26 abr 2026

El gran engaño energético de EH Bildu. 
Pedir independencia mientras se rechaza producir energía

En uno de los ultimos numero de Gara, bajo el sugerente titular “Sin soberanía energética no hay solución”, vuelve a insistir en un marco que empieza a ser habitual: grandes palabras, diagnósticos maximalistas… y pocas respuestas aplicables a la realidad de hoy.

Vamos a empezar por una pregunta incómoda: ¿de qué soberanía energética hablamos exactamente?

El artículo plantea una crítica al modelo actual, cuestiona las renovables “tal y como se están implantando” y pone el foco en la dependencia exterior. Hasta ahí, nada nuevo. Pero el problema no está en el diagnóstico, que en parte es compartido, sino en la falta de concreción y, sobre todo, en la incoherencia política de fondo.

Euzkadi importa más del 90% de la energía que consume. No tenemos petróleo. No tenemos gas. Y nuestra capacidad de generación eléctrica, aunque creciente en renovables, sigue siendo limitada.

Hablar de soberanía energética en Euzkadi suena bien. Es potente. Moviliza. Pero también exige rigor.

Entonces, ¿cuál es la alternativa real? ¿Rechazar infraestructuras renovables en el territorio? ¿Bloquear proyectos eólicos o fotovoltaicos? ¿O seguir dependiendo de energía producida fuera mientras se critica el modelo?

Y aquí sale al descubierto la contradicción central no se puede exigir soberanía energética mientras se ponen trabas sistemáticas a cualquier desarrollo energético propio.

Renovables sí… pero no así, no aquí, no ahora. Como diria un ingles.Not in my back yard

El discurso de EH Bildu se llena de contradicciones cuando determina que las renovables son necesarias, pero generan impacto. Hay que cambiar el modelo, pero no se concreta cómo y se critica la industrialización energética, pero no se ofrece alternativa escalable.

Resultado: parálisis.

Mientras tanto: Alemania, con menos horas de sol que Euzkadi, multiplica su capacidad solar. Comunidades cercanas avanzan en autoconsumo y comunidades energéticas. Y aquí seguimos atrapados en el debate eterno.

Cada parque eólico que se retrasa, cada instalación que se bloquea, cada proyecto que se judicializa… tiene consecuencias: Más dependencia exterior, más costes energéticos, menor competitividad industrial. Y esto en una Euzkadi que vive, tengámoslo presente, de su industria

Tengámoslo presente siempre, la energía no es solo un debate ambiental o ideológico. Es empleo, es inversión y es futuro

Quienes hoy hablan de soberanía energética: Han frenado proyectos estratégicos, han alimentado el rechazo social a infraestructuras y han priorizado el conflicto frente a la planificación. Al mismo tiempo, exigen un cambio de modelo que requiere esas mismas infraestructuras

La soberanía energética no se construye con artículos ni con consignas.

Se construye con: planificación, inversión, consenso social y decisiones difíciles. Pero Euzkadi necesita más generación propia. Más renovables. Más autoconsumo. Más redes inteligentes.

Pero también necesita abandonar el populismo energético.

La soberanía energética no se alcanza bloqueando el presente mientras se idealiza un futuro indefinido. Se alcanza tomando decisiones.
Y, sobre todo, asumiendo sus consecuencias.

Lo demás no es soberanía. es relato.

 


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