Cuando la crítica interna debilita lo que sostiene Euzkadi
Hoy hemos conocido unas declaraciones de Aitor Esteban,
Presidente del EAJ PNV, donde dirige ciertas pullas al CEO de Repsol,
Josu Jon Imaz. Quien actúa. A su vez. desde la gestión empresarial de alto nivel, al
frente de una gran compañía energética con impacto directo en Euzkadi.
Son planos
distintos, pero no incompatibles.
Dos visiones distintas de cómo proceder. Por un
lado, de quien gestiona poder económico global, y de otra parte de quien juzga ciertas
declaraciones en clave partidaria. El problema surge cuando se juzgan desde ámbitos
distintos la actuación de quien hoy gestiona poder económico global y por otra
parte desde el ámbito partidaria, en la creencia de que la defensa de los
intereses vascos se hace solo desde el discurso político y no desde la
presencia real en los centros de decisión
Las declaraciones de Aitor Esteban merecen respeto, pero también una
pregunta honesta:
¿Sale fortalecida Euzkadi cuando se
debilita públicamente a uno de sus principales activos industriales y
económicos?
La pluralidad interna es sana y el debate
es necesario. Pero cuando el foco se desplaza del interés colectivo al
reproche simbólico, se corre el riesgo de perder influencia sin obtener redito
alguno.
Josu Jon Imaz no es portavoz político ni referente moral. Es algo más
incómodo y, para Euzkadi, más útil: Un gestor con acceso a poder económico real
Pero no confundamos el debate legítimo con el debilitamiento innecesario de
quienes, nos guste o no, sostienen una
parte esencial de nuestro país.
Recordemos que Repsol–Petronor sostiene miles de empleos en Bizkaia,
aporta PIB, recaudación fiscal financiando directa e indirectamente el modelo
social de Euzkadi, etc. etc.
Euskadi necesita política.
Pero también necesita industria, energía y presencia en todos los foros de decisión.
Una buena imagen de nuestro Lehendakari Pradales da fe de ello.
Y eso no debería perderse de vista.

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