6 may 2026

Carlos Garaikoetxea: el Lehendakari que levantó Euzkadi desde la nada

La historia de un pueblo no se mide solo en fechas, sino en las personas que, en los momentos decisivos, fueron capaces de asumir el peso de su tiempo. Hoy, con la muerte de Carlos Garaikoetxea, Euzkadi pierde a uno de esos hombres irrepetibles que no solo vivieron la historia, sino que la construyeron.

Hay quienes reescriben la historia adjuntando la figura de primer Lehendakari a Ramon Rubial. Una gran mentira utilizada de forma partidista y reiterada por nuestro socio de gobierno, ya que Ramon Rubia fue presidente del primer Consejo General Vasco (1978/1979, en plena etapa preautonómica

Carlos Garaikoetxea ha sido el primer lehendakari del Gobierno Vasco estatutario tras la dictadura, el hombre que tuvo que convertir en realidad institucional lo que durante décadas había sido aspiración, memoria y resistencia. No heredó un país funcionando: tuvo que levantarlo prácticamente desde cero, en un contexto político, social y económico extremadamente complejo.

Su liderazgo coincidió con una Euzkadi convulsa: la violencia de ETA, la reconversión industrial, el desempleo, la incertidumbre institucional. Y, sin embargo, supo pilotar la construcción de un autogobierno sólido, dotando a las nuevas instituciones de credibilidad, estructura y sentido de permanencia.

Fue un hombre de convicciones firmes. Creyó en el autogobierno no como consigna, sino como herramienta real para mejorar la vida de la ciudadanía. Apostó por una Euzkadi moderna, con instituciones propias, con capacidad de decisión, con una identidad clara en un mundo que cambiaba a gran velocidad.

Su figura también estuvo marcada por decisiones difíciles, por tensiones políticas y por una ruptura que acabaría dando lugar a Eusko Alkartasuna. Pero incluso en la discrepancia, Garaikoetxea mantuvo una coherencia personal que hoy resulta poco habitual: la de quien antepone sus principios al cálculo político.

Con él se va una generación que entendió la política como servicio y construcción, no como espectáculo. Una generación que tuvo que tomar decisiones de Estado sin manual de instrucciones, con responsabilidad histórica y con una mirada larga.

Hoy Euzkadi es una realidad institucional consolidada. Pero conviene no olvidar que esa realidad tiene cimientos. Y en esos cimientos está, de forma indiscutible, la figura de Carlos Garaikoetxea.

Su legado no pertenece a un partido, ni a una sigla, ni a una corriente concreta. Pertenece a Euzkadi.

Y como ocurre con los grandes nombres de la historia, el tiempo no hará sino agrandar su figura.

Goian bego.

 


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