7 may 2026

La ofensiva del PSE contra la normalización lingüística

Este miércoles nos hemos desayunado, en páginas centrales, en un diario local, con un artículo de Eneko Andueza construido sobre varios ejes argumentales muy concretos. La mejor forma de desmontarlo es precisamente contraponiendo cada afirmación con su contradicción política, jurídica o sociolingüística. Pongamos un ejemplo:

“Romper lo que funciona”

¿Que quiere transmitir Andueza? Pues que el actual sistema lingüístico funcionaba razonablemente bien hasta que PNV ha entrado en el camino de la radicalización

Y no. Lo que “funcionaba” durante décadas era precisamente avanzar progresivamente en la normalización del euskera.

Si hoy existen servicios públicos en euskera es gracias a perfiles lingüísticos, exigencias y planificación. Y sin esas medidas, el euskera seguiría prácticamente ausente de la administración.

Conclusión_ El verdadero problema para el PSE no es “romper lo que funciona”, sino que el euskera empiece a convertirse en un derecho efectivo y no solo simbólico.

Otro argumento muy manido y claramente manipulador: “se está imponiendo el euskera”

En este caso, Eneko Andueza, intenta transmitir que las exigencias lingüísticas son excesivas y discriminatorias. Discurso populista y claramente manipulador

No se impone el euskera, sino que se garantiza un derecho lingüístico reconocido oficialmente

Imposición fue lo vivido en épocas pasadas de infaustos recuerdos. Durante décadas miles de vascos no pudieron estudiar, trabajar ni relacionar con la administración en euskera

Hoy simplemente se exige que una administración oficialmente bilingüe pueda atender en ambas lenguas.

Nadie considera “imposición” pedir inglés a un profesor de inglés o francés a un funcionario francés.

“No todos los puestos necesitan euskera” o lo que es lo mismo, según Eneko Andueza (PSE), muchas plazas públicas no deberían tener perfil lingüístico

Ese debate ya existe desde hace décadas y el sistema vasco ya distingue niveles y porcentajes.

Precisamente para eso existen: índices de obligado cumplimiento, perfiles diferenciados, planificación lingüística, excepciones, progresividad.

Andueza presenta como “radical” algo que ya está regulado y limitado.

Además, el problema real no es solo el puesto aislado, sino el funcionamiento global de un servicio público bilingüe.

Enlazando con este discurso, está la afirmación de que se pida euskera incluso donde no tiene sentido

Los ejemplos extremos son utilizados como propaganda política para desacreditar el conjunto del sistema.

Toda normativa compleja genera conflictos puntuales. Eso no invalida el objetivo general.

También existen sentencias favorables a políticas lingüísticas vascas, pero el artículo solo selecciona los casos útiles para construir alarma social.

“El PNV abandona los consensos históricos”. O su percepción subjetiva de que el PNV estaría acercándose a EH Bildu

El consenso histórico nunca fue congelar el euskera en mínimos cómodos.

El consenso consistía precisamente en avanzar en la recuperación de una lengua minorizada.

Lo que ha cambiado no es el PNV. Lo que ha cambiado es el PSE, que endurece su discurso sobre el euskera para competir electoralmente en determinados espacios.

El mensaje de “Se esta perjudicando a trabajadores”, ya proclamado con motivo del 1 de mayo, transmitiendo a los trabajadores que las exigencias lingüísticas generan exclusión laboral

Contraargumento: Toda función pública exige requisitos tales como titulaciones, oposiciones, informática, normativa, especialización técnica, etc . En Euzkadi, conocer las dos lenguas oficiales forma parte lógica de algunos puestos públicos.

Miles de trabajadores han aprendido euskera durante años con enorme esfuerzo. Presentar ahora el euskera como un obstáculo injusto desprecia ese esfuerzo colectivo.

Argumentar que el debate lingüístico está generando división, como lo hace el Sr. Andueza, es una falsedad, ya que la polarización aumenta cuando algunos partidos convierten el euskera en arma electoral.

El problema aparece cuando ciertos discursos empiezan a presentar los derechos lingüísticos como privilegios o amenazas.

No polariza el euskera. Polariza cuestionar constantemente su legitimidad.

Demanda que los partidos vuelvan a debates mas tranquilos. Siempre se pide calma cuando el euskera intenta dar un paso adelante, pero rara vez se pide calma a quienes judicializan permanente la normalización lingüística

El PSE vuelve a tratar el euskera no como un eje estructural de país, sino como un problema que debe limitarse para no incomodar determinados equilibrios políticos y sociales.


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