3 may 2026

  • Socios de gobierno o dinamiteros institucionales: el PSE se retrata
  • Ni memes ni bromas: el respeto institucional no se negocia

    Lo ocurrido estos días no es una anécdota. No es un “meme desafortunado”. No es un desliz sin importancia. Es un síntoma claro de algo mucho más profundo: la falta de respeto político e institucional del PSE-EE hacia su propio socio de gobierno, el PNV.

    Las recientes declaraciones de Aitor Esteban han sido correctas desde el punto de vista institucional. Incluso firmes en apariencia. Ha calificado lo ocurrido como “inaceptable”. Ha advertido que “no se va a permitir”. Ha señalado que “no se van a callar”.

    Pero la realidad es otra. Porque mientras se dice todo eso… también se afirma que la coalición “no está en peligro”.

    Y ahí es por donde se puede perder el respeto institucional. Cuando todo es inaceptable…. Pero no tiene consecuencias, se anima al oponente a seguir.

    En política, las palabras sin consecuencias se convierten en ruido. Y el PSE lo sabe.

    Sabe que puede tensar. Sabe que puede provocar, sabe que puede cruzar líneas.

    Porque, al final del día, no pasa nada. Ni ruptura,  ni crisis real, ni coste político inmediato

    Y cuando un socio de gobierno actúa así, ya no estamos ante un aliado. Estamos ante un actor que juega a dos bandas: gobernar… y desgastar.

    Esto no va de un meme. Va de una dinámica.

    El PSE lleva tiempo marcando perfil propio a costa del PNV: En el euskera, en el autogobierno. en determinadas competencias y  ahora, incluso en el terreno simbólico. Siempre en el límite. Siempre midiendo hasta dónde puede tensar la cuerda sin que se rompa.

    Y lo preocupante no es que lo haga. Lo preocupante es que se le permita.

    Porque fuera de los despachos, fuera de los equilibrios institucionales, fuera de los cálculos de poder… la percepción es muy distinta.

    Quienes estamos en la “infantería política” vemos otra cosa: Vemos un socio que falta al respeto, vemos una estrategia de desgaste, vemos una asimetría constante.

    Y vemos también una respuesta que, siendo correcta en las formas, se queda corta en el fondo.

    Gobernar implica responsabilidad. Pero también implica límites.

    Y si un socio de gobierno puede actuar sin consecuencias, entonces ya no hay equilibrio: hay dependencia.

    Las palabras de Aitor Esteban marcan un punto de inflexión. Pero los puntos de inflexión solo existen si vienen acompañados de hechos.

    El PNV tiene ahora una decisión que tomar. O convierte el “no lo vamos a permitir” en algo real, o el PSE entenderá que puede seguir haciendo exactamente lo mismo. Y entonces ya no habrá sorpresa posible.

    Porque la política no va de ladrar. Va de hacerse respetar.

    Y en este terreno, o marcas el límite…o te lo marcan.

     


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