5 may 2026

Referéndum sí o no: la grieta sindical que nadie quiere reconocer

Lo que está pasando en Tubos Reunidos destapa un choque claro entre dos formas de entender la representación de los trabajadores.

La huelga indefinida en Amurrio fue impulsada por la mayoría sindical (ELA, LAB y ESK). Sin embargo, CCOO y UGT no estaban de acuerdo y pidieron consultar a toda la plantilla

Parte de los trabajadores ha reunido firmas para convocar una asamblea y votar si se hace un referéndum sobre la huelga

El debate no es si hay referéndum o no, sino quién decide y cómo se decide.

ELA que ostenta la mayoría sindical. Defiende que el comité elegido ya representa a la plantilla, y ven en el referéndum como una maniobra para debilitar esa mayoría. Y entiende que la legitimidad está en los delegados elegidos, no en consultas impulsadas en caliente o por presión externa

Por otra parte, CCOO/UGT /y parte de los trabajadores quiere que decida toda la plantilla directamente, argumentando que una huelga indefinida es demasiado importante para no votarla. Abonando la tesis de “mas democracia directa, menos control del comité

¿Es antidemocrático un referéndum? Pues depende del marco

Si es democrático pedir un referéndum, pero también es democrático que haya elecciones sindicales y que los delegados tomen decisiones en nombre de la plantilla

 Aquí es donde se produce el debate entre Democracia representativa (Comité) vs Democracia directa (referéndum). Dos modelos de democracia chocando y dejando traslucir una pelea por quien controla decisión final

 Si resulta paradójico que cuando la base pide votar, algunos sindicatos prefieran no abrir la urna. Una votación. Sin embargo, la respuesta de la mayoría sindical representada por ELA ha sido de rechazo frontal

Se podría decir que para ELA pudiera haber temor al resultado de una votación que tuvieses el respaldo de la plantilla en contra de la estrategia establecida.

Toda movilización necesita unidad. Unidad que se construye, no se impone.

Si una parte significativa de los trabajadores pide votar, y no se le escucha, el resultado es evidente. Fractura interna, desconfianza y desgaste. Y, al final, una huelga que nace fuerte puede acabar debilitada desde dentro

 El caso de Tubos Reunidos nos deja una lección y es que no se puede defender la participación cuando conviene y bloquearla cuando incomoda. Si la democracia es buena para elegir representantes, también debería serlo para decidir conflictos claves

 

 

 

 

 


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