22 may 2026

FIFA, Mundial 2030 y Bilbao: cuando las instituciones vascas empiezan a plantar cara

Las instituciones vascas se han dado un plazo para repensar la candidatura de Bilbao como sede del Mundial 2030. Y nunca esta tarde si surgen dudas sobre la viabilidad. Lógica financiera, de quienes actúan con responsabilidad en la gestión económica de lo público.

Empiezan a aparecer términos como: costes desproporcionados, exigencias exageradas, dudas financieras, restricciones y sobre todo, una creciente sensación de que la FIFA pretende imponer condiciones difícilmente asumibles para las ciudades anfitrionas.

Los requisitos que más dudas han generado en algunas sedes, sin embargo, tienen que ver con el ámbito económico y fiscal. La FIFA exige una exención fiscal prácticamente total, tanto para el propio organismo como para sus proveedores y para determinadas personas que haya designado. Asimismo, las entidades locales responsables tiene que firmar un seguro por valor de 100 millones de dólares, a pesar de que el organismo se reserva la posibilidad exclusiva de rescindir el contrato firmado.

Todo ello ha originado el malestar públicamente verbalizado por nuestras instituciones

Bilbao no es un caso aislado. Málaga, Gijón, o A Coruña, ya han mostrado dudas o directamente han rechazado determinadas condiciones vinculadas al Mundial.

Es decir: esto no es un capricho local, ni una “obsesión identitaria vasca”, ni una supuesta “fobia” al Mundial.

Es una tendencia cada vez más extendida en Europa: ciudades e instituciones que empiezan a preguntarse si realmente merece la pena asumir las condiciones que imponen organismos como FIFA o UEFA.

Porque los números empiezan a no cuadrar. Ya que el problema a resolver es como privatizar los beneficios sin socializar los costes

Porque mientras: la FIFA explota derechos televisivos, patrocinadores globales multiplican ingresos, y grandes operadores internacionales hacen negocio, las administraciones públicas deben asumir: infraestructuras, seguridad, transporte, etc. etc.  

Es decir: el riesgo es público, pero gran parte del beneficio es privado. Y cada vez más instituciones empiezan a cuestionar ese modelo.

Y. claro. aquí aparece otro fenómeno interesante, e interesado por parte de quienes desean politizar un evento deportivo.

En cuanto Euzkadi plantea dudas legítimas sobre el Mundial, algunos sectores políticos y mediáticos reaccionan inmediatamente hablando de: “rechazo a España”, “miedo a que juegue España la final”, “nacionalismo identitario”, o supuestas decisiones políticas.

Como si analizar costes y condiciones fuese automáticamente un acto ideológico. Pero curiosamente, cuando otras ciudades europeas cuestionan estos macro eventos, nadie las acusa de “odio identitario”. Esto solo ocurre aquí, no del Ebro para abajo

Es muy importante recordar que Bilbao ya es una referencia internacional en organización de eventos. Y ejemplos hay as que suficientes y como prueba la ciudad ha acogido: finales europeas, rugby internacional, grandes conciertos, congresos, Tour de Francia, etc etc.

San Mamés ya está plenamente consolidado como uno de los grandes estadios europeos.

Precisamente por eso resulta lógico que las instituciones quieran analizar con calma si aceptar cualquier condición impuesta desde fuera compensa realmente.

La clave esta en una premisa básica: Gobernar también consiste en saber decir “hasta aquí”. Y esa debe ser el motivo del cambio de actitud institucional.

Durante años parecía obligatorio aceptar cualquier macro evento internacional como si fuese un regalo caído del cielo. Pero ahora empieza a surgir otra visión: Analizar exhaustivamente los costes reales, medir impacto verdadero, estudiar consecuencias, y decidir en función de los intereses de la ciudadanía, todo ello, en función de nuevas exigencias de la FIFA, nuevas imposiciones, etc,etc,

Y eso no es debilidad. Eso es gobernar con responsabilidad. Y actitud responsable es hacerse la siguiente pregunta ¿Qué gana realmente la ciudadanía de Bilbao y Bizkaia con todo esto… y cuánto va a costar?. Principio del formulario

 

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