Euskadi tendrá voz propia en dos organismos de Naciones Unidas a partir de 2027. No se trata de una simple foto institucional, sino de un paso importante para reforzar la presencia internacional de Euzkadi y para demostrar que el autogobierno también se construye ampliando espacios allí donde se toman decisiones globales.
El acuerdo permitirá que Euzkadi participe como miembro asociado en organismos vinculados a la UNESCO y a la Organización Mundial del Turismo, ámbitos donde nuestra comunidad tiene competencias, experiencia y capacidad de aportar.
No es independencia, pero tampoco es silencio ni subordinación.
Es presencia política real.
La propia vicelehendakari Ibone Bengoetxea ha destacado que este acuerdo permitirá que Euzkadi participe directamente en espacios multilaterales donde se debaten políticas relacionadas con la cultura, la educación, el patrimonio o el turismo sostenible, reforzando así la proyección internacional de nuestro país.
Este avance también pone en evidencia una contradicción cada vez más visible en la política vasca.
EH Bildu y el sindicalismo de confrontación que representa ELA critican sistemáticamente cualquier acuerdo institucional impulsado por el Gobierno Vasco, intentando presentar cada avance como una renuncia o una claudicación.
Sin embargo, cuando se trata del Parlamento español su actitud cambia radicalmente. Allí EH Bildu no ha tenido problema en pactar, negociar y sostener mayorías parlamentarias con el Gobierno de España cuando le ha convenido políticamente.
Es decir: Acuerdo en Madrid, confrontación en Euzkadi.
Mientras algunos siguen instalados en la política de la pancarta permanente, Euzkadi debe continuar avanzando paso a paso en la ampliación de su autogobierno y en el fortalecimiento de su presencia internacional.
Porque la nación no se construye solo con consignas.
También se construye ganando espacios, ocupando instituciones y logrando que la voz de Euzkadi se escuche con nombre propio en el mundo.

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