Papeles sin plan: la gran duda de la regularización masiva
El Gobierno de España vuelve a abrir un debate
que nunca se cierra del todo: la inmigración.
Y lo hace a lo grande: sobre la mesa, la
regularización de hasta 500.000 personas en situación irregular.
No es una cifra menor. No es una decisión
técnica. Es una decisión profundamente política.
Sobre el papel, el argumento es claro: dar
derechos, aflorar economía sumergida, integrar. Pero hay una pregunta que nadie
está respondiendo con claridad: ¿está el sistema preparado para asumirlo?
Porque regularizar no es solo dar papeles. Es
asumir consecuencias reales: Sanidad, Vivienda, Educación, Servicios sociales
Euzkadi ha sido y es tierra de acogida, pero hay una presión creciente, y esto no es un debate teórico. Es una realidad diaria. Osakidetza ya tensionada, vivienda cada vez más inaccesible, servicios sociales al límite en algunas zonas
Eso significa una cosa: Actuaciones de Gobierno de España, tienen su repercusión directa en Euzkadi. Y es aquí donde se acaba gestionando
Nadie discute la necesidad de integrar. La regularización va a permitir que quienes cuidan de los nuestros y limpian nuestras casas sean ciudadanos de pleno derecho Pero integrar sin planificación ni
garantías es otra cosa.
Cuando la política va más rápido que la
gestión, el sistema se resiente y la confianza se erosiona lo que produce
consecuencias reales como tensión social, percepción de inseguridad y desgaste
de los servicios públicos
En este proceso se presentan dos puntos esenciales. Y una de las mayores incógnitas
del proceso.
Tradicionalmente, regularizar implica presentar un certificado de antecedentes del país de origen, pero eso es una operación de tal magnitud que surgen dudas evidentes, y antes esto surgen las dudas, los antecedentes penales son el gran muro de la regularización ¿Se exigirá con rigor? ¿Se podrá verificar en todos los casos? ¿Se flexibilizará para hacer viable el proceso?
Hay otro debate que las instituciones conocen bien. El Gobierno Vasco se ha defendido en múltiples ocasiones que la la integración real pasa por el conocimiento del euzkera
El euzkera no
como barrera, sino como herramienta de cohesión.
Una idea que también está presente en territorios como Catalunya donde el papel del idioma genera un debate mas explicito Catalunya
La
regularización se plantea sin exigir ese conocimiento. Sin mecanismos claros de
integración lingüística
Y eso abre una contradicción evidente: Se pide cohesión,
pero no se construyen las herramientas para lograrla
Si el idioma es clave para convivir, ¿por qué no
lo es para integrar?
El problema no es la inmigración. El problema es
cómo se gestiona.
Hay dos formas de la inmigración y su regularización: Con
planificación, recursos y control, o con anuncios y excepciones
Y ahora mismo, la duda está encima de la mesa
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