29 jun 2026

Los acuerdos del Grupo Vasco que mejoran Euzkadi

La reciente información publicada por el Gobierno Vasco anunciando que este otoño comenzará la renovación paulatina de los trenes de Cercanías es el reflejo o la consecuencia de acuerdos urdidos por el Grupo Vasco en el Parlamento español. Los nuevos convoyes empezarán a incorporarse a la línea C3 entre Orduña y Abando, sustituyendo progresivamente a unidades con varias décadas de servicio. Serán trenes más accesibles, más cómodos y adaptados a las necesidades actuales de los usuarios.

Recordemos. Todo deriva de la decisión de trabajar acuerdos, para conseguir el traspaso de la gestión de Cercanías ferroviarias. Y pase a formar parte del autogobierno vasco. Consecuencias directas de una forma de entender la política, establecer acuerdos y convertir esos acuerdos en competencias útiles para la ciudadanía. No utilizar los escaños para meros cambalaches con prioridades que en nada tienen que ver con las necesidades reales.

Fue el resultado de una negociación política impulsada por el Grupo Vasco (EAJ-PNV) en las Cortes Generales, siguiendo una estrategia que el nacionalismo institucional ha mantenido durante décadas: aprovechar la representación en Madrid para ampliar la capacidad de decisión de Euzkadi.

La infraestructura ferroviaria —las vías, la señalización o las grandes inversiones en la red— continúa siendo responsabilidad de Adif. Conviene recordarlo porque el autogobierno también se construye por etapas. Pero precisamente por eso resulta importante valorar cada avance conseguido.

Ahora bien, conviene distinguir varios conceptos:

La gestión del servicio (horarios, frecuencias, tarifas dentro de sus competencias, planificación e inspección) corresponde al Gobierno Vasco. 

La operación de los trenes sigue realizándolo Renfe Viajeros, mediante un contrato suscrito con el Gobierno Vasco, por lo que el usuario continúa viajando en trenes de Renfe.

La infraestructura (vías, catenaria, señalización y la mayor parte de las estaciones) continúa siendo titularidad de Adif, por lo que las obras, averías de infraestructura o inversiones en la red siguen dependiendo fundamentalmente del Estado.

Hay quienes utilizan su influencia institucional para incorporar nuevas competencias, fortalecer el autogobierno y mejorar servicios públicos. Otros, en cambio, centran buena parte de sus negociaciones en cuestiones que afectan principalmente a su propio espacio político o a resolver situaciones muy concretas de su entorno.

Cada cual establece sus prioridades. En este caso, la prioridad ha sido que miles de ciudadanos dispongan de un servicio ferroviario mejor gestionado, con mayor capacidad de adaptación a las necesidades reales del territorio y con inversiones orientadas desde las propias instituciones vascas.


De hecho, desde la transferencia ya se han introducido algunas mejoras de servicio, como el incremento de frecuencias en la línea de Orduña, mientras continúa prevista la renovación progresiva del material móvil durante 2026 y 2027.

La gestión de las Cercanías permitirá planificar nuevos servicios, adaptar horarios y frecuencias, coordinar mejor el transporte público y responder con mayor rapidez a las demandas de los usuarios. La renovación progresiva del material móvil constituye uno de los primeros frutos visibles de esa nueva capacidad de gestión.

Desde la transferencia ya se han podido poner en marcha nuevos servicios ferroviarios largamente reclamados y ahora comienza una renovación progresiva del material móvil que mejorará la accesibilidad y la calidad del servicio. Son decisiones que afectan al día a día de quienes utilizan el tren para trabajar, estudiar o desplazarse.

Es cierto que todavía quedan ámbitos que siguen dependiendo del Estado. La infraestructura ferroviaria —las vías, la señalización o las grandes inversiones en la red— continúa siendo responsabilidad de Adif. Conviene recordarlo porque el autogobierno también se construye por etapas. Pero precisamente por eso resulta importante valorar cada avance conseguido.

Sin embargo, cuando un pacto permite gestionar un servicio público desde Euzkadi, cuando posibilita renovar una flota ferroviaria o mejorar la movilidad diaria de miles de personas, ese acuerdo deja de ser un simple documento firmado en Madrid para convertirse en una mejora tangible de la vida cotidiana.


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