Cuando frenar el euskera se disfraza de prudencia institucional
Nuevamente, el secretario general de PSE, Eneko Andueza, nos ofrece, este domingo, unas declaraciones en un medio entre las cuales entresaco las referentes al Euzkera.
Afirma el Sr. Andueza que su objetivo “..lo que queremos es tener la máxima seguridad de lo que se apruebe con nuestros votos garantice que algunos no consigan su verdadero objetivo que es incrementar las exigencias de euzkera para acceder a un empleo público”.
Cuando el Sr. Andueza se reafirma en su objetivo, esta asumiendo como problemática la propia garantía del derecho lingüístico. Esta situando al euzkera en el terreno de la sospecha, como si exigir su conocimiento para determinados puestos fuese fuese una decisión ideológica y no el desarrollo lógico de un marco legal vigente.
Es lamentable que, cada cierto tiempo, cuando el euzkera entra en el debate jurídico o administrativo, el PSE adopta una posición ambigua donde sus argumentos para tal posición son: la proporcionalidad, el equilibrio o el consenso amplio.
Ya el TSJPV avaló la exigencia del euzkera en la OPE de la Ertzaintza se dejo claro que no estábamos hablando de ocurrencias ideológicas, sino de seguridad jurídica. Y asi lo entendió el Gobierno Vasco, en coherencia con el marco legal vigente y con el derecho que tenemos la ciudadanía a ser atendidos en nuestra lengua.
Y, nuevamente, nos topamos con posturas incomprensibles
desde el entorno del PSE, con mensajes repetitivos y caducos, de ” revisión
necesaria”, o de evitar “tensiones sociales”.
¿Acaso garantizar un derecho genera tensión? La tensión la
genera la incomodidad política de determinados sectores mediáticos estatales y
sus afluentes en nuestra CAV.
La gravedad de determinadas consultas al TC en materia lingüística
se pone en juego la capacidad de Euzkadi para definir su propio modelo, y lo
menos que se puede esperar de un socio de gobierno es un respaldo claro, no
distancias calculadas ni equidistantes.
La defensa del euskera, de nuestro idioma, no puede depender de editoriales madrileños ni del momento interno de un partido
Cuando el PSE se insiste en el debate permanente sobre
perfiles lingüísticos, proporcionalidad etc., traslada, erróneamente, la idea
de que el euzkera es una excepción que debe justificarse. Y no, el euzkera es
una lengua propia, es un derecho colectivo y es una obligación institucional
La tibieza institucional (del PSE) es cesión a posiciones retrogradas,
disfrazada de neutralidad abstracta
Defender el euzkera no es un gesto identitario (termino
demonizado por formaciones estatales y sus apéndices territoriales), Es cumplir
con un mandato democrático y legal
El liderazgo del PSE no puede seguir en posiciones calculadas
cada vez que nuestra lengua, el euzkera, entra en el debate.
Si el PSE tiene vocación de situarse como fuerza estructural
en Euzkadi debe decidir. O se esta en la defensa activa de un modelo lingüístico
propio, o, permanentemente en la frontera de la incomodidad.
El euzkera no admite términos medios: O se garantiza por convicción,
o se debilita por vacilación. Que posición fijen cada uno de los actores dependerá
la fortaleza de nuestro idioma. El euzkera.

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