Los datos no tienen ideología: el choque entre transparencia y relato en Getxo
En política hay debates que incomodan. Y luego
están los datos. Porque cuando los datos aparecen, ya no hay relato que los
tape.
En Getxo se ha abierto una grieta clara: ¿deben
hacerse públicos los datos completos sobre detenciones y seguridad o no?
Y aquí ya no hay medias tintas.
Dos posiciones, dos modelos
Por un lado, el EAJ-PNV lo tiene claro: transparencia,
datos y análisis para tomar decisiones.
Por otro, EH Bildu se posiciona en sentido
contrario: cautela, evitar difusión de determinados datos y foco en el discurso
social.
No es un matiz. Es un modelo político.
No estamos hablando solo de cifras. Estamos
hablando de algo más profundo: ¿Se deben publicar todos los datos, aunque sean
incómodos? ¿Puede un dato mal interpretado generar alarma social? ¿O esconderlo
genera aún más desconfianza?
Por un lado se exige transparencia en la gestión,
pero por otro, cuando ese ejercicio de transparencia molesta es mejor
ocultarlo.
Hay quienes prefieren mantener los bulos que
supuestamente circulan por las barras de un bar, donde se estigmatiza a ciertos
colectivos.
La transparencia significa transponer la realidad
de los datos a estos bulos interesados o no que denigran a una sociedad
Desde el entorno del Gobierno Vasco se ha insistido en varias ocasiones en
la necesidad de basar las políticas publicas en datos objetivos, especialmente
en materia de seguridad
La Ertzaintza publica periódicamente estadísticas de criminalidad, precisamente para evitar especulación y mejora de la gestión. Pero, en paralelo, desde sectores cercanos a EH Bildu se ha advertido del riesgo de estigmatizar colectivos si los datos se presentan sin contexto
Es decir, transparencia vs interpretación social del dato
Y ahí es donde muchos ciudadanos empiezan a
desconfiar.
Lo que ha ocurrido en el pleno de Getxo,
recientemente, no es un caso aislado.
Es un reflejo de un debate más amplio en Euzkadi: ¿queremos saber la realidad
completa o solo la parte que encaja con nuestro discurso?
Porque la seguridad no entiende de relatos. Entiende
de hechos.
La transparencia no debería tener apellidos. Ni
condiciones. Ni excepciones.
Si los datos son buenos, se publican. Y si son
incómodos… también.
Porque ocultar la realidad nunca ha sido la
solución. Ha sido siempre el principio del problema.
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