Frente a la pancarta, inversión:
La Alianza Financiera Vasca
ya moviliza 250 millones
La Alianza Financiera Vasca: cuando un país moviliza su propio capital
En medio de un contexto internacional marcado por la incertidumbre
económica y la competencia industrial global, Euzkadi vuelve a demostrar una de
sus principales fortalezas: la capacidad de organizarse como país para
defender su tejido económico.
La llamada Alianza Financiera Vasca ha logrado movilizar ya 250
millones de euros en su primer año de funcionamiento, un primer resultado que
confirma el potencial de esta iniciativa público-privada destinada a reforzar
la transformación económica e industrial del país.
No es una cifra menor. Pero lo verdaderamente relevante es lo que representa: Un modelo propio de política económica
La Alianza Financiera Vasca nació con un objetivo claro: movilizar capital
para apoyar proyectos estratégicos y fortalecer el arraigo empresarial en Euzkadi.
El planteamiento es sencillo pero ambicioso:
En primer lugar el Gobierno Vasco aporta
capacidad financiera a través del Instituto Vasco de Finanzas que unido a
entidades financieras y fundaciones vascas suman capital privado al objeto de
crear instrumentos de inversión capaces de acompañar proyectos empresariales
estratégicos
La meta final es movilizar hasta 4.000 millones de euros durante la
legislatura para impulsar la transformación económica e industrial de Euzkadi.
En otras palabras: Activar el ahorro y el capital vasco para invertir
en el futuro industrial del país. Más que dinero: Capacidad de decisión
Se trata de algo fundamental para cualquier economía avanzada: Mantener
centros de decisión empresarial en el propio territorio.
La experiencia europea demuestra que cuando una empresa estratégica pierde
arraigo local, las decisiones clave —inversiones, empleo, innovación— empiezan
a tomarse en otros lugares.
Por eso iniciativas, en definitiva, provocan reforzar la soberanía económica
de Euzkadi
Mientras Euzkadi activa instrumentos financieros para proteger su industria, resulta llamativo el silencio —cuando no la incomodidad— de quienes han hecho de la confrontación permanente su única propuesta económica.
Ni EH Bildu ni el sindicalismo de choque
representado por ELA parecen especialmente
interesados en hablar de capital industrial, inversión o arraigo empresarial.
Su modelo económico se limita demasiadas veces a la política de la pancarta, la
huelga permanente y la presión en la calle.
Pero la realidad es tozuda: la industria no se mantiene con consignas,
sino con capital, estrategia y decisiones empresariales que permitan que las
fábricas, la tecnología y el empleo sigan estando aquí.
Mientras algunos siguen defendiendo recetas económicas simplistas basadas
en la confrontación permanente o en la política de pancarta, Euzkadi debe seguir apostando por una vía mucho más compleja pero también mucho más eficaz:
Porque la realidad económica del siglo XXI no se cambia con consignas sino con capital,
estrategia y capacidad de decisión.
Euzkadi ha demostrado históricamente que cuando sus instituciones, su
sistema financiero y su tejido empresarial trabajan juntos, el país es capaz de
afrontar transformaciones profundas sin perder su base industrial.
La Alianza Financiera Vasca es un ejemplo claro de esa forma de entender la
economía.
Un modelo que parte de una convicción sencilla: Los países que quieren
decidir su futuro económico necesitan también instrumentos financieros
propios para defender su industria.
Porque al final la cuestión es muy simple: Los territorios que controlan su
capital pueden defender su industria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario