El 'Zazpiak Bat' institucional nace de la estrategia jeltzale: Etxeleku rompe el techo de cristal
La victoria de Alain Iriart no es el triunfo de una sigla,
es el éxito de una estrategia de unidad liderada por el PNV. Gracias a la
altura de miras de Peio Etxeleku, Iparralde abre una nueva etapa abertzale
donde la gestión y la construcción nacional van de la mano. Sin el paso al
frente del PNV, el cambio hoy sería solo un deseo; con el PNV, es una realidad
institucional hasta 2032
Aunque EH Bai (la marca de la izquierda abertzale
en Iparralde) aportó el candidato, Alain Iriart, su llegada a la
presidencia habría sido matemáticamente imposible sin el apoyo explícito del
PNV.
Peio Etxeleku no perdió, sino que decidió quién ganaba. Su
retirada estratégica en la segunda ronda fue el sacrificio necesario para que,
por primera vez, un abertzale presida la institución. Sin ese "paso al
lado", el centrismo de Etchegaray seguiría gobernando.
Tras la primera vuelta, donde Etxeleku (candidato
del PNV) obtuvo un respaldo significativo, su decisión de retirarse y pedir el
voto para Iriart fue el catalizador que rompió el bloque centrista de Jean-René
Etchegaray.
El PNV priorizó la unidad nacional vasca y
el avance institucional de Iparralde por encima de intereses partidistas,
demostrando una generosidad política que EH Bildu a menudo olvida mencionar.
Mientras que otros sectores se limitaban a la
protesta, el PNV ejecutó una maniobra institucional precisa.
Como bien destaca la prensa (El Correo,
12/04/2026), el apoyo jeltzale no fue una "redefinición de espacios",
sino una respuesta estratégica. El PNV entendió que para que la Mancomunidad
avanzara hacia mayores cotas de autogobierno, era necesario un cambio de
liderazgo que solo ellos podían facilitar.
Sin el PNV, no hay mayoría: Los votos jeltzales fueron el puente necesario para atraer a cargos
electos no alineados estrictamente con la izquierda abertzale pero que
confiaban en el rigor institucional del PNV.
Iparralde, Euskadi y Navarra: El Eje de
Cooperación
La presidencia de Iriart, bajo el impulso del
PNV, representa una oportunidad única para el Zazpiak Bat institucional.
Más allá de la ideología, El PNV aporta la experiencia de gestión en la CAV y busca replicar modelos
de éxito en transporte, euskera y vivienda en Iparralde.
El mérito no es solo "llegar" (como
reclama EH Bildu), sino "gobernar para todos". La influencia del PNV
asegura que la Mancomunidad no se convierta en un contrapoder radical, sino en
una institución de gestión eficaz con la mirada puesta en la colaboración con
el Gobierno Vasco y Navarra.
La historia de Iparralde ha cambiado hoy, y lo ha hecho gracias a la
generosidad y visión estratégica de Peio Etxeleku. Al priorizar el avance del país sobre
las siglas, el PNV ha
hecho posible lo que parecía impensable: un presidente abertzale en la
Mancomunidad.
Frente a quienes buscan colgarse medallas en
solitario, la realidad es matemática: los votos del PNV han sido la llave del
cambio. Seguimos construyendo nación desde la responsabilidad y el compromiso
institucional.
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