El PSE contra Euzkadi: hemeroteca de un partido que frena autogobierno mientras predica progreso
Ni soberanía, ni liderazgo, ni ambición: solo límites, excusas y
dependencia de Madrid.
Del Concierto Económico a las competencias pendientes: cuando el PSE se
alinea más con Madrid que con Euzkadi.
El reciente artículo de El Correo donde el PSE “ridiculiza” el optimismo
del PNV sobre un nuevo estatus no es una anécdota política. Es la confirmación
de una línea histórica: cada avance en autogobierno vasco ha tenido enfrente,
una y otra vez, al Partido Socialista de Euzkadi.
Tomemos el Concierto Económico, pilar del autogobierno vasco desde 1981.
El PSE, desde su dependencia del PSOE estatal, ha mantenido históricamente
una posición ambigua:
- Ha
evitado blindarlo políticamente frente a ataques desde Madrid
- Ha
aceptado discursos que lo cuestionan como “insolidario”
- Y nunca
ha liderado su ampliación
Mientras Euzkadi negocia nuevas competencias vinculadas al Concierto (como
prestaciones o financiación propia), las fricciones con el Estado han sido
constantes.
En definitiva. cuando hay que defender el modelo vasco, el PSE mira a
Madrid antes que a Gasteiz.
Transferencias: siempre tarde, siempre a medias
En 2026 se han desbloqueado nuevas competencias, incluyendo participación
en aeropuertos y gestión de prestaciones.
Pero el dato clave es otro: Euzkadi llevaba décadas esperando muchas de
ellas. Y en ese retraso sistemático:
- Gobiernos
socialistas en Madrid han bloqueado o ralentizado transferencias
- El PSE ha
actuado como “freno interno” en lugar de motor político
Incluso ahora, lo que se presenta como avance es cogestión, no soberanía
real (caso de aeropuertos).
Pasaia, aeropuertos, competencias: siempre NO
Cuando Euzkadi quiere decidir: PSE: “Estoy absolutamente en contra de
desclasificar el puerto de Pasaia”
Cuando Euzkadi quiere gestionar: PSE: acepta cogestión y rechaza control real y el avance llega tarde y limitado
Resultado final: dependencia maquillada de acuerdo.
Mientras tanto: Puertos como Pasaia siguen siendo símbolo de gestión centralizada. Infraestructuras clave siguen dependiendo del Estado
Y el PSE, lejos de exigir soberanía real, se conforma con migajas
competenciales.
El PSE habla de convivencia lingüística, pero en la práctica:
Cuando toca decidir de verdad: Eneko Andueza declara “No vemos posible un
acuerdo… va contra los derechos de miles de trabajadores”
No es una frase aislada. Es una declaración de modelo.
Un modelo basado en el centralismo vs soberanía
Traducción: El euskera no es prioridad, es un problema para contener. Mientras
tanto, hablan de “convivencia” cuando en realidad están hablando de frenar
avances.
Han frenado exigencias de euskera en determinados ámbitos, ha priorizado el
conflicto judicial sobre el avance político y ha alimentado el discurso de
“excesos” en políticas lingüísticas
Mientras tanto, incluso el Tribunal Supremo ha avalado la exigencia de
euskera en empleo público en determinados casos.
Resultado: el PSE no lidera el euskera, lo gestiona como problema.
Nuevo estatus: el mismo guion de siempre
Cada vez que Euzkadi plantea avanzar: Nuevo estatus, más autogobierno, desarrollo
del Estatuto, el PSE responde igual: “prudencia” “realismo” y “no es el
momento”. Es decir: bloqueo suave.
El problema no es puntual. Es estructural. El PSE es un partido vasco en lo
formal, pero dependiente políticamente del PSOE estatal
Y eso tiene consecuencias: Prioriza estabilidad del Gobierno central, evita
conflictos con Madrid, y limita el techo político de Euzkadi
El PSE no ridiculiza al PNV. Ridiculiza una aspiración legítima del pueblo
vasco. Porque cada vez que Euzkadi quiere avanzar, el PSE actúa como freno, amortiguador
o directamente obstáculo. .
El problema real del PSE no es ideológico. Es
estructural. El PSE no decide en Euzkadi. Decide en función de Madrid.
Y eso se nota en todo: transferencias que llegan tarde, competencias a
medias, autogobierno limitado.
Hay que tener algo claro. Cada avance del autogobierno vasco no ha sido
gracias al PSE. Ha sido a pesar del PSE
En Euzkadi hay
una gran realidad que asumir y es que el PSE no es alternativa para la mejora
de nuestro autogobierno, No es motor, y, jamás ejercera de liderazgo antes los
nuevos retos que Euzkadi deberá afrontar en el futuro
¿¿Realmente merece la pena contar con un socio que, mas que empujar hacia adelante, se dedica a poner palos en las ruedas?? ¿Es realmente un socio fiable?,
Un socio que se dedica a administrar solo el techo (en función de los intereses
de su patrón) en lugar de construir una casa común, no es buen compañero de
viaje. Alguna vez habrá que poner pie en pared

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