28 may 2026

“Los aporreados de Loiu”: cuando Gara vuelve a culpar a la Ertzaintza y blanquear a quienes buscan el choque

La portada de Gara nos hace “deleitar” con su linea editorial habitual, militancia política disfrazada de periodismo. Ejemplo:El tratamiento que Gara hace de los incidentes de Loiu, con titulares, denunciando que ciudadanos modélicos. donde la solidaridad ha sido en ellos una constante en su vida, fueron “aporreados”, y, como no, presentando a la Ertzaintza como agresora y convertir automáticamente a quienes participaron en los altercados en víctimas indefensas forma parte de un relato perfectamente construido desde hace décadas.

Un relato donde jamás existe responsabilidad de quienes provocan, empujan, desafían cordones policiales o buscan deliberadamente la imagen del enfrentamiento.

En Loiu nadie fue golpeado por defender Palestina. Nadie fue perseguido por sus ideas. Lo que ocurrió fue que determinados sectores volvieron a utilizar una causa internacional como excusa para generar tensión, provocar enfrentamientos y señalar nuevamente a la Ertzaintza.

Mientras el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, recordaba algo elemental —que estamos ante un problema de orden público y convivencia y no ante un conflicto internacional trasladado a Euzkadi—, Gara optaba por construir una narrativa donde la Ertzaintza aparece prácticamente como una fuerza de ocupación y los participantes en el tumulto como mártires políticos.

Pero la realidad es mucho más incómoda para ese relato.

La propia versión del Gobierno Vasco reconoce provocaciones, tensión, agresiones y siete agentes heridos. La Ertzaintza acudió a petición de AENA para garantizar el funcionamiento normal de una infraestructura crítica como el aeropuerto de Loiu. Y eso, en cualquier democracia europea, implica hacer cumplir unas normas mínimas de seguridad y convivencia.

Sin embargo, determinados sectores vuelven a actuar como durante años nos tienen acostumbrados. Primero tensan la situación, después buscan el choque, más tarde seleccionan imágenes concretas, y finalmente construyen un relato de “represión”.

El manual no ha cambiado en décadas.

Lo verdaderamente preocupante es que algunos intenten trasladar a Euzkadi conflictos internacionales para alimentar aquí dinámicas de confrontación política interna. Antes fue la OTAN, luego el TAV, después los presos, ahora Gaza. La Flotilla como instrumento político. La causa cambia; el método siempre es idéntico: victimismo, agitación y deslegitimación institucional. Tensión callejera, victimismo y utilización política del conflicto

¿Dónde estaban estas “flotillas”, estos bloqueos simbólicos, esta tensión callejera y esta movilización permanente cuando Rusia invadió Ucrania?

¿Dónde estaban los recibimientos multitudinarios, los aeropuertos convertidos en escenarios políticos y las campañas constantes de señalamiento institucional?

Porque mientras Ucrania sufría una invasión militar en suelo europeo, con miles de civiles asesinados, ciudades arrasadas y millones de desplazados, muchos de los que hoy monopolizan el discurso moral apenas pasaban de declaraciones genéricas cuidadosamente calculadas para no incomodar determinados marcos ideológicos.

Y nuevamente el objetivo prioritario vuelve a ser la Ertzaintza.

No deja de resultar llamativo que quienes durante años guardaron silencio —o directamente justificaron— campañas de odio contra la policía vasca, vuelvan ahora a señalarla públicamente mientras hablan de “derechos humanos” y “convivencia”.

Detrás de titulares como los de Gara hay algo mucho más profundo y es la incapacidad de ciertos sectores para aceptar que Euzkadi tiene instituciones propias, policía propia y normas propias que deben cumplirse.

Para algunos, la Ertzaintza solo es legítima cuando mira hacia otro lado, pero cuando actúa para garantizar seguridad y convivencia, automáticamente pasa a convertirse en “represora”.

La ciudadanía vasca empieza a estar cansada de esta dinámica permanente de tensión y confrontación importada. Euskadi necesita estabilidad, convivencia y respeto institucional. No convertir cada conflicto internacional en una excusa para volver a abrir trincheras políticas que este país ya sufrió demasiado durante décadas.

¿qué habría ocurrido en cualquier otro aeropuerto europeo si un grupo hubiese intentado desbordar dispositivos policiales, generar tensión y desafiar órdenes de seguridad?

Probablemente exactamente lo mismo. Solo que allí nadie hablaría después de “aporreados”.

 


No hay comentarios: