5 abr 2026

Aberri Eguna, un pueblo que reclama su soberanía nacional

Aberri Eguna es la afirmación de que Euzkadi existe como realidad política, social y colectiva. No es una tradición más dentro del calendario vasco.

En 1932, en un contexto europeo convulso y en pleno debate sobre identidades, pueblos y Estados, el primer Aberri Eguna nació como reafirmación de un pueblo que se quería constituir como un ente soberano y dueño de su destino. La decisión de un pueblo de reconocerse a sí mismo y de expresarlo públicamente. No contra nadie, sino a favor de su propia existencia.

Pero la historia no fue sencilla. Todo lo contrario.

Guerra, exilio, dictadura y prohibiciones intentaron borrar esa realidad. Se persiguieron símbolos, se reprimió la lengua, se intentó diluir una identidad milenaria en un modelo uniforme. Con declaraciones tan miserables como las del alcalde de Bilbao, el falangista Jose María de Areilza, nombrado regidor por los sublevados, dedicadas al Lehendakari Agirre tras afirmar que “ha caído vencida, aniquilada para siempre esa horrible pesadilla siniestra y atroz, que se llamaba Euskadi”

Durante décadas, expresar lo que hoy se reivindica abiertamente suponía riesgo, silencio o clandestinidad. Se prohibió la bandera, pero no el país. Se quiso acallar ese sentimiento como nación, como pueblo, pero haciendo haciendo suyo aquellas palabras del Lehendakari Jose Antonio Agirre "El territorio vasco ha sido conquistado, pero el alma del pueblo vasco no será jamás vencida." Este pueblo decidió pervivir.

Porque una nación. No depende de un decreto ni se sostiene únicamente en estructuras formales. Es algo más profundo: una conciencia compartida, una voluntad colectiva, una forma de entender el mundo y de organizarse como comunidad.

Euzkadi es hoy una realidad con autogobierno, con capacidad de gestión, con un tejido económico sólido y con una presencia cada vez más visible en Europa. No hablamos de una idea abstracta, sino de un modelo que funciona, que toma decisiones y que construye futuro desde sus propias herramientas.

Cuestiona el relato de que solo existen las naciones que tienen Estado. Cuestiona la idea de que todo debe pasar por estructuras centralizadas. Y demuestra, en la práctica, que hay otras formas de construir país, de gestionar y de avanzar.

Cada vez que se intenta reducir Aberri Eguna a folklore, en realidad se está intentando desactivarlo. Convertirlo en algo inofensivo, en una expresión cultural sin contenido político.

Aberri Eguna no debe celebrarse un día al año, sino debe estar presente en la vida cotidiana. No eslóganes que se repiten tres o cuatro veces al año, sino recordatorio de que el trabajo diario debe estar centrado en una máxima: Recuperación de la soberanía nacional.

Euskotarren Aberria Euzkadi da.

Gora Euzkadi


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