110.000 euros frente a miles de empleos: el populismo contable no crea industria.
El dato fácil:
110.000 euros. Hoy nos desayunamos con una “noticia” en un medio de comunicación
donde se relata que el Gobierno Vasco, el Lehendakari Pradales, en su asistencia
al Foro de Davos tuvo un coste de 110.000€.
Como era de esperar, no han faltado quienes han aprovechado un dato simple,
en dardos contra el Ejecutivo, (obligación que algunos se han autoimpuesto) sin
hacer el menor análisis de lo que la asistencia a ese Foro económico pudiera derivarse
para la economía de Euzkadi, empleos, industria e inversión en empresas
radicadas en nuestro entorno.
Hablamos del Lehendakari Imanol Pradales representando institucionalmente a Euzkadi en el Foro Económico Mundial, en Davos, el principal foro económico global donde se sientan gobiernos, fondos de inversión, multinacionales y líderes tecnológicos.
Por
tanto, la pregunta no es si Davos cuesta 110.000 euros.
La pregunta que deberíamos hacernos es cuánto costaria perder posicionamiento
global, no acudiendo.
Conviene recordar que más del 30% del PIB depende
de la exportación. Nuestra industria, empresas tractoras, tecnológicas, etc
compiten en mercados globales. Por tanto, defender en un Foro económico
internacional es defender las empresas que, a su vez, generan empleos, inversión
etc. ingresos fiscales recurrentes para mantener las políticas sociales,
etc.etc
Defender nuestra autonomía fiscal el modelo de colaboración
público-privada que tan buenos resultados están dando, la estabilidad institucional,
etc., etc., es una necesidad y una obligación para el Ejecutivo del que nos
hemos dotado
Pero cuando se utiliza una cifra aislada sin
análisis comparativo estamos ante una técnica clásica de simplificación
política.
Pongamos perspectiva presupuestaria:
- Presupuesto del Gobierno Vasco: en torno a 15.000 millones de euros.
- El viaje representa aproximadamente el 0,0007% del presupuesto.
- El coste equivale a menos de 0,02 € por ciudadano.
Davos no es una excursión.
Es un espacio donde se construyen relaciones, se consolidan alianzas y se
proyecta confianza.
Euskadi compite cono regiones industriales
nórdicas, europeas en general
Ninguna de ellas renuncia a foros globales.
Y en un mundo cada vez más competitivo, la
ausencia no es neutral: es retroceso.
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