Soberanía, aranceles y reciprocidad (III)
La Unión Aduanera Europea como mecanismo de presión frente al chantaje fronterizo
Desde una opinión particular sobre lo que está siendo analizada la crisis
migratoria de Ceuta y Melilla, en el primer artículo, y lo que supone para
ambas ciudades la presión geopolítica ejercida en la llamada “zona gris”,
referida en el segundo. Desde mi humilde convencimiento personal de que es tiempo
de no admitir mas parches temporales, la pregunta es ¿Existe un mecanismo
jurídico, institucional y económico capaz de blindar de forma definitiva la
integridad territorial de ambas plazas, dinamizar su tejido socioeconómico y
neutralizar la asfixia impuesta por Rabat?
Segun analisras, la respuesta existe, está amparada por el Acta de Adhesión de España a las
Comunidades Europeas (Artículo 25.4) y constituye la mayor
herramienta de soberanía que España y la Unión Europea aún no han ejecutado
plenamente: la incorporación de Ceuta y Melilla al Territorio Aduanero
Comunitario (TAC) y su integración en la Unión Aduanera de la UE.
Desde 1986, las Ciudades de Ceuta y Melilla son
consideradas territorios especiales de la UE. Es decir, las ciudades
autónomas están excluidas del territorio aduanero común. Recordemos que este
régimen fiscal histórico otorgó ventajas tributarias locales y creo un limbo
aduanero que Marruecos ha utilizado como método de asfixia y presión política,
siendo referente de estas actuaciones el cierre unilateral de la aduna
comercial de Melilla en 2018 y las sistemáticas trabas en la aduana de Ceuta.
Expertos sugieren que una integración plena de las ciudades autónomas en la
Unión Aduanera podría revertir de manera radical estas las consecuencias de
estas situaciones. Y citan varias palancas que se podrían utilizar
Hasta hoy, y como ya hemos comentado en los anteriores artículos, Rabat
abre o cierra el grifo, tanto migratorio como comercial, en función de su
conveniencia. Con la aduana comunitaria, la UE pasa a ostentar la regulación de
el acceso de los productos agrícolas pesqueros y textiles del prospero norte marroquí
(Nador y Tetuán, como regiones fronterizas), al mercado de Ceuta y Melilla, y este
comercio dependerá del estricto cumplimiento de los compromisos de las
autoridades marroquíes, de buena vecindad y control fronterizo, y cualquier
incumplimiento habilitaría respuestas arancelarias respaldadas por Bruselas
Al pasar a ser Frontera exterior de la Unión Aduanera, cualquier veto o
traba comercial por parte de Rabat deja de ser un contencioso entre Madrid y
España, ya que se convierte en una infraccioin directa contra la política
comercial común supervisada por la Comisión Europea (Dirección General de Fiscalidad y Unión
Aduanera - TAXUD) y las reglas de la Organización Mundial del
Comercio (OMC).
Bajos las normas del Código Aduanero de la Unión
(Reglamento UE n.º 952/2013), el tránsito de mercancías deja de
depender de las "veleidades políticas" de Rabat. Las aduanas pasarán
a operar bajo aranceles, homologaciones y controles fitosanitarios fijados por
Bruselas.
En consecuencia, Marruecos, para comercial con Ceuta y Melilla, y en su
deriva para comercial con la UE, Rabat se vería obligada a atenerse a la
normativa europea, dejando sin sentido la perenne narrativa denominado “
ciudades ocupadas” a las ciudades autónomas, ante el reconocimiento de facto de
la frontera administrativa de la UE en el Norte de África
Durante décadas hemos observado ese histórico régimen especial que favoreció
durante décadas el denominado “comercio atípico” o porteo. No vamos a negar que
ese tipo de comercio, informal, degradante y vulnerable al chantaje político dependía
de la coyuntura política al otro lado de la valla
Para Ceuta y Melilla, su inclusión en la aduana comunitaria implicaría un
blindaje que permitiria un cambio económico estratégico en base a la sustitución
del modelo actual caduco que permitiría erradicar la economía citada
anteriormente integrando a las dos ciudades en las cadenas logísticas y
comerciales legales de la UE
Por otro lado, otorgaría seguridad jurídica para la ubicación de empresas
de tecnológica, servicios digitales, comercio electrónico, etc. etc. En
definitiva, atraer inversiones respaldadas por la estabilidad que ofrecería el
marco normativo europeo
Y lo que es no menos importante, acceso prioritario a fondos y recursos comunitarios
ya que la gestión y modernización de la frontera aduanera pasa a ser cofinanciada
por el presupuesto europeo a través como el Fondo de Gestión Integrada de
Fronteras (IGFV) y los programas de la Agencia de Aduanas de la UE.
Activar la Unión Aduanera Europea en las dos ciudades autónomas es la
decisión geopolítica más potente para reafirmar la soberanía de España y Europa
en su frontera sur. Permite cambiar las reglas del juego: frente al histórico
chantaje unidireccional, se establece un marco de estricta reciprocidad
aduanera e institucional.
Si Rabat desea disfrutar de una relación comercial y de cooperación fluida
con la UE, deberá acatar los compromisos adquiridos y respetar la integridad
del espacio aduanero comunitario. Se cierra así definitivamente la rendija de
la "zona gris", transformando un territorio vulnerable en un bastión
de legalidad, certidumbre y progreso socioeconómico.
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