9 abr 2026

“Obsesión identitaria”: el viejo truco para frenar el autogobierno

Como bien ha argumentado el Lehendakari Imanol Pradales, hay quienes, ante la reclamación de mas autogobierno, lo tachan de obsesiones identitarias.

Obsesión identitaria es una expresión que se repite cada vez que Euzkadi quiere avanzar en su autogobierno, y no es nueva, ni causal, sino una coartada. Llamar “identitario” al autogobierno es una forma de evitar el debate real. Es no reconocer el por que se gestiona mejor desde la cercanía, más rápido y se ajustan mejor las políticas.

Hablan de obsesiones identitarias ocultando sus obsesiones centralizadoras

Es capacidad real de decidir.

Y sin esa capacidad, no existirían políticas propias en sanidad, industria o vivienda.

Un argumento viejo para un problema antiguo

El discurso tampoco es nuevo.

Tras la abolición de los fueros en el siglo XIX, el Estado ya utilizaba una lógica similar:
todo lo que escapara al control central se reducía a algo “local”, “particular”, “irrelevante”.

Figuras como Antonio Cánovas del Castillo defendían una idea clara: la unidad del Estado pasaba por limitar la capacidad de decisión de los territorios.

Más tarde, bajo la dictadura de Francisco Franco, esa lógica se llevó al extremo: eliminación del autogobierno, supresión institucional, centralización total. Ahí no había “identidad”. Había control.

Ha cambiado el lenguaje, pero no el fondo. Hoy el discurso es mas suave, pero la logica es la misma

Ya no se habla de imposición. Se habla de: “igualdad”, “cohesión”, “evitar privilegios”, Y, cómo no:  “obsesión identitaria”

Pero el efecto práctico sigue siendo el mismo: limitar la capacidad de decidir fuera del centro.

Lo que si demuestra la historia es esto: La verdadera obsesión no es identitaria sino centralizadora

Una obsesión por: concentrar poder, uniformizar decisiones, evitar modelos alternativos

Y, sobre todo:  evitar que se demuestre que se puede gobernar mejor desde la proximidad.

La pregunta es sencilla:

Si el autogobierno mejora la vida de la gente… ¿por qué se critica?
Si los resultados son positivos… ¿por qué se minimizan?

Y la más incómoda: ¿quién tiene realmente la obsesión?


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