El Concierto: un consenso que debemos explicar (I)
Se ha hecho pública la encuesta Ituna 2026, elaborada por Jon Garro y Asier Blas, un estudio que permite tomar el pulso a lo que la ciudadanía vasca piensa
y siente sobre el Concierto Económico, el autogobierno y su impacto en el día a
día. El trabajo de campo se realizó entre el 26 de enero y el 23 de febrero de
2026 mediante 1.200 entrevistas telefónicas a residentes en la CAV mayores de
edad. Aunque su margen de error global es del 2,8 %, los datos de los
electorados con menor representación deben interpretarse con prudencia.
La principal conclusión es clara: el Concierto Económico
goza de una legitimidad social ampliamente consolidada. Un 82,2 % de los
encuestados se muestra favorable a su continuidad y el 89,1 % considera que
tiene mucha o bastante importancia para el autogobierno. Se trata de la
institución que concita mayor adhesión en la sociedad vasca, superando con
claridad el respaldo de otros marcos normativos fundamentales: mientras el
Concierto roza el 82 %, la Ley de Territorios Históricos se queda en el 63,8 %,
el Estatuto de Gernika en el 60 % y la Constitución española en un 42,3 %.
Esta adhesión destaca además por su transversalidad
política. Lo apoya el 91,4 % del electorado del PNV, el 91,1 % del PSE-EE, el
87,1 % de EH Bildu y el 86 % de la izquierda confederal.
Sin embargo, el estudio también deja algunas
advertencias que las instituciones no deberían ignorar. La primera afecta a los
fundamentos sobre los que se asienta este respaldo. Para el 53,9 % de los
encuestados, la principal fuente de legitimidad del Concierto es el bienestar
que genera; un 24,1 % señala su origen histórico y la foralidad, mientras que
solo un 15,6 % la sitúa en el Estatuto de Gernika y la Constitución. Estos
datos confirman el valor que la ciudadanía concede a sus resultados, pero también
muestran la necesidad de hacer más pedagogía sobre el fundamento histórico y
jurídico de nuestras instituciones entre las generaciones presentes y futuras.
La segunda advertencia es la brecha de conocimiento,
especialmente entre los jóvenes. Aunque más del 82,2 % apoya el Concierto, solo
el 58,8 % afirma conocerlo «mucho o algo»; un 28,5 % admite saber poco y un
12,4 % ni siquiera ha oído hablar de él. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, la
cifra de quienes dicen conocerlo cae al 46,3 %, muy lejos de los porcentajes
superiores al 60 % que se registran a partir de los 46 años. Difícilmente se
puede defender con convicción aquello que se desconoce. Explicar el Concierto, cómo funciona, de dónde viene y de qué manera financia hospitales, escuelas o
carreteras, debe ser una tarea continua, y no un argumento al que acudir solo
al negociar el Cupo o al defenderse de acusaciones de «privilegio».
El respaldo ciudadano al Concierto se sostiene
principalmente en sus resultados prácticos: su contribución al bienestar
obtiene una puntuación media de 3,92 sobre 5; su percepción como derecho
histórico y no como privilegio alcanza un 3,90; y la eficacia y proximidad en
la gestión saca un 3,85. De hecho, las instituciones vascas son las que
inspiran mayor confianza para gestionar políticas públicas (Gobierno Vasco
6,25; Diputaciones 6,21; Ayuntamientos 6,16), situándose por encima de la Unión
Europea (4,96) y del Gobierno de España (4,77).
Gestionar bien no sustituye a la construcción nacional,
pero ninguna causa política ampliará su base social si no mejora la calidad de
vida de la gente. El futuro del Concierto no dependerá únicamente de su
blindaje jurídico, sino de la capacidad de las instituciones para gestionarlo
con eficacia, explicarlo a las nuevas generaciones y ponerlo al servicio de la
sociedad.
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