4 jun 2026

En Euzkadi se sigue hablando del Mundial, (aunque nuestra selección este vetada a participar)

Seguimos asistiendo al intenso debate que ha generado la posible presencia del Mundial de Futbol de 2.030. Debate que se ha generado, no tanto por el componente deportivo, sino por las consecuencias económicas, pros y contras, y especialmente, las exigencias leónidas que impone la FIFA a las ciudades sedes de la competición.

Si bien es verdad que no ha habido la debida transparencia en la transmisión de los requisitos impuestos por la FIFA, circunstancia que impide a la ciudadanía estar informado para poder debatir en libertad, declaraciones de prudencia realizadas por las instituciones y los gestores de la cosa pública, ponen en duda la conveniencia o no de situar a Bilbao y Donostia como sedes del Mundial. Y alertan de la necesaria defensa de los intereses de ambas ciudades frente a las exigencias de una organización internacional como es la FIFA

La coincidencia de declaraciones realizadas por el Alkate de Donostia, Jon Juaristi, quizás la mas contundente, como las areflexiones realizadas por Iñigo Ansola, presidente del BBB, merecen ser escuchadas, y, en buena medida, aplaudidas en cuanto conllevan una buena dosis de prudencia financiera y económica.

"Donostiaa no se vende. Aqui marcamos nuestras condiciones", testa frase pronunciada por Jon Juaristii, Alkate de Donosti, va más allá de un acontecimiento deportivo como es el Mundial. Es toda una declaración, todo un mensaje muy claro: Las ciudades no pueden estar subyugadas a los caprichos, a los servicios de la FIFA.

Una organización privada como es la FIFA, sus organizaciones deportivas, son quienes deben adaptarse a la realidad de las ciudades que les van a acoger. Y no al revés

Palabras como FIFA, Mundial y proyección internacional han bastado en otros momentos y en otras ciudades, como motivo suficiente para que desaparezca cualquier análisis económico, financiero y crítico. Y, ahí esta el gran error. La gestión de una gran ciudad como lo son Bilbao y Donosti, exigen bastantes más que titulares

Dentro de los motivos del debate han aparecido estos dias el relacionado con los costes de seguridad.

Hay que recordar que, en Euzkadi, buena parte del coste, del esfuerzo económico y humano, recae sobre la Ertzaintza, Sobre los recursos propios de las instituciones vascas, mientras que en otras ciudades son asumidas por cuerpos dependientes del Estado

Un evento de esta naturaleza implica planes especiales de seguridad, restricciones de movilidad, Cortes de tráfico, control de espacios comerciales y zonas de aficionados. Todo esto tiene un coste que alguien debe asumir

Y, lógicamente, todo ello deriva en la siguiente pregunta: ¿Compensan realmente los beneficios esperados estos costes extraordinarios?

Declaraciones de representantes de organizaciones de hostelería y comercio desvelan su inquietud por la reafirmación o no de nuestras ciudades como sedes del Mundial. A la vez, trasladan su preocupación por el diseño planteado, Consideran insuficiente dos partidos para Bilbao, pero por otro lado reconocen que las restricciones derivadas de este tipo de eventos puedan afextar negativamente a la actividad cotidiana de la villa

Es decir, incluso entre quienes deberían beneficiarse directamente del evento existen dudas razonables sobre el balance final.

En cuanto a la proyección internacional, Hay que reconocer que Bilbao, Donostia, ya juegan en otro nivel. Y eso hay que reconocerlo.

Tanto Bilbao, como Donostia ya ha acogido con éxito diversos eventos internacionales de primer nivel. Por tanto, el debate no esta en la necesidad de proyección ni mucho menos en la capacidad de organizaciones de grandes eventos.

Por tanto la cuestión es si debemos aceptar cualquier condición para hacerlo. Competir no significa renunciar a la capacidad de decisión.

Reforzando las declaraciones de Jon Insausti afirmado que Donostia no está al servicio de la FIFA está defendiendo algo que debería ser evidente: Las instituciones vascas están para defender los intereses de la ciudadanía vasca. No los intereses comerciales de una organización deportiva internacional.

 

 


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