Carlos Garaikoetxea: el Lehendakari que levantó Euzkadi desde la nada
La historia de un pueblo no se mide solo en
fechas, sino en las personas que, en los momentos decisivos, fueron capaces de
asumir el peso de su tiempo. Hoy, con la muerte de Carlos Garaikoetxea, Euzkadi
pierde a uno de esos hombres irrepetibles que no solo vivieron la historia,
sino que la construyeron.
Hay quienes reescriben la historia adjuntando la
figura de primer Lehendakari a Ramon Rubial. Una gran mentira utilizada de
forma partidista y reiterada por nuestro socio de gobierno, ya que Ramon Rubia
fue presidente del primer Consejo General Vasco (1978/1979, en plena etapa preautonómica
Carlos Garaikoetxea ha sido el primer
lehendakari del Gobierno Vasco estatutario tras la dictadura, el hombre que
tuvo que convertir en realidad institucional lo que durante décadas había sido
aspiración, memoria y resistencia. No heredó un país funcionando: tuvo que levantarlo
prácticamente desde cero, en un contexto político, social y económico
extremadamente complejo.
Su liderazgo coincidió con una Euzkadi convulsa:
la violencia de ETA, la reconversión industrial, el desempleo, la incertidumbre
institucional. Y, sin embargo, supo pilotar la construcción de un autogobierno
sólido, dotando a las nuevas instituciones de credibilidad, estructura y
sentido de permanencia.
Fue un hombre de convicciones firmes. Creyó en el
autogobierno no como consigna, sino como herramienta real para mejorar la vida
de la ciudadanía. Apostó por una Euzkadi moderna, con instituciones propias,
con capacidad de decisión, con una identidad clara en un mundo que cambiaba a
gran velocidad.
Su figura también estuvo marcada por decisiones
difíciles, por tensiones políticas y por una ruptura que acabaría dando lugar a
Eusko Alkartasuna. Pero incluso en la discrepancia, Garaikoetxea mantuvo una
coherencia personal que hoy resulta poco habitual: la de quien antepone sus
principios al cálculo político.
Con él se va una generación que entendió la
política como servicio y construcción, no como espectáculo. Una
generación que tuvo que tomar decisiones de Estado sin manual de instrucciones,
con responsabilidad histórica y con una mirada larga.
Hoy Euzkadi es una realidad institucional
consolidada. Pero conviene no olvidar que esa realidad tiene cimientos. Y en
esos cimientos está, de forma indiscutible, la figura de Carlos Garaikoetxea.
Su legado no pertenece a un partido, ni a una
sigla, ni a una corriente concreta. Pertenece a Euzkadi.
Y como ocurre con los grandes nombres de la
historia, el tiempo no hará sino agrandar su figura.
Goian bego.
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