Los ceros en euskera y las preguntas que nadie quiere hacerse
Desde el día que salió a la luz los resultados de
la PAU con respecto a los “ceros” obtenidos por alumnos de centros concertados
la polémica ha girado alrededor de las puntuaciones obtenidas en el examen de
Euskera y Literatura. Tras las revisiones, es cierto que las calificaciones han
sido modificadas, pero sin que supongan una reparación sustancial. Todo ello
sigue alimentando el debate sobre los criterios de corrección.
Como decimos, las revisiones no han convertido
aquellos ceros en sobresalientes ni en aprobados generalizados. En muchos
casos, las nuevas notas apenas han supuesto unas décimas más: un 0 ha pasado a
ser un 0,4; un 0,8; un 1,2. Es decir, seguían siendo exámenes claramente
insuficientes.
A partir de ahí es preciso y necesario revisar
los procedimientos de corrección, pero quizás mas necesario sea preguntarse que
esta ocurriendo en los años previos de escolarización en modelos A
Es llamativo que alumnos que llegan a la PAU, después
de haber aprobado el euskera, incluso con notas de notable, durante su etapa
educativa, sean incapaces de alcanzar los conocimientos mínimos exigidos en una
prueba común. Y aquí procede la siguiente pregunta: ¿las calificaciones
obtenidas durante el curso reflejaban realmente su nivel?
Teniendo en cuenta que afectados centros adscritos
al modelo A son los especialmente afectados. Donde el euskera se estudia como
asignatura. ¿Se está transmitiendo a los alumnos una percepción real de
competencia lingüística?
Motivaciones como que los suspensos correspondan
a estudiantes con el euskera como lengua materna, es absurda, ya que ello no
significa dominarla académicamente Un niño, joven o adulto puede expresarse
perfectamente en castellano, sin embargo, cometer graves errores ortográficos y
sintácticos. Con cualquier idioma como el euskera lo mismo.
Revisando ejercicios de Pau de años anteriores,
tenemos ejemplos diversos del motivo por que algunos alumnos obtienen calificaciones
tan bajas. Conceptos básicos, propios de niveles iniciales de aprendizaje. No
hablemos de construcciones complejas o cuestiones propias de niveles avanzado.
Y ante esto, se debería analizar la responsabilidad de quien o quienes han ido
evaluando al alumno le han hecho sentir niveles que no tienen.
No hay que buscar responsabilidades en los
correctores, o en el sistema de evaluación, sino porque tantos alumnos llegaron
a al PAU creyendo están capacitados cuando realmente sabían menos de los que
realmente creían saber. Utilizando un símil marino, responsabilizar de una via de
agua en la obra viva del barco, a quien la descubre, no exime de culpa a quien
anteriormente no ha revisado su estado
El objetivo de la enseñanza del euskera no puede
ser aprobar expedientes. Debe ser garantizar que los jóvenes sean capaces de comprender,
escribir y expresarse correctamente en las dos lenguas oficiales del pais. En este
caso el euskera
Y esa responsabilidad no comienza en la PAU, sino
mucho ante, durante toda su vida escolar.
El debate comenzó al analizar los resultados de
los estudiantes de centros con el modelo A, y en el examen de euskera. Seria
muy interesante conocer los resultados de los jóvenes de centros con el modelo
D, y sus resultados en lengua castellana. Si se producen ceros o suspensos en
euskera, hay que analizarlos, pero si también existen resultados muy bajos,
similares en lengua castellana entre alumnos escolarizados íntegramente en
euskera, la reflexión debería ser más amplia y afectar al conjunto el sistema
educativo.
Hay una pregunta que incidiría en una cuestión de
fondo. ¿Se está transmitiendo en todos los modelos educativos la
importancia real del euskera como lengua propia de Euskadi? La enseñanza de una
lengua no depende únicamente de las horas lectivas o de los contenidos
gramaticales. También influye la percepción que el alumno tiene sobre su
utilidad, su valor cultural y su papel en la sociedad.
El euskera constituye una riqueza personal, cultural y
profesional. Y si parte del alumnado no llega al final de la enseñanza
obligatoria sin un dominio suficiente de ambas lenguas, quizás nos deberíamos preguntar,
no solo como se enseña, sino que importancia de aprenderlo se esta
transmitiendo.
Y ahí es donde el mensaje que hay que inculcar es que la
enseñanza del euskera no debe derivarse de una obligación administrativa, sino
como una oportunidad para conocer nuestra propia lengua.
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