La elegancia en política (según GARA)
En Editorial de hoy, día 9, el diario GARA, enuncia lo que para ellos es elegancia (política), como un gesto de buena voluntad y en una maniobra para mantener vivas las negociaciones sobre un tema que considera crucial. Y puede que coincidamos en esta definición.
Viene en relación con su postura de abstención ante la proposición
de ley presentada por EAJ-PNV, sobre el euskera en la ley de Empleo público
Elegancia, o miedo escénico a coincidir su postura con las fuerzas
de obediencia estatal.
Hablando de coincidencias, los que tenemos memoria histórica recordamos
otras “coincidencias”, en los distintos gobiernos del Lehendakari Ibarretxe,
donde, casualmente, iban de las manos de la oposición de los partidos de
obediencia estatal.
Y, un ejemplo, su “elegancia” a la hora de abstenerse (al 50%, eso
sí) al mal llamado “Plan Ibarretxe”.
Refiere en el mismo artículo “Lo común en política es que el
partido que gobierna reivindique sus políticas y que la oposición se dedique a
criticarlas”. Cierto. Y legitimo. Pero cuando su acción se queda en eso solo,
sin dar pasos al objeto de confluir, desde la discrepancia, en políticas o
proyectos que puedan favorecer la vida de la ciudadanía, esa actitud se queda
en eso, en palabras sin ningún valor trascendente.
Es curioso comprobar su concepción de la elegancia cuando la ha
guardado en el cajón, a la hora de apoyar presupuestos del Gobierno Vasco, o
proyectos estratégicos, respecto a vivienda, industria, políticas sociales,
etc.etc. Eso si, la rescatan del fondo de ese mismo cajón, cuando de apoyar al
Gobierno español se trata. Ahí la elegancia se viste de Prada.
Tampoco
resulta creíble presentar como gesto de altura política una abstención puntual
mientras se mantienen bloqueos sistemáticos a acuerdos, presupuestos o
proyectos estratégicos para el país.
Se equivoca EH Bildu cuando asegura que EAJ-PNV pacta con el PSE con
el único objetivo de que no puedan acceder al poder. Grave percepción de la
realidad que demuestra una incoherencia en su día a día, con coaliciones o
pactos con candidaturas independientes (siendo generoso en esa acepción), precisamente
para cambiar gobiernos municipales donde su mayoría no ha sido ratificada en
las urnas.
Argumentar tener apoyo masivo, pues esta muy bien para su discurso
interno. Pero no lo que dice la ciudadanía en las diversas elecciones habidas. Puede
ser que vivamos en realidades paralelas, unos mas en la tierra, y otros en la
nube (y no la digital, precisamente)
Acusan al EAJ-PNV de “arrearle con cualquier pretexto”. ¿Victimismo?
Repito, tenemos unas cuantas canas y mucha memoria histórica para citar las
ocasiones (no vamos a enumerarlas, porque daría para un libro), que la
izquierda abertzale ha tenido como línea de actuación el “arreo” (como definen),
constante con los medios que en su momento consideraron oportuno.
Esta bien la elegancia en política, en su forma de entenderla. Esperemos
que no solamente la exhiban en Madrid para agradar el presidente de un gobierno
español, y hagan lo propio con el presidente de la CAV, con el Gobierno vasco, que es quien representa la voluntad de la ciudadanía vasca
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