Euzkadi, de manos atadas: ¿Por qué Madrid bloquea la solución a nuestra crisis sanitaria?
En los últimos meses, hemos visto cómo las plazas
de nuestros centros de salud se vacían y cómo el personal médico, agotado, sale
a la calle. Ante esta situación, surge la pregunta: ¿Por qué el Gobierno Vasco
no soluciona de raíz el déficit de facultativos? La respuesta es tan antigua
como nuestro autogobierno: porque Madrid no nos deja.
La gestión de nuestra salud, el pilar de nuestro bienestar
sigue sufriendo las interferencias de un Estado que prefiere el control
centralista a la eficacia asistencial.
El muro de la
homologación: Un ataque a nuestra autonomía
Euskadi necesita médicos, y los necesita ahora. Aunque
en 2024 se acordó el traspaso de esta competencia a Euzkadi (para agilizar la
contratación de médicos ante la falta de personal), el Tribunal Supremo anuló
definitivamente este traspaso en marzo de 2025 en una muestra
más de judicialización de nuestra política, tumbando el traspaso de la
competencia para homologar títulos extranjeros.
Mientras el Ministerio en Madrid acumula miles de
expedientes en un cajón, nosotros no podemos contratar a profesionales
cualificados para nuestros hospitales. Es un sinsentido: se nos exige eficiencia,
pero se nos niegan las herramientas. La gestión de los títulos de quienes
cuidan a los vascos debe decidirse en Vitoria-Gasteiz, no en un despacho a
cientos de kilómetros, donde se desdeña nuestra realidad.
El MIR: Un
modelo agotado impuesto desde fuera
El actual sistema MIR es un cuello de botella
diseñado para una realidad que no es la nuestra.
- Plazas insuficientes: El
Estado decide cuántos médicos podemos formar, ignorando el relevo
generacional que Euskadi necesita urgentemente.
- Falta de arraigo:
Necesitamos un sistema de formación propio que garantice que los
profesionales se queden en nuestro territorio y conozcan nuestro sistema
de salud.
No podemos seguir siendo meros pagadores de una
formación cuya estructura y acceso se deciden a cientos de kilómetros de
distancia. Exigimos un MIR Vasco.
Las huelgas y
el Estatuto Marco: La trampa de la normativa estatal
Muchas de las reivindicaciones de las huelgas
médicas actuales chocan directamente con el Estatuto Marco, una ley
estatal que encorseta las condiciones laborales de Osakidetza.
¿Queremos reducir la edad de jubilación de
nuestros médicos para rejuvenecer plantillas? Madrid decide.
¿Queremos una normativa laboral más flexible que
premie la exclusividad y el esfuerzo? Madrid limita.
La crisis de Osakidetza no es solo una cuestión
de gestión interna; es una cuestión de soberanía. Mientras las
herramientas clave (títulos, formación MIR y leyes laborales básicas) sigan
bajo el control del Estado, nuestro sistema público de salud seguirá siendo
vulnerable a las decisiones de un Gobierno Central que no prioriza las
necesidades nacionales de Euzkadi.
Para que Osakidetza vuelva a ser el referente que
siempre fue, necesitamos el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika y la
capacidad de decidir por nosotros mismos quién nos cura y bajo qué condiciones.
El conflicto en nuestra sanidad no es solo una cuestión de gestión, es una
cuestión de poder político. Mientras el Estado centraliza la homologación de
títulos y el sistema MIR, Euzkadi se queda sin margen de maniobra para cuidar a
los suyos.
Basta de recursos judiciales contra nuestras
competencias. Por un sistema de salud decidido en casa y para casa.
ACTUALIZACIÓN 20/03/2026: El sabotaje de Madrid a la salud vasca
Como si hicieran falta más pruebas de este centralismo asfixiante, hoy mismo el Ministerio de Sanidad ha vuelto a dar un portazo a Euzkadi. Ante el enquistamiento de una huelga que Madrid es incapaz de resolver, el Gobierno Vasco ha liderado una propuesta de mediación independiente para desbloquear el conflicto del Estatuto Marco y proteger nuestra atención sanitaria.
La respuesta de Madrid ha sido, de nuevo, la arrogancia.
Han rechazado la mano tendida de Euzkadi, prefiriendo que nuestras listas de espera sigan subiendo y que nuestros profesionales sigan en la calle antes que admitir que en Vitoria-Gasteiz se gobierna mejor. No es solo incapacidad de gestión; es un castigo político a nuestra autonomía.
Madrid ni cura, ni deja curar. Su cerrazón es hoy el principal factor de riesgo para la salud de los vascos y vascas. El mensaje es nítido: para el Estado, su control administrativo vale más que nuestro bienestar. O logramos la soberanía sanitaria plena, o seguiremos siendo rehenes de un Ministerio que ha convertido su incompetencia en nuestra crisis.
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