14 ago 2026

La muga del doble rasero: 

De las "gamberradas" en Cantabria a los delitos de odio en Euskadi

Las declaraciones efectuadas por el alcalde de Laredo, tildando los sucesos, agresiones a jóvenes veraneantes vascos, de banda de gamberros, al margen de ser de una irresponsabilidad supina, suponen un insulto a las familias de las víctimas de esas “bandas de gamberros”, y un agravio comparativo con otros hechos sucedidos en Euzkadi, con motivo de la final de a Copa del Mundo de futbol.

A la delegada del gobierno del Pais vasco, Marisol Garmendia, hay que convenirle la fascinación que nos supone la elasticidad que utilizad las diferencias semánticas en función de los lugares donde se producen los mismos hechos. Y nos produce vergüenza ajena su silencio contenido ante los hechos violentos de los que son objeto ciudadanos vascos.

Como es posible que, para altercados o persecuciones reiteradas en el tiempo, dirigidas contra vecinos vascos en Laredo, se utilicen lenguajes moderados, benevolentes, simplistas. Banda de gamberros, incivismo juvenil, chiquilladas productos del calor veraniego, sin mayor calado ideológico o político.

A partir de la muga, a partir de El Haya, cualquier altercado con los mismos ingredientes, adquiere la tipificación de delito de odio o de atentado a la convivencia pacifica. Ya dejan de ser chiquilladas para ser amenazas institucionales que justifica grandes titulares en el mismo medio de comunicación aprovechando la linea editorial consabida. Condenas de máxima gravedad cuando no de resoluciones ministeriales.

En nuestra opinión esta forma de retorcer la semántica es utilizada como excusa perfecta para justificar la invasión competencial. Dejando constancia quien es el garante último del orden, e imponiendo la autoridad de la Policía Nacional como responsable de su cumplimiento. Al margen de lo que el pueblo vasco ya decidió hace décadas, eligiendo a la Ertzantza, para su seguridad.

Como digo, y es nuestra opinión personal, la actitud de la delegada del Gobierno, Marisol Garmendia es un ejemplo de su pretensión de implantar sus reales como única contestación posible ante una ciudadanía que mira, miramos con distanciamiento explicito los símbolos de identidad.

Intentar tapar, cuando no despreciar, una realidad social, unas aspiraciones de décadas, con presencia policial de su propio cuño, y discursos alarmantes solamente pueden llevar al fracaso. Desde determinados sectores hay un empeño, cuando no una planificación controlada, de ensalzar a la “roja” como elemento identitario, cohesionador, etc, se olvidan que una gran parte de la sociedad vasca siente ese marco como algo ajeno, y que las actitudes que aquí trasladamos, lo alejan cada día más.

Desconocer este sentir y responder ante las tensiones sociales con doble rasero legal revela algo más que una falta de tacto diplomático o institucional: sugiere una pataleta ante lo que no se amolda a sus conveniencias geopolíticas.

Creemos que es absolutamente reprobable aplicar la ley en función de unos intereses determinados aplicando la tipificación como delitos de odio unos hechos violentos, cuando se realizan dentro del ámbito vasco, para luego minorara la gravedad de agresiones equivalentes cuando estas afectan a ciudadanos vascos fuera de su comunidad.

Sra. Garmendia, como ciudadanos de la comunidad que Vd. Representa ante el Gobierno del estado vecino, garante de la legalidad, le pedimos coherencia, respeto a la verdad y lealtad a unas instituciones que nos dimos desde el año 1979.

Reducir la violencia a «gamberrada» según la conveniencia política distorsiona la justicia y profundiza la distancia entre las instituciones estatales y la sociedad a la que afirman representar.

 

 


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