada por una empresa israelí, o cuando una empresa vasca como CAF firma contratos internacionales relacionados con Israel.

De repente aparecen los guardianes de la pureza ética, los mismos que llevan años defendiendo una economía globalizada cuando les interesa, pero que ahora pretenden convertir determinadas relaciones comerciales en un pecado político.

La pregunta es muy sencilla: ¿por qué Israel sí y otros países no?

Porque si el criterio es realmente ético y humanitario, entonces habría que revisar inmediatamente las relaciones económicas, comerciales y energéticas con Arabia Saudí, China, Catar, Turquía o incluso países que mantienen graves denuncias internacionales en materia de derechos humanos, libertades políticas o derechos laborales.

¿O acaso China es el paradigma de las libertades democráticas? ¿Arabia Saudí representa la igualdad y los derechos humanos? ¿Rusia es un modelo político ejemplar? ¿Qatar lo era mientras se construían estadios para el Mundial?

Sin embargo, ahí nunca vemos campañas permanentes de boicot por parte de EH Bildu y su entorno. No vemos la misma indignación cuando llegan inversiones asiáticas, petróleo árabe o productos fabricados en condiciones laborales que en Europa serían ilegales.

Estamos ante un debate moral o estamos ante un debate puramente ideológico y propagandístico.

Las empresas vascas compiten en una economía global. CAF, Sidenor, empresas tecnológicas, ingenierías o firmas de seguridad se presentan a concursos internacionales porque necesitan carga de trabajo, contratos y estabilidad industrial.

Y cuando esos contratos se consiguen, quienes verdaderamente se benefician son miles de trabajadores vascos: trabajadores que viven en Euzkadi, que cotizan en Euzkadi, que pagan impuestos en Euzkadi, y que sostienen buena parte de nuestro estado de bienestar.

Eso es lo que EH Bildu parece olvidar constantemente desde su comodidad discursiva.

Cuando una empresa israelí gana un concurso público, normalmente lo hace porque ha cumplido las condiciones técnicas y económicas exigidas en un procedimiento legal y abierto. Exactamente igual que hacen empresas vascas cuando compiten en otros mercados internacionales.

¿O acaso EH Bildu propone ahora vetar empresas por nacionalidad? ¿Empezaremos a hacer listas políticas de países “permitidos” y “prohibidos” según convenga al relato ideológico del momento?

Porque eso tiene un nombre: sectarismo económico.

Lo más paradójico es que quienes hoy se escandalizan por relaciones comerciales con Israel jamás han tenido demasiados reparos en colaborar políticamente con regímenes o movimientos internacionales, ejemplo Cuba, Venezuela, etc, profundamente alejados de los estándares democráticos occidentales.

El problema de fondo es otro:
EH Bildu y su entorno siguen instalados en una política emocional y simbólica, mientras otros intentan gestionar una economía real.

Una economía donde las empresas necesitan contratos. Donde la industria necesita mercados, donde los trabajadores necesitan empleo. y donde Euzkadi no puede permitirse vivir aislada del mundo por consignas ideológicas de salón.

La política de pancarta puede dar réditos electorales a corto plazo. Otros intentan mantener fábricas abiertas, nóminas pagadas y tejido industrial competitivo.

Y esa diferencia empieza a ser cada vez más evidente para mucha gente.

 


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