“Los aporreados de Loiu”: cuando Gara vuelve a culpar a la Ertzaintza y blanquear a quienes buscan el choque
La portada de Gara nos hace “deleitar” con su linea
editorial habitual, militancia política disfrazada de periodismo. Ejemplo:El
tratamiento que Gara hace de los incidentes de Loiu, con titulares, denunciando
que ciudadanos modélicos. donde la solidaridad ha sido en ellos una constante
en su vida, fueron “aporreados”, y, como no, presentando a la Ertzaintza como
agresora y convertir automáticamente a quienes participaron en los altercados
en víctimas indefensas forma parte de un relato perfectamente construido desde
hace décadas.
Un relato donde jamás existe responsabilidad de
quienes provocan, empujan, desafían cordones policiales o buscan
deliberadamente la imagen del enfrentamiento.
En Loiu nadie fue golpeado por defender Palestina. Nadie
fue perseguido por sus ideas. Lo que ocurrió fue que determinados sectores
volvieron a utilizar una causa internacional como excusa para generar tensión,
provocar enfrentamientos y señalar nuevamente a la Ertzaintza.
Mientras el consejero de Seguridad, Bingen
Zupiria, recordaba algo elemental —que estamos ante un problema de orden
público y convivencia y no ante un conflicto internacional trasladado a
Euzkadi—, Gara optaba por construir una narrativa donde la Ertzaintza aparece
prácticamente como una fuerza de ocupación y los participantes en el tumulto
como mártires políticos.
Pero la realidad es mucho más incómoda para ese
relato.
La propia versión del Gobierno Vasco reconoce
provocaciones, tensión, agresiones y siete agentes heridos. La Ertzaintza
acudió a petición de AENA para garantizar el funcionamiento normal de una
infraestructura crítica como el aeropuerto de Loiu. Y eso, en cualquier
democracia europea, implica hacer cumplir unas normas mínimas de seguridad y
convivencia.
Sin embargo, determinados sectores vuelven a
actuar como durante años nos tienen acostumbrados. Primero tensan la situación,
después buscan el choque, más tarde seleccionan imágenes concretas, y
finalmente construyen un relato de “represión”.
El manual no ha cambiado en décadas.
Lo verdaderamente preocupante es que algunos
intenten trasladar a Euzkadi conflictos internacionales para alimentar aquí
dinámicas de confrontación política interna. Antes fue la OTAN, luego el TAV,
después los presos, ahora Gaza. La Flotilla como instrumento político. La causa cambia; el método siempre es idéntico:
victimismo, agitación y deslegitimación institucional. Tensión
callejera, victimismo y utilización política del conflicto
¿Dónde estaban estas “flotillas”, estos bloqueos simbólicos, esta tensión callejera y esta movilización permanente cuando Rusia invadió Ucrania?
¿Dónde estaban los recibimientos multitudinarios, los aeropuertos convertidos en escenarios políticos y las campañas constantes de señalamiento institucional?
Porque mientras Ucrania sufría una invasión militar en suelo europeo, con miles de civiles asesinados, ciudades arrasadas y millones de desplazados, muchos de los que hoy monopolizan el discurso moral apenas pasaban de declaraciones genéricas cuidadosamente calculadas para no incomodar determinados marcos ideológicos.
Y nuevamente el objetivo prioritario vuelve a ser
la Ertzaintza.
No deja de resultar llamativo que quienes durante
años guardaron silencio —o directamente justificaron— campañas de odio contra
la policía vasca, vuelvan ahora a señalarla públicamente mientras hablan de
“derechos humanos” y “convivencia”.
Detrás de titulares como los de Gara hay algo
mucho más profundo y es la incapacidad de ciertos sectores para aceptar que Euzkadi
tiene instituciones propias, policía propia y normas propias que deben
cumplirse.
Para algunos, la Ertzaintza solo es legítima
cuando mira hacia otro lado, pero cuando actúa para garantizar seguridad y
convivencia, automáticamente pasa a convertirse en “represora”.
La ciudadanía vasca empieza a estar cansada de
esta dinámica permanente de tensión y confrontación importada. Euskadi necesita
estabilidad, convivencia y respeto institucional. No convertir cada conflicto
internacional en una excusa para volver a abrir trincheras políticas que este
país ya sufrió demasiado durante décadas.
¿qué habría ocurrido en cualquier otro aeropuerto
europeo si un grupo hubiese intentado desbordar dispositivos policiales,
generar tensión y desafiar órdenes de seguridad?
Probablemente exactamente lo mismo. Solo que allí
nadie hablaría después de “aporreados”.

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