5 ago 2026

Soberanía, aranceles y reciprocidad (III)

La Unión Aduanera Europea como mecanismo de presión frente al chantaje fronterizo 

Desde una opinión particular sobre lo que está siendo analizada la crisis migratoria de Ceuta y Melilla, en el primer artículo, y lo que supone para ambas ciudades la presión geopolítica ejercida en la llamada “zona gris”, referida en el segundo. Desde mi humilde convencimiento personal de que es tiempo de no admitir mas parches temporales, la pregunta es ¿Existe un mecanismo jurídico, institucional y económico capaz de blindar de forma definitiva la integridad territorial de ambas plazas, dinamizar su tejido socioeconómico y neutralizar la asfixia impuesta por Rabat?

Segun analisras, la respuesta existe, está amparada por el Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas (Artículo 25.4) y constituye la mayor herramienta de soberanía que España y la Unión Europea aún no han ejecutado plenamente: la incorporación de Ceuta y Melilla al Territorio Aduanero Comunitario (TAC) y su integración en la Unión Aduanera de la UE.

Desde 1986, las Ciudades de Ceuta y Melilla son consideradas territorios especiales de la UE. Es decir, las ciudades autónomas están excluidas del territorio aduanero común. Recordemos que este régimen fiscal histórico otorgó ventajas tributarias locales y creo un limbo aduanero que Marruecos ha utilizado como método de asfixia y presión política, siendo referente de estas actuaciones el cierre unilateral de la aduna comercial de Melilla en 2018 y las sistemáticas trabas en la aduana de Ceuta.

Expertos sugieren que una integración plena de las ciudades autónomas en la Unión Aduanera podría revertir de manera radical estas las consecuencias de estas situaciones. Y citan varias palancas que se podrían utilizar

Hasta hoy, y como ya hemos comentado en los anteriores artículos, Rabat abre o cierra el grifo, tanto migratorio como comercial, en función de su conveniencia. Con la aduana comunitaria, la UE pasa a ostentar la regulación de el acceso de los productos agrícolas pesqueros y textiles del prospero norte marroquí (Nador y Tetuán, como regiones fronterizas), al mercado de Ceuta y Melilla, y este comercio dependerá del estricto cumplimiento de los compromisos de las autoridades marroquíes, de buena vecindad y control fronterizo, y cualquier incumplimiento habilitaría respuestas arancelarias respaldadas por Bruselas

Al pasar a ser Frontera exterior de la Unión Aduanera, cualquier veto o traba comercial por parte de Rabat deja de ser un contencioso entre Madrid y España, ya que se convierte en una infraccioin directa contra la política comercial común supervisada por la Comisión Europea (Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera - TAXUD) y las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Bajos las normas del Código Aduanero de la Unión (Reglamento UE n.º 952/2013), el tránsito de mercancías deja de depender de las "veleidades políticas" de Rabat. Las aduanas pasarán a operar bajo aranceles, homologaciones y controles fitosanitarios fijados por Bruselas.

En consecuencia, Marruecos, para comercial con Ceuta y Melilla, y en su deriva para comercial con la UE, Rabat se vería obligada a atenerse a la normativa europea, dejando sin sentido la perenne narrativa denominado “ ciudades ocupadas” a las ciudades autónomas, ante el reconocimiento de facto de la frontera administrativa de la UE en el Norte de África

Durante décadas hemos observado ese histórico régimen especial que favoreció durante décadas el denominado “comercio atípico” o porteo. No vamos a negar que ese tipo de comercio, informal, degradante y vulnerable al chantaje político dependía de la coyuntura política al otro lado de la valla

Para Ceuta y Melilla, su inclusión en la aduana comunitaria implicaría un blindaje que permitiria un cambio económico estratégico en base a la sustitución del modelo actual caduco que permitiría erradicar la economía citada anteriormente integrando a las dos ciudades en las cadenas logísticas y comerciales legales de la UE

Por otro lado, otorgaría seguridad jurídica para la ubicación de empresas de tecnológica, servicios digitales, comercio electrónico, etc. etc. En definitiva, atraer inversiones respaldadas por la estabilidad que ofrecería el marco normativo europeo

Y lo que es no menos importante, acceso prioritario a fondos y recursos comunitarios ya que la gestión y modernización de la frontera aduanera pasa a ser cofinanciada por el presupuesto europeo a través como el Fondo de Gestión Integrada de Fronteras (IGFV) y los programas de la Agencia de Aduanas de la UE.

Activar la Unión Aduanera Europea en las dos ciudades autónomas es la decisión geopolítica más potente para reafirmar la soberanía de España y Europa en su frontera sur. Permite cambiar las reglas del juego: frente al histórico chantaje unidireccional, se establece un marco de estricta reciprocidad aduanera e institucional.

Si Rabat desea disfrutar de una relación comercial y de cooperación fluida con la UE, deberá acatar los compromisos adquiridos y respetar la integridad del espacio aduanero comunitario. Se cierra así definitivamente la rendija de la "zona gris", transformando un territorio vulnerable en un bastión de legalidad, certidumbre y progreso socioeconómico.


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