Bilbao La Vieja: del “renacimiento” al miedo cotidiano
Durante años, Bilbao La Vieja se vendió como
ejemplo de regeneración urbana. Cultura, diversidad, convivencia. Un barrio
“recuperado” para la ciudad. Pero basta hablar con vecinos o leer la prensa de
estos días para ver que el relato hace aguas.
La residencia universitaria ubicada en la calle
Cortes, de Bilbao. Inaugurada en el 2004 fue una apuesta personal por el
alcalde D. Iñaki Azkuna al objeto de producir una revitalización del entorno.
Lamentablemente no ha tenido el efecto deseado, y hoy es noticia ya según El Correo, ha perdido 40 matriculas. Y no, no ha sido por precio, ni por calidad, sino por
miedo.
No es un titular menor. Es un síntoma. Cuando
estudiantes —y sus familias— deciden no alojarse en un sitio por inseguridad,
estamos ante un fallo estructural. No es una sensación. Es una decisión
económica basada en riesgo. Y eso tiene consecuencias
Puede haber relatos oficiales que intenten
minusvalorar una sensación que no está lejos, precisamente, de la realidad
cotidiana.
Los propios vecinos del entorno lo describen sin
rodeos: calles convertidas en mercadillos improvisados, venta ambulante, sin
control, suciedad, tensión constante etc, Y no, no hablamos de un hecho puntual,
sino de una constante. Hablamos de ocupación continuada del espacio publico
El resultado: Degradación del entorno, sensación
de impunidad, y expulsión silenciosa del vecino de siempre. En definitiva, una degradación
visible sin visos de corregirse.
Respecto a la residencia, y según relata el mismo
diario, los responsables han pedido ayuda a UPV/EHU, a la Ayuntamiento de
Bilbao, acciones efectivas más allá del “Estamos en ello”
Pero una política no proactiva dirigida a resolver
definitivamente la situación provocada por la inseguridad suele acabar mal,
Siempre nos hemos sentido orgullosos de cómo en Bilbao
sabemos hacer bien las cosas …… cuando queremos. Zonas rehabilitadas con
control y presencia que genera seguridad.
Y aquí conviene tenerlo claro. Defender seguridad
no es ir contra nadie, es estar a favor de la convivencia, el comercio legal y
la vida del barrio. Seguridad no es ideología
Cuando los vecinos denuncian, los estudiantes se
van y los negocios sufren, el discurso de “todo es percepción” se cae. La
realidad no entiende de relatos
La solución existe. Pero exige actuación, y los
propios vecinos y afectados lo dicen sin rodeos: Presencia policial constante,
presencia real. Porque cuando hay control desaparece el bazar ilegal, vuelve la
normalidad y regresa la confianza
Esto no va solo de Bilbao La Vieja. Va de un
modelo de ciudad.
Si aceptamos que haya zonas donde la ley se
aplica a medias, el espacio público se ocupa sin control, los vecinos viven con
miedo y, entonces, el problema dejará de ser de un barrio. Sera de todos
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