La ofensiva del PSE contra la normalización lingüística
Este miércoles nos hemos desayunado, en páginas
centrales, en un diario local, con un artículo de Eneko Andueza construido
sobre varios ejes argumentales muy concretos. La mejor forma de desmontarlo es
precisamente contraponiendo cada afirmación con su contradicción política,
jurídica o sociolingüística. Pongamos un ejemplo:
“Romper lo que funciona”
¿Que quiere transmitir Andueza? Pues que el actual sistema lingüístico
funcionaba razonablemente bien hasta que PNV ha entrado en el camino de la radicalización
Y no. Lo que “funcionaba” durante décadas era
precisamente avanzar progresivamente en la normalización del euskera.
Si hoy existen servicios públicos en euskera es
gracias a perfiles lingüísticos, exigencias y planificación. Y sin esas
medidas, el euskera seguiría prácticamente ausente de la administración.
Conclusión_ El verdadero problema para el PSE no
es “romper lo que funciona”, sino que el euskera empiece a convertirse en un
derecho efectivo y no solo simbólico.
Otro argumento muy manido y claramente manipulador:
“se está imponiendo el euskera”
En este caso, Eneko Andueza, intenta transmitir
que las exigencias lingüísticas son excesivas y discriminatorias. Discurso populista
y claramente manipulador
No se impone el euskera, sino que se garantiza un
derecho lingüístico reconocido oficialmente
Imposición fue lo vivido en épocas pasadas de
infaustos recuerdos. Durante décadas miles de vascos no pudieron estudiar,
trabajar ni relacionar con la administración en euskera
Hoy simplemente se exige que una administración
oficialmente bilingüe pueda atender en ambas lenguas.
Nadie considera “imposición” pedir inglés a un
profesor de inglés o francés a un funcionario francés.
“No todos los puestos necesitan euskera” o lo que
es lo mismo, según Eneko Andueza (PSE), muchas plazas públicas no deberían tener
perfil lingüístico
Ese debate ya existe desde hace décadas y el
sistema vasco ya distingue niveles y porcentajes.
Precisamente para eso existen: índices de
obligado cumplimiento, perfiles diferenciados, planificación lingüística, excepciones,
progresividad.
Andueza presenta como “radical” algo que ya está
regulado y limitado.
Además, el problema real no es solo el puesto
aislado, sino el funcionamiento global de un servicio público bilingüe.
Enlazando con este discurso, está la afirmación de que se pida euskera
incluso donde no tiene sentido
Los ejemplos
extremos son utilizados como propaganda política para desacreditar el conjunto
del sistema.
Toda normativa compleja genera conflictos
puntuales. Eso no invalida el objetivo general.
También existen sentencias favorables a políticas
lingüísticas vascas, pero el artículo solo selecciona los casos útiles para
construir alarma social.
“El PNV abandona los consensos históricos”. O su percepción
subjetiva de que el PNV estaría acercándose a EH Bildu
El consenso histórico nunca fue congelar el
euskera en mínimos cómodos.
El consenso consistía precisamente en avanzar en
la recuperación de una lengua minorizada.
Lo que ha cambiado no es el PNV. Lo que ha cambiado es el PSE, que endurece su discurso sobre el euskera para
competir electoralmente en determinados espacios.
El mensaje de “Se esta perjudicando a
trabajadores”, ya proclamado con motivo del 1 de mayo, transmitiendo a los
trabajadores que las exigencias lingüísticas generan exclusión laboral
Contraargumento:
Toda función pública exige requisitos tales como titulaciones,
oposiciones, informática, normativa, especialización técnica, etc . En Euzkadi,
conocer las dos lenguas oficiales forma parte lógica de algunos puestos
públicos.
Miles de trabajadores han aprendido euskera
durante años con enorme esfuerzo. Presentar ahora el euskera como un obstáculo
injusto desprecia ese esfuerzo colectivo.
Argumentar que el debate lingüístico está generando división, como lo hace el Sr. Andueza, es una falsedad, ya que la polarización aumenta cuando algunos partidos convierten el euskera en arma electoral.
El problema aparece cuando ciertos discursos empiezan a presentar los derechos
lingüísticos como privilegios o amenazas.
No polariza el euskera. Polariza cuestionar
constantemente su legitimidad.
Demanda que los partidos vuelvan a debates mas tranquilos. Siempre se pide
calma cuando el euskera intenta dar un paso adelante, pero rara vez se pide
calma a quienes judicializan permanente la normalización lingüística
El PSE vuelve a tratar el euskera no como un eje
estructural de país, sino como un problema que debe limitarse para no incomodar
determinados equilibrios políticos y sociales.

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