11 feb 2026


La derecha y su ley de punto final

Las últimas elecciones autonómicas en el estado español son demostrativas del alza de un fenómeno que adquiere rasgos propios. La normalización de la extrema derecha y su creciente influencia en la agenda política, que condiciona discursos, pactos y prioridades

Discursos que se alimentan del miedo, de la desinformación y de una narrativa que identifica, como amenazas, derechos sociales, pluralidad nacional o, políticas redistributivas. Ocultando que son pilares básicos de cualquier sociedad democrática avanzada,

La llamada transición se ha presentado durante décadas como un modelo ejemplar. Sin embargo, ha resultado, cada vez mas evidente, que fue una ley de punto final.

Una ley de punto final donde no hubo depuración real del aparato del Estado, No se juzgaron responsabilidades, otorgando inmunidad, a la vez que opacidad a una derecha que se ha mantenido en la retaguardia a la espera de tiempos mas favorables, donde la memoria quedase diluida y sus, como digo, responsabilidades caducas.

Esta derecha, que nunca ha adjurado de tiempos pasados, resurge con discursos autoritarios sin complejos, sin ruptura simbólica ni política con el pasado dictatorial.

Utilizando discursos populistas, y medios afines como vías para la desinformación ha conseguido que una parte de la ciudadanía apoye opciones políticas que cuestionen los derechos laborales consolidados, rechacen políticas públicas de protección social y medidas que benefician directamente a amplias capas sociales. El ultimo ejemplo, el rechazo a la subida de las pensiones.

Otros factores han contribuido al resurgimiento de esta derecha. El uso del agravio identitario como sustituto del bienestar material. La desmovilización política tras décadas de promesas incumplidas, la criminalización de lo público y la idealización de un mercado que no protege a los más vulnerables.

Resulta paradójico que personas trabajadoras, pensionistas o jóvenes sin expectativas voten proyectos que, explícitamente, empeoran sus condiciones de vida.

Ejemplos de avances sociales en España que han sido objeto de rechazo o reticencia por parte de la derecha extrema:

Incremento del Salario Mínimo (SMI)
Medida que ha mejorado ingresos de trabajadores con salarios bajos, pero ha enfrentado críticas de PP y Vox. que han expresado oposición o reticencias frente a este tipo de subida del SMI, cuestionándolas como una carga para empresas o economía,

Subida de pensiones y su revalorización Incluida en decreto social, rechazada en votación con votos de PP y Vox. En enero de 2026, votaron en el Congreso en contra de la votación de un decreto que incluía la revalorización de las pensiones dentro de un “paquete” de medidas sociales (decreto ómnibus)

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) se ha extendido y aumentado, beneficiando a cientos de miles de hogares en situación de vulnerabilidad.

El IMV es una prestación social aprobada con un amplio respaldo parlamentario en 2020, aunque Vox se abstuvo en aquella votación, lo que ya marcó una posición reticente ante un derecho social universal.

Para Euskadi, el auge de la derecha y la extrema derecha no es una cuestión abstracta ni ajena. Es una amenaza directa al autogobierno, al euskera y al modelo social propio.

Es necesario activar una respuesta cívica y política clara. Explicar sin complejos que el autogobierno no es un privilegio, sino una herramienta para garantizar mejores servicios públicos, pensiones dignas y cohesión social.

Quienes votan contra pensiones, salarios y derechos sociales no defienden a la mayoría: defienden un proyecto recentralizador que reduce nuestra capacidad de decidir aquí.

Ante esto solo cabe una respuesta: Memoria, conciencia nacional y compromiso civico


 

 

 

 


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