Y la gestión convierte los proyectos en viviendas
Cuando hablamos de vivienda, y no se la primera
vez que, en este blog, que citamos este problema que acucia a la mayoría de la ciudadanía
vasca, es necesario hacernos eco de la información que dedica El Correo Español al inicio de la construcción de 73 viviendas en Loiu.
Es la culminación de una gestión y una colaboración
institucional de un proceso urbanístico bloqueado durante años, y que, después de,
como decimos, trabajos constantes por parte del Ayuntamiento de Loiu presidido desde
hace once años por Josu Andoni Begoña (EAJ-PNV) revalidando la confianza mayoritaria
de sus vecinos durante ese tiempo, han hecho posible que proyectos terminen convirtiéndose
en realidades, después de que superar limitaciones derivadas de las servidumbres aeronáuticas y acústicas haya obtenido el visto bueno de distintos organismos estatales.
Lo mas
sencillo seria quedarnos con el dato, con la noticia, de que las 73 viviendas,
promovidas por Amenábar, serán viviendas libres con un coste de 325.000 euros.
Pero eso no seria comprender la verdadera dimensión de la operación.
Ese es el titular de la información, con un gran despliegue
tipográfico. Sin embargo, queda relegado al final aquello que realmente
afectará a la ciudadanía vasca en el corto y medio plazo.
Como decimos, lo realmente importante aparece al final
de la información. El desarrollo urbanístico permitirá generar un importante
patrimonio público de suelo. Tanto le Ayto. de Loiu como la Diputación Foral de
Bizkaia cederán parte de estos terrenos para la construcción de vivienda
pública en régimen de alquiler, incrementando así el parque público residencial
y ofreciendo nuevas oportunidades de acceso a la vivienda para quienes más lo necesiten
Durante años resultó mucho más fácil prometer
viviendas que hacer posible su construcción. Sin embargo, detrás de cada
promoción existe un trabajo silencioso que pocas veces ocupa titulares:
modificaciones del planeamiento, informes técnicos, negociaciones entre
administraciones y una enorme perseverancia para resolver problemas que
parecían enquistados.
Mientras otros municipios son remisos, cuando no
contrarios, a la cesión de suelo público, Loiu constituye un buen ejemplo de trabajo
para favorecer el desarrollo de promociones públicas. Después de décadas de
parálisis urbanística, por motivos ajenos, pero con trabajo tendente a desbloquear planeamientos, edificando consensos entre administraciones, el
municipio vuelve a construir viviendas y, al mismo tiempo, sienta las bases
para ampliar el parque público de alquiler mediante la colaboración entre
Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco.
En diversas ocasiones nos hemos hecho eco de planes,
proyectos destinados a generar debate público, o, quizás mejor, ruido electoral.
Anuncios de miles de viviendas en diez años, presentaciones internacionales
para rellenar papel y medios gráficos.
La política de vivienda no empieza cuando se entrega la
llave de una casa. Empieza muchos años antes, cuando una administración es
capaz de generar suelo, desbloquear planeamientos y trabajar con otras
instituciones para que las viviendas, públicas y privadas, dejen de ser una
promesa y se conviertan en una realidad.
Sin embargo, las y los ciudadanos vascos
necesitan proyectos que se ejecuten ahora. No dentro de una década. Y cuando
observen que las grúas empiecen a levantarse, como en el caso de Loiu, tendrán la
certeza de que los proyectos dejan de ser tales, para pasar a ser realidades
tangibles.

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