27 may 2026

"Como si fueran nuevos”: la amnesia selectiva de EH Bildu y GARA

El editorial de Gara/Naiz del dia 25/05 itulado “Como si fueran nuevos, como si estuvieran solos” vuelve a evidenciar una contradicción política y moral que parte de la izquierda abertzale sigue arrastrando décadas después

Exigir responsabilidades institucionales al PNV y al Gobierno Vasco mientras se sigue relativizando, justificando o minimizando el sufrimiento provocado por el entorno político y social que durante años amparó la violencia de ETA. Resulta difícil leer determinadas lecciones morales en GARA sin recordar la hemeroteca de quienes durante décadas justificaron, blanquearon o minimizaron la violencia política en Euzkadi.

El editorial habla de personas “secuestradas, maltratadas y deportadas”. Y es ahí donde aparece la gran contradicción.

Porque quienes hoy utilizan ese lenguaje son los mismos espacios políticos y mediáticos que durante años jamás utilizaron con la misma contundencia términos como secuestro, extorsión, chantaje, asesinato, o persecución política para describir lo que aquí pasaba y su entorno hicieron durante décadas en Euzkadi.

Quieren presentarse ahora ante el mundo como referentes éticos internacionales mientras pretenden que la sociedad vasca olvide quiénes fueron realmente conocidos en los noticiarios de medio mundo: los que justificaban el “conflicto” mientras se asesinaba, los que callaban ante empresarios extorsionados, los que miraban hacia otro lado ante concejales amenazados, los que señalaban a ertzainas, periodistas y jueces, los que convertían funerales en actos políticos, y los que durante años generaron miedo, fractura social etc etc

Porque sí, Euzkadi también conoció secuestros, maltratos, etc. Y mientras todo eso ocurría, el entorno político hoy representado por EH Bildu jamás estuvo precisamente en primera línea de la defensa democrática.

Ahora intentan actuar como si acabaran de llegar. Como si fueran observadores neutrales de la historia. Como si nunca hubieran contribuido a intoxicar la convivencia vasca.

Pero la hemeroteca existe. Y resulta especialmente obsceno ver cómo quienes jamás han hecho una autocrítica proporcional al daño causado intentan ahora apropiarse del monopolio de los derechos humanos y de la superioridad moral.

Porque una cosa es solidarizarse con Gaza (obviando Ukrania, para lo cual no ha habido flotillas similares)—algo perfectamente legítimo— y otra muy distinta intentar utilizar ese conflicto para blanquear décadas de silencio, complicidad política o ambigüedad calculada en Euskadi.

El problema para EH Bildu y para GARA es que la memoria no empieza ayer.

Como decíamos otros, son los mismos que ahora se rasgan las vestiduras, loa que fueron realmente noticia internacional durante décadas: no precisamente por defender la convivencia democrática.

“En la escuela se aprende que poner un ‘pero’ a unas disculpas vacía de valor ese acto de responsabilidad”, escribe GARA.

Curiosa reflexión viniendo precisamente de un entorno político que lleva décadas instalando “peros” cada vez que se habla del dolor causado con su aquiescencia

Siempre hubo un “pero”. O varios, como ejemplo: “Pero había conflicto”. “Pero el Estado…”. “Pero la dispersión…” “Pero también hubo violencia policial”. “Pero todas las violencias…”. “Pero el contexto político…”.

Décadas enteras relativizando el terror mediante el uso sistemático del “pero”.

Porque la verdadera diferencia es esta: cuando otros piden disculpas, EH Bildu exige pureza absoluta; cuando les toca mirar su propia historia, aparecen inmediatamente las matizaciones, las contextualizaciones y los silencios calculados.

Y resulta todavía más cínico leer acusaciones sobre “servir de señuelo para que los dirigentes no rindan cuentas” cuando precisamente la izquierda abertzale ha construido durante años una gigantesca operación política y mediática destinada a evitar rendir cuentas sobre su propio pasado.

Jamás hubo una autocrítica proporcional al daño causado. Nunca hubo una condena clara durante los años más duros. Nunca hubo una petición de perdón inequívoca hacia muchas víctimas concretas. Nunca hubo una explicación real a la sociedad vasca sobre cómo pudieron justificar durante tanto tiempo lo injustificable.

Y ahora pretenden repartir carnés de ética política desde columnas editoriales redactadas como si la historia comenzara anteayer.

No, la sociedad vasca tiene memoria. Y recuerda perfectamente quiénes intentaban justificar cada asesinato con un “pero”. Quiénes señalaban a la Ertzaintza. Y quiénes callaban mientras otros enterraban a sus muertos.

Por eso resulta difícil aceptar lecciones de responsabilidad democrática de quienes todavía hoy siguen sin asumir plenamente la suya.

 


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